La polémica por el caso de Najwa, la niña española de origen marroqui a la que un colegio de Pozuelo de Alarcón (Madrid) prohibe llevar velo a clase ha provocado muchas reacciones en la blogosfera. Se comenta que aunque el del hiyab es un debate complejo, en el caso de Najwa hay mucha hipocresía y se está usando como una excusa. En general se defiende que se debe garantizar su derecho a la educación, aunque se considera que en la escuela no debe haber símbolos religiosos.

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Ramón Lobo defiende en su blog que es un error prohibirla ir a clase porque la esperanza es la educación “Me gusta Najwa y quiero un Estado laico que defienda su derecho a la educación por encima de un pañuelo. Quiero un Estado que defienda después el derecho de Najwa a elegir marido, tipo de vida y pensamientos. Quiero un Estado que la proteja de la intolerancia, del grupo, y que no haga espectáculo con lo que en el fondo no es tan importante, si no una excusa.”

Guillermo Pardo en Migramundos habla de otros velos más dañinos: “las procesiones de Semana Santa y el circo público, social y mediático que las acoge, las honras fúnebres visual y gráficamente tratadas, las “misiones humanitarias” en territorios extranjeros bendecidas con toda clase de honores y olores… Todos esos “velos” no levantan las oleadas de fingida indignación e hipocresía que atiza el de Najwa Malha, mucho más inocente e inofensivo.”

Felix Soria en Im-pulso lamenta que en un tema tan complejo se está incurriendo en fundamentalismo y oportunismo: “¿Es proporcional y lógico prohibir el hiyab –¡ojo!, hablamos del hiyab, no del burka– a una adolescente musulmana y, en cambio, considerar “normal” o “comprensible” que haya docentes y personal auxiliar de colegios que porta el “hiyab católico”, contraviniendo las leyes y normas generales de Educación aplicables en los centros concertados?

Juan Carlos Escudier considera en Tierra de nadie que “las escuelas no sólo han de servir para mostrar los arcanos del teorema de Pitágoras o el principio de los vasos comunicantes, sino para enseñar a pensar y a dudar, incluso de los dioses, y, esencialmente, para formar a personas libres, iguales e insumisas. Najwa no lo sabe porque es joven, pero en este país está costando lo suyo sacar al hijo crucificado de un dios de las aulas, y no tendría ningún sentido aprovechar este vacío para que lo ocupe otra omnipresencia vestida de tul.”

Alena Collar en su blog cree que el que Najwa lleve velo no implica sumisión: “El imponer que no lo lleve es como si en Marruecos a una mujer cristiana le obligaran a quitarse la medallita de la Virgen de la Soledad, ??porque no es de nuestra cultura, e indica idolatría y sumisión a un infiel (Jesús)?.”

Julia Cortes piensa en su blog que el caso demuestra la necesidad de “establecer un sistema laico en las instituciones públicas, donde no tenga cabida ningún elemento religioso (después cada un@ en su ámbito privado que practique la religión que le dé la gana) y segundo, que se deben respetar las costumbres del país. Yo sé que si voy a Irán, nada más bajar del avión deberé ponerme el chador”.

Para Imanol Zubero “su decisión de vestir el denominado “hiyab” nada tiene que ver con ninguna transgresión de las costumbres asociadas en nuestra tradición al hecho de cubrirse o descubrirse la cabeza.” Y defiende que “expulsarla del aula no es sólo expulsarla del aula: también es expulsarla de la deliberación. Es reducirla a problema, cuando también Najwa debe formar parte de la solución.”

Wilson Jones en Identidad andaluza “si lo vedado es vestir prendas en la cabeza, habrá que actuar a veces con lenidad en la aplicación de la norma, pues ¿qué hacemos si no con el chaval que está recibiendo quimioterapia y porta gorra para cubrir su liso cráneo? ¿lo apartamos del grupo? Creo también que una joven cabeza rapada, no por motivos de salud, sino por afinidad con grupos neonazis ha de producir mayor repeluzno que la visión de un velo islámico”

Desde el blog de Milano se preguntan”¿El velo de Najwa es un elemento religioso que simboliza la sumisión de la mujer islámica al hombre? Puede ser, pero no es seguro. La otra posibilidad es que Najwa y sus padres quieran reivindicar el orgullo y la presencia de su cultura coránica en Pozuelo de Alarcón, para no esconderse y resistirse a la asimilación con sus conciudadanos? Puede ser también.”

En Tribuna de opinión se decantan por la tesis de que el velo es un símbolo religioso “de exteriorización de la fe musulmana, pero es un símbolo de sumisión de la mujer. Como tal, en una sociedad laica creo firmemente que no debe permitirse que menores lo lleven en una institución pública. Desde ámbitos de la izquierda se argumenta como tolerancia el permitirlo, se olvida el discurso laico que sí se emplea a fondo con respecto a los católicos.”