La prensa internacional ha recogido, aunque con moderada extensión, el cruce de acusaciones entre Gibraltar y España. Los medios británicos resaltan el cambio de actitud del ejecutivo español y hablan de una “distracción” del gobierno para camuflar otros asuntos.

 

El periódico The Guardian, titula un editorial con la frase ‘Gibraltar, una distracción real‘: ‘España y Gran Bretaña tienen cosas más importantes que hacer, como la deuda española y las turbulencias en el norte de África, que darle vueltas a Tratados escritos hace 300 años (…) Desde que Mariano Rajoy llegó al poder -dice The Guardian-, Madrid ha adoptado una línea más dura sobre Gibraltar, insistiendo en mantener las conversaciones con David Cameron pero sin la participación de las autoridades gibraltareñas. Crítico con la actitud conciliadora hacia el territorio británico del anterior régimen socialista, el actual ministro de Exteriores, García-Margallo, parece decidido a revocar todo lo que hicieron sus predecesores mejor capacitados (…) Si otras disputas de soberanía enseñan algo, hay poco que ganar con la vuelta a la vieja política de la disputa que está sugiriendo el halcón ministro español “.

Otro diario que recoge ampliamente el tema es The Wall Street Journal que titula ‘España aprieta la Roca’ y sostiene que España debería tratar de imitar la economía de Gibraltar. ‘Madrid todavía ambiciona Gibraltar, pero le iría mejor si la imitara’ -afirma. ‘Quizás el mejor camino que puede tomar España es intentar convertirse más en una parte de Gibraltar, al menos con la adopción de su modelo económico de bajos impuestos y libre comercio’.

También The Daily Telegraph se ha referido al conflicto y titula “Spanish Practices“. Para el diario, “el Gobierno español, en serias dificultades económicas, ha buscado distraer a sus ciudadanos removiendo las brasas de una vieja queja sobre Gibraltar’. ‘Igual que la administración encabezada por Cristina Fernández de Kirchner, el actual Gobierno español ha hecho de Gibraltar un fetiche, para disgusto de la oposición’. Gran Bretaña ‘está claramente en su derecho, pero ni a España ni a Argentina parece que les importe particularmente que sus reclamaciones no sólo no están apoyadas por la historia y el Derecho Internacional, sino que van contra el deseo democráticamente expresado de las poblaciones afectadas’. (…) ‘En lo que se refiere a Gibraltar, la zona es, por derecho, tan española como Jersey es francesa, pero sus vecinos siempre dirán que tienen alguna suerte de derecho místico sobre ella. Esto es así a pesar de que las cláusulas del Tratado de Utrecht son tan claras como el cristal, y encima, pese a la posesión por parte de Madrid de enclaves similares en la costa marroquí’.

[Vía Capital Madrid]