Un mecanismo de respuesta rápida por el que el Fondo de rescate compre deuda de los países en apuros cuando su prima de riesgo supere un determinado umbral, algo así como un sistema que apague las chispas antes de que estas produzcan el incendio. Este es el método por la que pelea Mario Monti para resolver los problemas en los mercados que sufren España e Italia. Y hay renovadas esperanzas de que pueda salir adelante.


(Foto: Flickr/Diretosacristia)

La idea de Monti lleva aparejada la necesidad de que para beneficiarse de esta ayuda rápida, los países apliquen las reformas y recortes pactados. Y además los fondos no irían directamente a los gobiernos, sino que se utilizarían para comprar deuda en los mercados y reducir los intereses de los países con problemas.

Mariano Rajoy lo ve con buenos ojos porque al fijarse un tope para la prima de riesgo a partir del cual el fondo compraría esa deuda, el sistema se pondría en marcha sin necesidad de que tuvieran que pedirlo los estados.

El sistema fue elogiado por Martin Schultz, presidente del Parlamento Europeo, que lo calificó de “idea positiva para avanzar” y cuenta además con el respaldo de François Hollande. Sin embargo la oposición de varios países, alemanes y nórdicos principalmente, hizo que no se aprobará en la Cumbre europea de finales de junio.

Ahora Monti protagoniza una ofensiva diplomática para adoptar mecanismos que ayuden a resolver la crisis del euro y su idea ha resurgido. Para ello se ha desplazado en la gira que hoy concluye en España, a Alemania, Finlandia y Francia. Su estrategia ha incluído también aumentar la presión sobre la posibilidad de que se le conceda al fondo de rescate, licencia bancaria, lo que derivaría en una financiación ilimitada del BCE.

Hasta ahora el nucleo duro del centro y norte de Europa se ha negado a estas modificaciones. Pero en tras su encuentro con el primer ministro italiano, su homologo finlandés Jyrki Katainen admitió en una entrevista con EFE que “los mercados son injustos con España“. Y se ha abierto también una vía intermedia que consistiría en que el BCE y el Fondo de rescate aplicaran conjuntamente este sistema.