Deshielo sin precedentes en Groenlandia y la Antártida que pierde en 30 años el equivalente a la provincia de Granada
Un mapa del retroceso de los glaciares en la Antartida revela que, aunque el 77 % de la costa permanece estable, las zonas vulnerables pierden hielo a un ritmo alarmante debido a la intrusión de agua oceánica templada. El continente ha perdido ya 12 820 kilómetros cuadrados de hielo firme desde 1996, una superficie superior a la de toda la provincia de Granada o la Región de Murcia. Lo destacan en Sinc al igual que la preocupación por la situación en Groenlandia, donde nuevos datos revelan una aceleración alarmante de los episodios extremos de fusión en la isla, con impactos crecientes sobre el nivel del mar y la estabilidad climática del Ártico. .
Un mapa exhaustivo del retroceso de los glaciares revela que, aunque el 77 % de la costa antártica permanece estable, las zonas vulnerables pierden hielo a un ritmo alarmante debido a la intrusión de agua oceánica templada.
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Detectan un aumento sin precedentes del deshielo en Groenlandia a causa del cambio climáticohttps://t.co/ykVuol6DGF — SINC (@agencia_sinc) February 20, 2026
El estado de salud de la Antártida no es uniforme, pero en sus puntos más críticos las noticias no son alentadoras. Un nuevo estudio, liderado por glaciólogos de la Universidad de California en Irvine (UCI), muestra el primer mapa circumpolar de la migración de la línea de apoyo (o línea de conexión) del hielo antártico tras analizar tres décadas de datos satelitales. Los resultados muestran que los sectores más vulnerables del continente han perdido 12 820 kilómetros cuadrados de hielo firme desde 1996, una superficie superior a la de toda la provincia de Granada o la Región de Murcia.
La línea de apoyo es el punto crítico donde el hielo continental deja de reposar sobre el lecho rocoso y comienza a flotar en el océano. Según Eric Rignot, profesor distinguido de la UCI y autor principal del estudio, esta medición es el “estándar de oro” para documentar la estabilidad de las capas de hielo. “Lo hemos sabido durante 30 años, pero esta es la primera vez que lo cartografiamos de forma exhaustiva en toda la Antártida durante un periodo de tiempo tan largo”, explica el investigador.
La relevancia de este hallazgo va más allá de la simple pérdida de superficie. Francisco Navarro, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, explica al Science Media Center (SMC) España que estas plataformas actúan como un freno: “Al estar unidas a los laterales de grandes bahías, tienden a retener el avance del hielo que viene del interior. Si la línea de anclaje retrocede, se acelera la velocidad con la que el manto de hielo expulsa su masa al mar en forma de icebergs”. Esto contribuye directamente al aumento del nivel del mar, que el IPCC estima entre 40 centímetros y un metro para finales de este siglo.
Los puntos críticos del retroceso
El estudio, publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), destaca que la pérdida de hielo se concentra en la Antártida Occidental y la Península Antártica. El ritmo medio de retroceso es de 442 kilómetros cuadrados al año. Los cambios más drásticos se han observado en los sectores del Mar de Amundsen y Getz, donde algunos glaciares han retrocedido entre 10 y 40 kilómetros.
Casos emblemáticos como el glaciar Smith han registrado un retroceso extraordinario de 42 kilómetros, mientras que el glaciar Thwaites —conocido como el “glaciar del juicio final”— ha retrocedido 26 kilómetros. Rignot aclara la causa principal: “Donde el agua oceánica templada es empujada por los vientos hacia los glaciares, es donde vemos las grandes heridas de la Antártida. Es como un globo que no está pinchado por todas partes, pero donde lo está, la punción es profunda”.
Aumento sin precedentes del deshielo en Groenlandia
Un estudio liderado por la Universidad de Barcelona y publicado en la revista Nature Communications demuestra que el cambio climático ha alterado profundamente los episodios extremos de fusión del casquete de hielo de Groenlandia: los ha hecho más frecuentes, más extensos y más intensos. Desde 1990, el área afectada por episodios extremos de fusión ha aumentado a un ritmo de 2,8 millones de km² por década. Y la producción de agua fruto de la fusión del hielo se ha multiplicado por seis: si en el periodo 1950-2023 era de 12,7 gigatoneladas por década, desde 1990 esta cifra se ha elevado hasta 82,4 gigatoneladas por década.
Siete de los diez episodios más extremos de fusión se han producido después del año 2000, incluyendo los acontecimientos récord de agosto de 2012, julio de 2019 y julio de 2021, que no tienen precedentes dinámicos comparables, lo que subraya su carácter excepcional. El estudio constata una clara intensificación termodinámica de los episodios extremos de fusión, de forma que se produce más agua en cada uno: desde 1990, esta producción de agua ha aumentado un 25 % respecto al periodo 1950-1975 si se comparan episodios con una circulación equivalente de masas de aire anticiclónicas y ciclónicas, y hasta un 63 % cuando se analiza el conjunto de todos los episodios extremos.
La zona más afectada es el norte de Groenlandia, que emerge como uno de los principales puntos críticos. Las proyecciones futuras bajo escenarios de altas emisiones de gases de efecto invernadero indican que hacia finales de siglo las anomalías extremas de producción de agua de fusión podrían incrementarse hasta tres veces más.

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