Identificar a casi cualquier persona de forma inmediata gracias a la comparación de su foto con los miles de millones de imágenes colgadas en Facebook, Instagram, YouTube y demás redes y webs. Esto es lo que ofrece la «misteriosa» aplicación Clearview de reconocimiento facial que ya han empezado a usar, en medio de un gran secretismo,  más de 600 agencias y cuerpos de seguridad en Estados Unidos y que plantea, según advierte el artículo del New York Times que ha divulgado su existencia, la posibilidad de un futuro distópico en el que la privacidad y el anonimato, tal y como se han conocido hasta ahora, desaparezcan.

El New York Times explica en un reportaje que firma Kashmir Hill, que sin despertar mucha atención y en medio de un gran secretismo, Hoan Ton-That, un emprendedor australiano ha desarrollado Clearview, una innovadora herramienta de reconocimiento facial que permite coger una fotografía de cualquier persona y compararla con 3.000 millones de imágenes publicadas en Internet con enlaces a los sitios donde fueron publicadas, ya sea Facebook, Youtube, Instagram, etc. Esto permite no solo averiguar la identidad de la persona en cuestión, sino también acceder a información sobre su ocupación, donde vive o quienes son sus amigos.

Se trata de un escalón más en las tecnologías de reconocimiento facial que nadie se había atrevido a dar por los enormes problemas de privavidad que plantea. Pero Clearview no sólo lo ha dado, sino que incluso está comercializando la aplicación entre 600 agencias del orden en EEUU y ya la usan policías locales, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional. El diario estadounidense cita a agentes que aseguran que ya la han usado para resolver toda clase de casos con éxito. Al parecer Clearview ha desarrollado incluso la aplicación con un código que permite combinarla con un visor de realidad aumentada, lo que en en la práctica podría permitir que los usuarios identificaran a todas las personas que ven, ya sea alguien que consideren sospechoso o atractivo.

Antes de crear Clearview, Hoan Ton-That, sólo había tenido éxito con una app para móviles que permitía jugar con el pelo de Donald Trump. Pero ahora en su nueva empresa, cuenta como socio con Richard Schwartz, ayudante de Rudolph Giuliani durante su tiempo como alcalde de Nueva York y cuenta el respaldo financiero Peter Thiel, inversor y magnate de Silicon Valley cercano al propio Trump.

Los detalles de la aplicación han generado en cualquier caso alarma en el país, ya que varias voces alertan de que ofrece «posibilidades infinitas de convertirse en un arma». Hasta ahora la políca de EE UU contaba con sistemas de reconocimiento facial, pero limitados a buscar en fotografías de detenidos en poder de las autoridades. Clearview les permite buscar en los miles de millones de imágenes que circulan por la red. Algo que además de vulnerar el derecho a la privacidad aumenta significativamente la posibilidad de una identificación errónea.

El NYT revela además que la propia compañía puede monitorizar las búsquedas que hace la policía e incluso influir en ellos y su capacudad para proteger sus datos no ha sido puesta a prueba por expertos independientes. Algunas grandes ciudades han decidido prohibir a sus agentes el uso de este tipo de tecnología por los problemas que plantea, pero algunos alertan de que con el imparable aumento de información y de nuevas empresas desrrollando tecnologías en este terreno, la privavidad y el anonimato público como los conocíamos hasta ahora pueden tener los días contados.

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