Tras pisar la Luna, Neil Armstrong aseguró que de no haber sido por el invento de Emilio Herrera Linares nunca habrían llegado hasta allí. Sin embargo el nombre, trayectoria y legado de este general granadino nacido en 1879 es casi desconocido en España. Y no sólo diseñó el primer traje espacial, además fue uno de los pioneros de la aviación militar y protagonista de casi todos los hitos de la aeronáutica en España: fue piloto de dirigibles, el primero en cruzar volando el estrecho de Gibraltar y colaborador de Juan de la Cierva en el proyecto del autogiro. Y también formó parte del gobierno de la República española en el exilio.

Emilio Herrera Linares nació en Granada el 13 de febrero de 1879. A los 17 años inicia su carrera militar y en 1903, ya como teniente, se incorpora a la Escuela de Aerostación, en donde participará en expediciones científicas como una ascensión para observar un eclipse, deportivas como el Gran Prix de París o militares en Melilla. Y cuando el Ejército se hace con su primer dirigible, Emilio Herrera es uno de los pilotos de pruebas.

Tras los problemas para dirigir estas naves, cuando se decide crear la aviación militar española, Herrera pasa a formar parte junto a Kindelán, Arrillaga, Barrón y Ortiz Echagüe de la primera promoción de pilotos militares en 1911. Y fue, junto con José Ortiz Echagüe, el primer piloto español que cruzó el Estrecho de Girbaltar volando en 1914.

A partir de los años 20, Emilio Herrera empieza a mostrar cada vez más interés por la ciencia. En 1933 comenzó a preparar un programa de investigación de la radiación cósmica en las altas capas de la atmósfera para la que proyectó una ascensión en globo aerostático hasta los 25.000 metros de altitud que despertó el interés internacional. Para ello diseñó en 1935 el que podría considerarse el primer traje espacial de la historia. Se llamó escafandra estratonáutica y ya presentaba algunas de las características fundamentales: tenía micrófono, aparatos de control, permitía respirar en las capas más altas de la atmósfera y soportaba la presión en el espacio.

(Foto: Flickr/Sycntopia)

El interior consistía en una funda hermética (probada en el baño del piso de Herrera en Sevilla) recubierta de un armazón metálico articulado, con pliegues para los hombros, cadera, codos, rodillas y dedos para dar movilidad. El exterior estaba cubierto de caucho, material impermeable al aire. El casco disponía de una visera con tres capas de cristal: una que era irrompible y otras dos con filtros infrarrojos y ultravioletas.

El vuelo de prueba del traje estaba previsto para 1936 y el 18 de julio Emilio Herrera estaba precisamente en Santander para presentar su proyecto de ascensión a la estratosfera. Al declararse la guerra, se mantuvo en el bando leal al gobierno de la II República, en donde ascendió a general. Pero su proyecto de traje fue cancelado y la España franquista nunca tuvo interés en recuperarlo. En 1939 se exilió. Primero a Chile y luego a Francia. Siguió con su actividad científica y política, llegando a ser entre 1960 y 1962 miembro del gobierno de la República en el exilio.

Pero su invento de traje espacial perduró y fue utilizado como diseño previo de los modernos trajes de astronauta. Segun uno de sus ayudantes incluso recibió una oferta del programa espacial de EEUU para trabajr con ellos, pero la declinó. Falleció en 1967 poco antes de la llegada del hombre a la Luna.

Uno de sus discípulos que si fue empleado de la NSA, Manuel Casajust Rodríguez ha contado que el propio Neil Armstrong se acordó de Herrera y su traje tras volver a la Tierra: “Me dijo que de no ser por el invento de mi maestro nunca habría llegado a la Luna”. Armstrong le regaló en señal de gratitud una de las rocas cosechadas en la superficie lunar.

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