Un reportaje del diario británico da cuenta del interes de empresarios de EEUU y Dinamarca por hacerse con uno de los famosos carteles que pueblan las carreteras españolas. El artículo explica que las bodegas españolas han abierto tiendas en España para comercializar merchandising con la figura del toro y están estudiando expandirse al extranjero.

El toro de Osbonre
(Foto: Flickr/Phranet)

The Guardian asegura “es uno de los monumentos más memorables de España, un enorme toro negro con cuernos y cojones prominentes que se encuentra en las colinas y caminos observando por encima del tráfico. Pero ahora el emblemático toro de Osborne, el perfil de un toro español que fue utilizado por primera vez para anunciar un brandy en 1950, está listo para emigrar ya que ciudades de Europa y  Estados Unidos han pedido estas vallas 14 metros de altura cuando la bodega que posee la imagen busca la manera de sacar provecho de su famoso logotipo.

El diario británico recoge las palabras del portavoz de la empresa Iván Llanza diciendo que tiene la intención de expandirse en el extranjero, porque muchas personas se han puesto en contacto con ellos pidiendo que el uso de la imagen. “Llanza dijo que la compañía había recibido solicitudes de Dallas, en Estados Unidos, y la capital danesa  Copenhague, preguntando si ellos también podrían levantar el cartel con forma toro gigante que se encuentra en un 94 carreteras españolas”.

Y citan a Llanza explicando que “estamos considerando estas solicitudes”. El toro fue diseñado en 1956 y sobrevivió a un intento de derribarlo por parte de las autoridades españolas de seguridad vial en la década de 1990. Alegaban que distraía a los conductores.

“Las tiendas de Osborne venden productos que van desde los cascos de moto a camisas y paños de cocina, todos con el logotipo de toro. La compañía lanzó su propio merchandising después de ver como el toro era utilizado, sin autorización de Osborne, en una amplia gama de souvenirs y otras baratijas. Y los clientes son tanto españoles como turistas” recoge The Guardian.

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