A los jóvenes españoles no se les han inculcado los beneficios de una sociedad innovadora y suspenden en esta materia cultural a nivel europeo dificultando asi el desarrollo de una economía competitiva. Es lo que asegura un informe de la Fundación Cotec que mide indicadores culturales y la tasa de patentes y que coloca a España en la cola de la UE, junto con Italia, Grecia y Portugal, en cultura e innovación.


(Foto: Flickr/Galleryquantum)

La investigación que se titula “La cultura de la innovación de los jóvenes españoles en el marco europeo” relaciona un total de 57 indicadores culturales con la capacidad de innovación de los jóvenes -entre 15 y 29 años- de países de la Europa de los 15, medida en el número de patentes por millón de habitantes. Y el resultado muestra una Europa fragmentada en bloques geográficos. Los nórdicos ocupan los primeros puestos, en lugares intermedios se encuentran los países centro-continentales (Alemania y Austria, Francia y Bélgica) y Reino Unido e Irlanda. Y los últimos son los del sur: España, Italia, Grecia y Portugal.

Las mayores tasas de innovación, medidas en patentes por millón de habitantes, se dan en los países en los que más se observa un síndrome cultural caracterizado por el cultivo de la inteligencia, incluyendo la dimensión artística, la confianza en uno mismo y la ecuanimidad en el trato con los demás, una reducida aversión al riesgo, la confianza generalizada en los demás, una corta distancia entre la ciudadanía y las élites políticas y económicas, y una gran amplitud de horizontes vitales.

También se destaca el esfuerzo en el estudio, la lectura de libros, el menor consumo de televisión y otros factores sociales como una emancipación más temprana del hogar familiar, menor aversión al riesgo, un mayor nivel de asociacionismo y compromiso con la política, asi como un mayor contacto con el exterior, por ejemplo, a través del conocimiento de idiomas o de viajes o estancias en el extranjero.

El informe considera que todos estos aspectos fallan en España, que después de treinta años de economía de mercado, de vida democrática y de expansión del sistema de enseñanza, no ha mejorado sustancialmente la cultura de innovación. Y además de la responsabilidad del sistema de enseñanza, se menciona a la familia, las élites y los medios de comunicación.

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