BLOG

Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

La televisión norteamericana siempre ha sido sinónimo de vanguardia e innovación, por lo menos en el pasado. Como es obvio la audiovisual sigue siendo la gran industria de los EEUU. Mi apartamento, con suscripción por cable, tenía ¡900 canales!

Me traigo sin embargo una gran decepción con los contenidos. Vi CSI y otras series similares, pero en general la televisión no está evolucionando prácticamente nada. Talk shows de tarde, algún reality, y mucho, muchísimo contenido de archivo desempolvado constamente en la emisión. Allí volvimos a ver a Bill Cosby, El príncipe de Bel-air…

Uno de los formatos de moda es el de reportajes top ten: los diez edificios más altos, las diez mejores barbacoas, etc.. Algunos verdaderamente antiguos se repiten una y otra vez en diferentes canales. También los realities copan la antena. En un programa, varios diseñadores de interiores tenían que redecorar un loft. A cada uno se le daba un presupuesto y con él tenían que buscar muebles y telas en ferias, galerias y tiendecillas..Interesante pero ¿original?

Los informativos 

Durante el viaje programamos una visita a la NBC de Chicago y fue decepcionante. Los medios son similares a los de cualquier televisión de España. La mayor parte de los equipos siguen utilizando cintas DVCPro -que se agolpan desordenadamente por la redacción-, aunque alguno, como era de esperar, ya utiliza cámaras con tarjetas de memoria.
Vimos también cámaras robots. No cámaras ni cabezas robotizadas, sino con ruedas que se desplazaban por el plató controladas a distancia. Es lo único que no recuerdo haber visto en España -si se puede llamar innovador a un trípode con ruedas y motor- porque en lo demás -los medios, el software que emplean, la estética de los decorados, la iluminación, la realización, la innovación en contenidos, los presentadores- estamos realmente cerca en España.

En realización tanto las televisiones norteamericanas como las latinas allí son, eso sí, muy vibrantes. Los contenidos informativos son muy rápidos, las noticias vuelan.  Eso les obliga a tratar noticias de todo tipo. Muchas -muy buenas- internacionales, pero otras veces hay noticias ridículas en la parrilla. La estrella, las protagonizadas por bomberos. Niño atrapado en coche, porque su madre se dejó las llaves dentro, en parking de centro comercial. El niño es recibido en los brazos gracias al bombero Joey…

Los presentadores apenas introducen las noticias con una breve descripción, convirtiéndose en meros intermediarios, incluso dando más peso a los periodistas de calle.
A los realizadores no les gusta nada mantener en pantalla demasiado tiempo al mismo presentador de plató. Cuando hay dos, se pasa de uno a otro sin ráfagas, sin cortinillas, a pelo. De hecho una cosa que me sorprendió fue como se pasaba de un presentador a otro, estando ambos en plano medio, algo impensable aquí.
Los grafismos son muy exagerados, coloridos y emocionantes. Los decorados siguen fabricándose con colores muy saturados, lo que la iluminación enfatiza. Los presentadores-as en general son mayores, buscando credibilidad aunque parecen sacados todos del mismo patrón y diferencian poco unos canales de otros. Hay algo más de variedad en los reporteros de calle, cuyo trabajo en efecto, tiene una gran relevancia en EEUU.

Los canales en español de allí están copiando muchas de estas cosas. Los medios latinos de norteamérica siempre han tenido mucha importancia pero su poder es ya un hecho. Estéticamente son cada vez más parecidos a las televisiones norteamericanas. Aunque las presentadoras están visiblemente siliconadas, y los presentadores bien engominados, y responden mucho al estereotipo de “latino”.
En general las informaciones que tratan tienen que ver con la comunidad latina y su relación con los EEUU aunque evidentemente siguen con interés y despliegue la información general, electoral etc..
Sus programas me parecían un poco cutres hasta que un día probé a hacer un experimento: puse la televisión en silencio y fuí simultaneando los canales. Finalmente llegué a no saber si se trataban de emisiones en inglés o en castellano, prueba de que el inglés puede añadirle glamour, pero esteticamente todos los canales allí tienen un puntito hortera.

Quizá la esperanza esté en los canales y productoras alternativas de allí.