Según los datos de la Asociación Española de Fundaciones, el número de organismos de este tipo activos en España fue de 9.734 en 2008 y de 10.024 en 2009. Hoy, hay 9.500 que tienen un gasto cercano a los 8.500 millones de euros. Lo que coloca a España, asegura Voz Populi, tras Alemania como el país con mayor número de fundaciones. (Foto: Flickr/Juanita972)

El informe “El sector fundacional en España: atributos fundamentales” de la AEF revela además que que dan trabajo directo a 200.000 personas y que el volumen de actividad económica significa el 1% del Producto Interior Bruto (PIB) español. También refleja que el 80% de sus ingresos es de participación privada.

Una fundación se define como una organización sin fines de lucro que, por voluntad de sus creadores, tiene afectado de modo duradero su patrimonio a la realización de fines de interés general y cuyos beneficiarios son colectividades genéricas de personas. Y una característica esencial de las fundaciones es que, a diferencia de las empresas, no distribuyen el beneficio que generan entre accionistas o propietarios, sino que están obligadas a reinvertir los recursos que obtienen en la realización de los fines de interés general para cuya satisfacción han sido constituidas.

Se rigen por la Ley 50/2000, del 26 de diciembre, de Fundaciones (cuando éstas tienen perfil estatal o actúan en varias comunidades autónomas), o mediante las legislaciones autonómicas en la materia. Las aportaciones a entidades sin ánimo de lucro están sujetas a una desgravación en la declaración del IRPF del 25% en el caso de las personas físicas y del 35% para las personas jurídicas. La reivindicación de la AEF es que “esos porcentajes aumenten al nivel de países como Francia, donde están en un 60% y un 90% respectivamente”.

En el año 2009, la distribución entre fundaciones constituidas por personas jurídicas y físicas fue del 73,58% y 26,42%, respectivamente. Esta cantidad ha disminuido entre un 10% y un 15% en los últimos cuatro años.

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