En el marco de la economía circular y sostenible que se quiere impulsar en España y Europa, todas las industrias deben profundizar en la reutilización y reciclaje de los materiales. Y el sector de la energía renovable no es una excepción. Pero para la industria eólica ha surgido un nuevo reto. La primera generación de aerogeneradores está cerca de llegar al fin de su vida útil. De momento, se recicla casi el 90% de las turbinas eólicas, pero no así las palas. La industria se enfrenta ahora al reto de reciclar cerca de 14.000 palas y se están dando pasos para buscar las mejores formas de hacerlo.

(Foto: Flickr/Pkorsmork)

La primera generación de aerogeneradores está empezando a llegar al final de su vida y la industria calcula que cuando sean reemplazados por turbinas más modernas y eficientes, quedarán 14.000 palas pendientes de ser desmanteladas. En la actualidad, entre el 85% y el 90% de los componentes de un aerogenerador se recicla, pero las palas están hechas de materiales compuestos -llamados composites- que requieren de procesos específicos.

Y en ello, según detalla un artículo de la web Energias Renovables, está trabajando WindEurope, asociación europea de la industria eólica que  ha firmado una alianza con el Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic) y la Asociación Europea de la Industria de materiales Compuestos (EuCIA). Han elaborado un primer informe titulado «Accelerating Wind Turbine Blade Circularity» con las mejores estrategias para el reciclaje de todo este material.

En la actualidad, lo más habitual a la hora de reciclar las palas es reutilizar los minerales del composite en la fabricación de cemento y utilizar la fracción orgánica que contienen como combustible. Esto reduce hasta en un 16% la generación de CO2 asociada a la fabricación de cemento. Hay otras tecnologías como el reciclado mecánico, la solvólisis (que genera una reacción de despolimerización termoquímica con agua como solvente) y la pirólisis (que separan las fibras de la resina y recuperar parte de ellas).

Pero WindEurope destaca que no todas estas soluciones están disponibles a escala industrial, ni son económicamente competitivas. Por eso defienden que se aumente la financiación en I+D+i para desarrollar tecnologías rentables y transversales que permitan recuperar el máximo valor de los materiales compuestos a lo largo de su vida útil y a su vez se generen cadenas de valor europeas sólidas. Y el objetivo final sería obtener nuevos materiales de alto rendimiento a partir del viejo composite que pueda ser empleado por toda la industria, logrando su máxima circularidad, y minimizando así el impacto en el medio ambiente.

 

 

 

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