El queso extremeño adoptó en 2014 una estrategia de especialización inteligente que ha conseguido unir a toda una comarca deprimida y generar un desarrollo económico que ha capacitado a la región en torno a un producto. Y ahora la Comisión Europea destaca la Torta del Casar como un ejemplo dentro de sus proyectos piloto para ayudar a las regiones a crear valor e innovar aprovechando sus particularidades.

(Foto: Flickr/Ricardo2009)

Los planes de la UE buscan, según explica The Diplomat in Spain, “capacitar a sus regiones y ayudarles a crear valor, integrando la innovación, la digitalización y la descarbonización”. Y para ello introdujeron hace tres años la llamada especialización inteligente para que las regiones diseñen estrategias de inversión basadas en sus propias ventajas competitivas, desde especialidades agroalimentarias y turismo hasta nanotecnologías e industria aeroespacial.

El concepto ya se introdujo en 2014 en todos los programas de política regional como prerrequisito para garantizar la eficacia de la Política de Cohesión en investigación e innovación. Y la Comisión ha puesto de relieve que un buen ejemplo de lo que es “especialización inteligente” se ha dado en España, en concreto con la producción local del queso La Torta del Casar en Extremadura.

Se destaca que el plan ha logrado la implicación activa de agricultores, pastores y otros agentes locales y se ha convertido en “una verdadera herramienta de especialización inteligente”. En concreto se menciona que el Grupo de Desarrollo Rural de Tajo-Salor-Almonte (TAGUS) ha identificado las debilidades del sistema productivo y diseñado soluciones. Entre estas se menciona por ejemplo la primera Escuela de Patores de la región, abierta en 2015, que ha ayudado a agricultores y pastores a avanzar en el uso de los avances tecnológicos.