La reforma del mercado laboral aprobada por decreto ha hecho subir la temperatura de Internet y ha provocado un alto grado de rechazo en la blogosfera progresista. Emilio Silva explica en radiocable.com que cree que no va a servir para crear empleo y salir de la crisis, sino que pretende un objetivo: reducir los derechos de los trabajadores y socavar el modelo europeo de bienestar.

Emilio Silva

Para Emilio Silva la reforma laboral no era necesaria y no cree que sea una solución para la crisis y el desempleo: “si creas un despido subvencionado es una forma casi de fomento del despido”. Y considera que la medida se ha aprobado aprovechando el miedo a ser “como Grecia” para lograr un objetivo del mercado: reducir los derechos de los trabajadores y convertirlos en beneficios para los empresarios.

Considera que se puede hacer frente a la situación desde otra perspectiva: “Estamos entrando en el marco de los que quieren convertir esta crisis en el fin del sistema de bienestar. Y si jugamos en ese marco estamos respondiendo a sus preguntas, pero no estamos haciendo otras”. Y defiende un cambiode reglas para luchar contra “la especulocracia”.

En la red pueden leerse otras reflexiones sobre la aprobación de la reforma del mercado laboral en España

 

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Fernando Garea en El patio del Congreso habla de un presidente en el alambre: ” Zapatero se tira a la piscina sin saber si hay agua. A los posibles aliados les vuelve a poner en una posición imposible: o aceptan y cargan con el peso de la protesta o son responsables de la caída del Gobierno y de las consecuencias para España ante la UE y los mercados […] Ell presidente del Gobierno ha decidido inmolarse y hacer todas las reformas que haga falta y las que exijan Europa y los mercados.”

Hugo Martínez Abarca considera que la reforma persigue acabar con la proteccion social: “Ninguna de las anteriores reformas laborales (insisto: van ocho en dieciocho años) ha conseguido que disminuyera la temporalidad. Tampoco han generado más empleo. ?sta tampoco lo hará. […] el objetivo de la reforma no es generar empleo ni que éste sea de mayor calidad. El único objetivo es continuar con esta tendencia a la eliminación de los pocos derechos que  van quedando a los trabajadores.”

Felix Soria en Impulso cree que el debate sobre la reforma fue una trampa: Entrar en el debate de lo que es innecesario equivale, en rigor, a aceptar que una reforma ajena al origen de los problemas puede corregir errores o restañar heridas. En definitiva: Se aceptó la falacia de que todos somos responsables de la crisis. Para colmo, la reforma laboral diseñada ni siquiera será útil para la generalidad de las empresas.

David Martos en Tras la política cree que los sindicatos han asumido que “el Gobierno no dará marcha atrás y que ha inclinado la cabeza ante Europa. La descafeinada huelga funcionarial del pasado 8 de junio, contra las medidas anti-déficit, ya contribuyó a que UGT y CCOO perdieran peso específico en el diálogo social. Si no cuidan su actuación de cara al 29-S, el disparo contra el pianista europeo [o en este caso contra el ??guardagujas?] les puede salir por la culata.”

Javier Mesoneros en Moscas en la sopa teme la “insaciabilidad” de Europa: “Con la excusa del ??lo pide Europa? y ??para tranquilizar a los mercados?, el gobierno español ha apostado claramente por el desmantelamiento del estado social […] Les apuesto que una vez tocados los salarios, reducidas las administraciones, congeladas y reformadas las pensiones y reformado el mercado de trabajo el pastel que queda es la privatización de sanidad y de la educación.

En El blog salmón hablan de lo que no se ha tocado en la reforma y era necesario: la reforma que debe durar años, es un parche, nadie está contento con el texto (salvo el Gobierno claro) y los efectos positivos de esta reforma para el empleo son más que dudosos.

Otto Reus en su blog Modus talens denuncia la pasividad de la sociedad: “podríamos protestar formalmente ante la tropelía de esta reforma laboral, y no es menos cierto que a la huelga podríamos ir aunque sólo fuese por el remordimiento de no haberla hecho antes. Pero claro, supongo que es mejor darle la razón a Zapatero, no hacer nada y limitarnos a criticarle a él y dentro de unos meses a los sindicatos.”