La European Climate Foundation (ECF) ha analizado los borradores de los planes nacionales integrados de energía y clima (PNIEC) presentados por los 28 estados miembros de la Unión Europea. Y el mejor valorado ha sido el de España. Con una nota 52 puntos sobre 100, es de hecho el único que aprueba. En este sentido el informe de la ECF señala que Europa no se encuentra aún en el camino hacia el escenario de Cero Emisiones en 2050 que fija el Acuerdo de París. Pero resalta que el mero hecho de la existencia de los PNIEC es un primer paso y puede servir de hoja de ruta en esa dirección.

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Diferentes expertos del Ecologic Institute and Climact han evaluado para el EFC los planes de energía y clima de los 28 países de la UE en base a tres aspectos: el nivel de ambición y de adecuación a las metas, el de los detalle y credibilidad de las políticas y medidas descritas, y el de la calidad del proceso y compromiso. Y a nivel global el resultado no es alentador.

El plan de España, elaborado por el gobierno de Pedro Sánchez, es el que mejor puntuación obtiene, 52,4 sobre 100. Le sigue Francia, con 46,9 y a continuación figuran Grecia (44,2) y Suecia (42,8). Son los únicos cuatro países que superan los 40 puntos y obtienen una nota de C. A continuación aparecen Finlandia, Estonia, Irlanda, Holanda o Dinamarca, todos con notas entre 39 y 35 sobre 100. Cierra al lista, Estonia con un puntuación de 3,2. Aunque llama también la atención que el plan energético de Alemania obtiene la tercera peor nota: 12,5.

España obtiene la mejor valoración en cuanto a ambición del plan y  adecuación a las metas (21,1 sobre 45) y la segunda mejor en detalles y credibilidad de las medidas, 30,7 sobre 45. La parte en la que menos nota recibe se refiera a la calidad del proceso, 0,6 sobre 10, donde en concreto el compromiso de accionistas con el plan -algo que se considera esencial para lograr resultados- no es bien valorado.

El informe de la ECF elogia el plan español por su meta de lograr el escenario de Cero emisiones en 2050, por tener el segundo objetivo más ambicioso en emisiones no ETS y por los detalles en eficiencia, renovables y emisiones de gases de efecto invernadero. Pero señala que el PNIEC español es “poco claro” en la posibilidad de acogerse al mecanismo de flexibilidad LULUCF y que está muy “flojo” en cuanto al proceso de calidad y compromiso. Aunque señala que el plan de España se envió tarde (ya que la moción de censura de 2018 retrasó su elaboración) hay datos de cooperación regional que faltan.

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