El calor extremo amenaza cada vez más a las mujeres embarazadas y sus bebés
Las altas temperaturas están relacionadas con partos prematuros, mortinatos y otras complicaciones y, para millones de personas, el embarazo se está convirtiendo en un “momento de ansiedad” ante los crecientes impactos. Lo ha denunciado el responsable de ONU Cambio Climático señalando el impacto de cambio climático en la salud materna y neonatal.
Las altas temperaturas están cada vez más relacionadas con los partos prematuros, muerte fetal, bajo peso al nacer y complicaciones maternas, advierte ONU Cambio Climático @CMNUCC
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— Noticias ONU (@NoticiasONU) October 5, 2026
El embarazo y los nacimientos se están convirtiendo en una nueva “línea de fractura” de la crisis climática, advirtió el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, ante el creciente impacto del calor en la salud materna y neonatal.
Durante una reunión ministerial previa a la conferencia de la ONU sobre el cambio climático COP31 en Fiji, Stiell señaló que las altas temperaturas están cada vez más relacionadas con partos prematuros, mortinatos, bajo peso al nacer y complicaciones maternas.
“El panorama es claro y muy preocupante: a medida que empeora el calor extremo, el embarazo y los nacimientos son ahora una nueva línea de fractura en la crisis climática mundial, y una que puede ser mortal”, afirmó.
Lo que están viendo los profesionales sanitarios
Stiell citó nuevos datos de un sondeo a profesionales de la salud materna en Australia, Brasil, India, Reino Unido y Zimbabwe. Casi tres de cada cuatro, el 73%, afirmaron que los casos o complicaciones relacionados con el calor habían aumentado durante los últimos cinco años. Más de cuatro de cada cinco, el 81%, se mostraron preocupados o muy preocupados por que las altas temperaturas pongan cada vez más en riesgo la salud de las madres, los fetos y los recién nacidos.
Además, prácticamente todos los profesionales consultados dijeron haber atendido a una mujer embarazada, el 98%, o a un bebé, el 99%, cuya salud consideraban afectada por el calor. “Detrás de esas cifras hay historias humanas: el viaje de una mujer embarazada a una clínica retrasado por un calor peligroso; una matrona trabajando bajo temperaturas inseguras; un recién nacido que necesita atención especializada, a menudo escasa en los países vulnerables; una familia consumida por la preocupación”, dijo Stiell.
Para millones de personas, añadió, el embarazo se está convirtiendo en un momento de ansiedad a medida que los impactos climáticos introducen nuevos riesgos en la vida cotidiana y los fenómenos extremos ejercen una presión creciente sobre los sistemas de salud y sobre servicios esenciales como el agua, los alimentos y la electricidad.
El calor puede profundizar las desigualdades
Stiell subrayó que nadie está a salvo de las olas de calor, pero sus efectos no se distribuyen por igual. Trabajar al aire libre, vivir en una vivienda que no ofrece protección adecuada frente al calor, recorrer largas distancias para llegar a una clínica o depender de centros sanitarios sin agua, electricidad o sistemas de refrigeración puede hacer mucho más difícil protegerse.
“‘Mantenerse fresco’ simplemente no es una opción cuando no hay un lugar fresco al que ir”, afirmó. El responsable climático recordó que la seguridad durante el parto ya depende con demasiada frecuencia del lugar donde se vive, los ingresos y el acceso a la atención sanitaria. Sin medidas adicionales, advirtió, las temperaturas más intensas ampliarán esas desigualdades. “El comienzo saludable de la vida de un recién nacido nunca debe depender de la capacidad de una familia para escapar del calor”, afirmó.

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