El informe autocrítico del Fondo Monetario Internacional que admite que “no supieron ver la crisis” durante el mandato de Rodrigo Rato ha provocado muchas reacciones en la blogosfera. En general se destaca que el ex ministro de Aznar se equivocó y que este informe es un duro golpe a su prestigio económico, aunque buena parte de las críticas de fondo son hacia el FMI como institución y por defender sólo el modelo neoliberal.

Fede Duran en Cronicas de un escéptico comenta que “el entorno ratil le quita hierro al asunto cuando afirma que la capacidad de análisis del FMI queda limitada por la soberanía nacional, que incluye la potestad de facilitar información financiera. Incluso así, Rato pierde, con esta implacable caricatura, su aura de imbatibilidad económica. Resulta que, como cualquiera, también yerra.”

Nacho Escolar se pregunta en su blog “¿Qué escucharíamos en las tertulias si, en lugar de Rato, fuese Solbes el ex director gerente del FMI al que una auditoría interna culpase de no haber visto venir la crisis mundial por su ??exceso de confianza??”

Isaac Rosa en Trabajar cansa hace una lectura más de fondo “si el FMI fue incompetente, negligente y malintencionado para no ver la que se nos venía encima, ¿por qué deberíamos esperar que actúe de otra manera hoy? Si no vio la crisis, y cuando vio algo se lo calló, ¿por qué iba a ser más fiable a la hora de proponer medidas contra esa misma crisis?”

Jose Cavero habla de un “ajuste de cuentas” con Rodrigo Rato: “No se entiende bien a qué viene ahora, o qué propósitos alienta o pudiera esconder, la severísima autocrítica que ha efectuado el Fondo Monetario Internacional” pero cree que “no es un ataque a Rato, sino más bien a una institución que ha aplicado en algunas ocasiones dobles raseros y en otras, simplemente, la máxima arbitrariedad.”

Javier Astasio en A media luz se pregunta si el problema de Rato “fueron prejuicios ideológicos los que le llevaron a poner como modelo a Islandia o a ensalzar la solidez de la banca norteamericana y de Reino Unido… preocupa especialmente el sesgo analítico que, muy probablemente, llevó a ensalzar las peligrosas prácticas desreguladoras de un liberalismo descarnado.”

Marco Schwartz en Versión Libre cree que Rato “queda en una posición muy comprometida sobre la que tiene la obligación de dar explicaciones. Porque, según el informe citado, la institución que dirigía no sólo cometió equivocaciones en sus diagnósticos, sino que incurrió en conductas deliberadas que contribuyeron a precipitar la peor crisis de los últimos 80 años.”

Ruben Sancho desde El librepensador cree que el informe demuestra sobre todo un fallo del Fondo como institución: “para la anécdota nacional queda el hecho de que Rodrigo Rato fuera el Director del FMI durante esos años porque los errores de la institución no llegaron con él sino que se encuentran anquilosados en su seno desde su fundación”.

Miguel Angel Vazquez en su blog comenta que “Rato no ha dejado buen recuerdo en las enmoquetadas instalaciones del FMI. Todo el prestigio internacional de este prócer del PP, ahora al mando de la solvente Caja Madrid, se ha venido abajo de la noche a la mañana. Una auditoría interna del propio Fondo pone en solfa su gestión.”

Evaristo Torres en su blog En resumidos cuentos comenta la “monserga” a Rato pero apunta también que “en el informe sobre el FMI se dice que había suficientes datos e indicadores  para haberla detectado pero no lo hicieron debido a ??deficiencias organizativas, batallas internas, falta de comunicación, sesgos analíticos, presiones políticas, autocensura, y falta de supervisión y control por parte de la dirección del Fondo?. Y el gobierno del PSOE tampoco la detectó en España”.

 En El conomista accidental hablan del “tirón de orejas” del FMI a Rato: “abandonó el barco del FMI como su homónimo femenino cuando le vio las orejas al lobo. Como ministro lo tuvo muy fácil, ajuste fiscal acompañado de un ciclo economico en expansión con familias y empresas poco endeudadas, crédito fácil y bajada progresiva de tipos de interés; dinero a espuertas de Europa etc.