Ahora que el nuevo tablet de Apple ha revolucionado el mundo geek, llega la noticia desde china del primer «clon» del iPad. Se llama APad es un tablet táctil con un aspecto muy similar al de Steve Jobs y funciona sobre Android, según cuentan en Tu Experto. Y en China cuesta menos de 160 euros.

El APad chino
(Foto: Flickr/Hipatia)

Su pantalla es de siete pulgadas de pantalla y presenta una amplia compatibilidad de formatos de vídeo, entre ellos el MKV, que es una versión similar al DivX en alta definición. Tiene un procesador de doble núcleo y la memoria va desde los dos a los 32 GigaBytes. Es posible aumentar su capacidad con tarjetas de memoria de hasta 16 GB e incluye como sistema de acceso a Internet  un sensor Wi-Fi.

«…Lo mejor de todo es que el rescate, a quien de verdad rescata, es a los ??mercados?, a los poseedores de deuda griega -que con el plan europeo verán asegurada su ganancia y a intereses cada vez más altos-, y a quienes están jugando con el riesgo griego como en una casa de apuestas. Tras ser rescatado, el sector financiero está haciendo negocio con la deuda pública. Y quiere más…» [Isaac Rosa en Público]

El corresponsal de Le Figaro y de Radio France comenta en radiocable.com que a su juicio la presidencia española de la Unión Europea no está «sorprendiendo ni produciendo muchas noticias», pero era algo esperado porque por primera vez una presidencia rotatoria comparte protagonismo con un presidente fijo tras el Tratado de Lisboa. Mathieu de Taillac considera en cualquier caso que «ni se ha metido la pata» ni se han hecho propuestas sorprendentes.

Mathieu de Taillac

De Taillac considera que España ha asumido que le tocaba «ensayar la nueva fórmula sin provocar problemas y entonces hay concertación. Y una de las consecuencias es que se habla poco de la presidencia española». También cree que la ausencia de figuras destacadas en las cumbres -como Obama-ha hecho menos visible a España. Y por respeto a las prerrogativas del Tratado de Lisboa tampoco se ha ocupado el espacio que ha dejado la representante exterior de la UE Catherine Ashton, criticada por «no viajar».

El corresponsal también compara la presidencia francesa de hace un año con la española resaltanto las diferencias en las personalidades y estilo de cada lider «a Sarkozy le gusta mucho protagonizar las instituciones que pueda presidir, salir en los medios y tener una presencia muy visible». Pero en general, Mathieu de Taillac califica la presidencia española como «ni bien ni mal. No ha destacado ni metiendo la pata, que igual era un temor, ni proponiendo cosas muy sorprendentes».

El Committee to Protect Journalists (Comité para la protección de periodistas) ha pedido por carta al Secretario de Estado de Defensa Robert Gates que investigue la muerte en Irak de José Couso y otros 18 periodistas. Es la primera vez que un grupo de defensa del periodismo de EEUU hace una petición en este sentido hablando de «investigaciones exhaustivas, imparciales y públicas«. Llega después de la divulgación del video que muestra como fue acribillado un fotógrafo de Reuters en 2007.

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Couso, el cámara de Telecinco, falleció en abril de 2003 cuando un tanque del Ejército de EEUU disparó contra el hotel Palestina, en el que se alojaba la prensa en Bagdad. Fue uno de los primeros periodistas que falleció en Irak a causa de operaciones estadounidenses, pero no el único. El CPJ identifica a 19 más (16 informadores y tres ayudantes), entre ellos Taras Protsyuk que perdió la vida junto a Couso en el Palestina, Tareq Ayyoub de Al-Jazeera, varios corresponsales de Al Arabiya, Mazen Dana, Saeed Chmagh y Namir Noor-Eldeen de Reuters.

 

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El Comité para la protección de periodistas explica que cada vez que un informador ha muerto a causa del Ejercito de EEUU han hecho peticiones al Departamento de Defensa para que se investigaran e hicieran públicos los resultados. Ahora además se declaran «perturbados» por las imágenes del video «collateral murder» -hecho público por Wikileaks- en el que se ve como los militares confunden una cámara de fotos con un arma. Algo que ha sucedió también en agosto de 2003 con Mazen Dana.

Además el CPJ asegura que les preocupa el hecho de que en el audio del video se oye a los soldado «pedir» a uno de los reporteros que coja un arma para poder dispararle. Y como a pesar de que ningun arma es visible en el video, el helicoptero recibe permiso para abrir fuego contra el grupo. 

«Aunque no hemos encontrado evidencia de que las tropas estadounidenses intencionadamente tuvieran como blanco a periodistas en ninguno de los casos, nuestra investigación muestra que la mayoría de las muertes o no fueron suficientemente investigadas o el Ejército falló en revelar públicamente sus hallazgos» asegura la carta firmada por Joel Simon, el director ejecutivo del CPJ. [Visto aqui]

Hay cierta tendencia en este país a leer todos los acontecimientos de la actualidad en clave política-electoral. De ese modo el daño ecológico del vertido del Prestige, las muertes de inocentes en Irak, la falta de libertades en Afganistán o la educación que recibirán nuestros hijos terminan teniendo menos protagonismo que la bronca que ello genera entre PP y Psoe.

Hay cierta propensión al reduccionismo, al debate primario, a los titulares centrados en las peleas políticas y no en los asuntos que generan dichas peleas. Si un tema se convierte en objeto de disputa política tendrá garantizado su espacio en los medios de comunicación.

De este modo se habla de inmigración si Psoe y PP discuten de inmigración, pero apenas se da voz a los inmigrantes; se habla de operaciones militares en el exterior si PP y Psoe debaten sobre operaciones militares en el exterior, pero no se da protagonismo a quienes viven en primera línea las consecuencias de esas operaciones.

Lo mismo ocurre con cualquier otro tema presente en la realidad pero a menudo ausente en la realidad mediática, esa ilusión óptica que confundimos con el reflejo de nuestro mundo. Es la agenda setting: los políticos marcan la actualidad. Si ofrecen una conferencia tienen garantizado un espacio destacado en la prensa, radio y televisión.

La tarea periodística consiste en buscar la realidad más allá de los titulares confeccionados a medida por los asesores políticos; medir el ambiente de la calle y no solo el de los despachos; buscar en el centro y en la periferia de los pueblos y ciudades las repercusiones de las decisiones políticas; informar de la existencia de otros mundos ajenos a los de las grandes cuentas bancarias.

Sin embargo, no son pocos los medios de comunicación que ayudan a los políticos a marcar esa agenda setting en vez de guiarse por las reglas básicas del periodismo.

Ahora un nuevo tema de actualidad -las manifestaciones contra la impunidad del franquismo- corre el riesgo de verse reducido al cruce de acusaciones entre políticos. Mientras un sector de la sociedad civil pide ayuda para encontrar a sus familiares desaparecidos, para defender la recuperación de la Memoria Histórica, algunos políticos se tiran los trastos a la cabeza y se instalan en el ??y tú más?.

Unos acusan a sus rivales de presionar al poder judicial, los otros contestan recordando que los unos se manifestaron no hace tanto contra una decisión del Tribunal Supremo. Y buena parte de los medios de comunicación se centran en este debate político y no en las demandas de las víctimas y familiares del franquismo. Parece que el derecho a enterrar a los muertos sigue siendo algo secundario.

Los al menos 113.000 desaparecidos a causa de la represión franquista no se merecen ser víctimas de un debate público reduccionista.

Una política seria, reflexiva y a la altura de las circunstancias -junto con un buen trabajo periodístico- consistiría en analizar la situación y preguntarse por qué hoy, después de tantos años, un sector de este país sigue necesitando enterrar a sus muertos. Por qué los nietos de desaparecidos se preguntan aún dónde están sus abuelos. Qué puede hacer el Estado al respecto. De qué modo han sido abordados los crímenes de las dictaduras en otros países. Por qué es bueno no dar la espalda a la Historia.

Los Estados que han sufrido asesinatos y desapariciones masivas de ciudadanos viven un trauma subterráneo pero latente que solo se cura con tratamiento. La receta es fácil: verdad, justicia y reparación.

Mientras sigamos instalados en el olvido, en la impunidad y en el desprecio a las víctimas, este país seguirá siendo escenario de un fenómeno sociológico digno de estudio en las universidades. La negación del problema no resuelve el problema: lo perpetúa.

La clase política española tiene una buena oportunidad para mostrar elegancia y eficacia. Solo debe fijarse más en el desamparo de los familiares de las víctimas del franquismo y menos en cómo las demandas y manifestaciones contra la impunidad afectan a la popularidad de sus partidos.
Con los fusilados y desaparecidos no se hace marketing político ni se busca rentabilidad electoral.

Juan Luis Cano y Guillermo Fesser  hacen un llamamiento a través de facebook y de su página web:

«Necesitamos un millón de reproducciones de este vídeo. Si lo conseguimos -dicen los Gomaspuma- iBanesto se compromete a financiar por un año los proyectos que la Fundación Gomaespuma tiene para ayudar a los niños de las calles de Managua (Nicaragua) y a los huérfanos de Batticaloa (Sri Lanka).»

Yo llevo una hora viéndolo, y así seguiré, y seguiré y seguiré y seguiré….hasta que se me queden los ojos achinados.

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…y no te pierdas lo que dice uno de los comentarios en Youtube: «¡Esa publicidad sutil de iBanesto! ¿Te da más el azul, o te da más el naranja (por ING Direct, imagino)?. Ahora, eso sí, me he descojonao xD….»

 

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Se llama Martin Jetpack y puede cumplir el sueño de miles de personas: volar a voluntad con una mochila con cohetes propulsores de «quita y pon» como las que salían en series de TV y ciencia ficción. A partir del otoño que viene está previsto que se comercialicen las primeras unidades en EEUU. Costarán 75.000 dólares (56.000 euros).

El martin Jetpack
(Foto: Flickr/MartinJetpack)

El artilugio permite volar a casi 100 km/h, con una altitud de 8000 pies, es decir, casi dos kilómetros y medio. Pero sólo tiene autonomia durante 30 minutos.

Glenn Martin, el inventor de este diseño explica en un video la historia de su Jetpack. Cuando era niño vio este artilugio en la serie infantil The Jetsons (Los supersónicos) y ha dedicado 30 años de su vida a hacerla realidad

 

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El Martin Jetpack es un invento que ya ha tenido amplio seguimiento en la red. Además de su página web, tienen un canal en Youtube en el que se pueden ver numeros videos sobre el invento. Como éste en el que el propio Glenn Martin explica cómo funcionan los controles.

 

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También hay ejemplos de los prototipos del Jetpack en demostraciones con público en ferias de EEUU.

 

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La cogida de un torero, el transplante de cara, unas detenciones de piratas somalíes y mayoritariamente Garzón: esas son las noticias que más foco de atención centran sobre nuestro país. La prensa extranjera ha pasado el fin de semana llena de alusiones a España y a las manifestación de apoyo al juez Garzón. Por ejemplo, el Washington Post titula: «Protestas en España contra la inmunidad de la era Franco»;  dscriber afirma : «Furor en España, Batalla de la izquierda contra la derecha alrededor de Baltasar Garzón».Mientras que  Le Figaro publica un texto de Mathieu de Taillac titulado: ??Los españoles desean instruir el proceso del franquismo?.

??Las dos reivindicaciones son ahora indisociables: la rehabilitación de las víctimas republicanas, cuyas decenas de miles están aún enterradas en fosas comunes, cuenta con el apoyo de Garzón. Y la defensa del juez se alimenta de la exigencia de una ruptura del pacto de silencio que prevaleció en tiempos de la transición democrática española. Las manifestaciones a favor del magistrado exasperan a la derecha española. Más allá de los argumentos jurídicos, las dos Españas a las que se creía reconciliadas lanzan en los libros de historia gritos de adhesión casi centenarios? -dice Le Figaro.

En efecto, dos reivindicaciones que caminaban separadas se van uniendo poco a poco. Por una parte la necesidad de miles de familias de recuperar a los suyos, todavía en cunetas, algo inconcebible en la Europa moderna. Y en segundo lugar, el clamor en defensa del juez Garzón en su actuación de ayuda a los familiares en esta causa de la memoria histórica.

Son dos reivindicaciones a las que poco a poco se van sumando otras exigencias. Este  preceso no va a parar, como no lo ha hecho desde que Emilio Silva comenzara hace 10 años, en solitario, a buscar a su abuelo en la fosa de Priaranza.

Pero de no resolver rápidamente la situación de Garzón, de no actuar inmediatamente para que los familiares puedan recoger decentemente a los suyos, la sociedad empezará a exigir pronto responsabilidades jurídicas como ya exige de reparación y homenaje.

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

Sobre Robinson

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[Washington Post – Radiocable.com] «Confianza puede ser una palabra de nueve letras como cualquier otra. La opinión pública norteamericana parece haberse convertido en un Arma de Sospecha Masiva, y no es difícil entender el motivo. Pero los que explotan la desconfianza, el descontento o la indignación para sacar réditos políticos harían bien en preocuparse de los daños colaterales.

El exagerado fenómeno de las protestas fiscales tiene más de simbolismo y de lonja que otra cosa. Un «movimiento» que engloba a fanáticos de las armas, detractores fiscales, incondicionales del patrón oro, a Sarah Palin, a lobistas de las aseguradoras, a «constitucionalistas» que no se han leído la Constitución, beneficiarios de Medicare contrarios a la salud pública, dementes «birthers» que afirman que el Presidente Obama nació en otro país, un contingente de racistas descarados (seamos serios de una vez) y un puñado de políticos buscadores profesionales de rentas que se hacen pasar por «profanos» no constituye una fuerza intelectual coherente ni política.

Pero las personas que no entrarían ni muertas en una concentración de detractores de la política fiscal han perdido la confianza en las instituciones relevantes que se supone trabajan en interés del público – con mucha razón. Basta con mirar los titulares.

Obviamente no hay ninguna razón para confiar en Wall Street. Teóricamente, la única razón para que exista el sistema financiero es el interés de la economía – y del pueblo estadounidense – en canalizar el capital para su mejor y más rentable uso. Los cargos presentados la semana pasada contra Goldman Sachs ilustran el grado al que los preceptos del capitalismo han dado la espalda a los financieros convencidos de que la economía existe para servirles a ellos.

La instrucción afirma, básicamente, que John Paulson, un magnate de los fondos de protección que quiso hacer una apuesta multimillonaria a que el mercado inmobiliario colapsaría, convenció a Goldman de acorralar a los sensibleros que apostarían lo contrario. La operación habría sido después manipulada para que Paulson ganara su apuesta casi seguro, como fue el caso. Goldman niega las acusaciones de fraude y dice que, en cualquier caso, perdió dinero en la transacción.

Dejemos a un lado por el momento si las acciones de Goldman entran justo dentro o fuera de la línea de lo legal. ¿Qué valor social redentor revestía la transacción? ¿Cómo beneficia a alguien la invención de la «obligación sintética de deuda colateralizada», a excepción de los corredores generosamente remunerados de Goldman y el escandalosamente compensado John Paulson? ¿Es esto el sistema en el que debemos confiar el resto de nosotros?

Otra noticia que tardará en olvidarse es el escándalo de pedofilia de la Iglesia Católica Romana. El domingo, durante una visita a Malta, el Papa Benedicto XVI oró con ocho adultos víctimas de abusos sexuales infantiles cometidos por sacerdotes y expresó al parecer su «vergüenza y dolor». Pero prácticamente a diario surgen nuevas revelaciones de sacerdotes pederastas trasladados a otras parroquias en lugar de ser expulsados y denunciados a las autoridades.

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Una encuesta de CNN muestra que el 56 por ciento de los católicos estadounidenses desaprueban la gestión que Benedicto XVI ha hecho de la crisis. Se cuestiona incluso el juicio del Vicario de Cristo.

Tal vez lo más sorprendente de todo sea un nuevo sondeo de Pew Research Center que muestra que la confianza de la opinión pública en el gobierno federal ha caído en picado. Sólo el 22 por ciento de los estadounidenses dice confiar en el gobierno todas o la mayoría de las veces, concluye Pew. Sólo el 19 por ciento de los encuestados dice estar «básicamente satisfecho» con el gobierno, mientras que el 56 por ciento está «frustrado» y otro 21 por ciento se define «indignado».

Según la encuesta de Pew, los estadounidenses tienen opiniones negativas de muchas grandes instituciones – bancos y empresas financieras, el Congreso, las grandes empresas, los medios de comunicación nacionales, las agencias federales, la industria del ocio, los sindicatos. El país todavía tiene una visión positiva de politécnicos y universidades, las iglesias, la pequeña empresa y las empresas tecnológicas. Los encuestados se dividieron uniformemente en la administración Obama, con el 45 por ciento positivo y el 45 por ciento negativo. Dado el clima actual, el presidente podría tener la tentación de anunciar una victoria moral.

Hay algunas contradicciones en las conclusiones de Pew. Los estadounidenses creen firmemente que «más control del gobierno sobre la economía» es una mala idea. Pero por un margen mucho mayor, piensan que «una regulación más estricta de las financieras» es una buena idea. Esta es la aguja que el Congreso – con el mínimo del 25 por ciento de aprobación a su labor – trata de enhebrar.

Los Republicanos han fomentado activamente esta oleada de desconfianza bajo la teoría de que es malo para los titulares, léase los Demócratas. De hecho, la aprobación del Partido Demócrata ha caído al 38 por ciento. El problema es que la aprobación del Partido Republicano también se ha reducido – al 37 por ciento.

La moraleja aquí, para los arriesgados estrategas del Partido Republicano, es la de los que escupen al cielo.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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