E. Robinson

Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

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Eugene Robinson – Washington. No es por despedir al presidente repartiendo palos hasta el final, pero se equivocaba cuando decía a los reporteros acreditados en la Casa Blanca durante una conferencia de prensa nostálgica y emotiva el lunes que “no existe la historia a corto plazo como tal.? Es verdad que algunas presidencias no parecen tan malas después de unas cuantas décadas. Pero también es cierto que los actos presidenciales pueden tener consecuencias inmediatas — y que George W. Bush abandonará su puesto la semana que viene siendo un presidente cuyos ocho años en la administración son ampliamente considerados como un extremo del que nos costará años recuperarnos.

“Discrepo acusadamente del juicio de que nuestra estatura moral se ha visto perjudicada,” decía Bush en su respuesta quizá más enérgica de la sesión. ??Discrepo de este juicio de que, ya sabe, la gente tiene mala imagen de América.?

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¿Ha estado prestando atención últimamente? ¿No ha notado que tanto el Presidente electo Barack Obama como su contrincante Republicano, el Senador John McCain, incluyeron la necesidad de prometer restaurar el honor y la posición de América en el mundo? ¿O piensa Bush que sólo estaban de coña?

Al preguntarle por el mayor error de su presidencia, Bush daba una respuesta curiosa más relacionada con las relaciones públicas que con la decisión presidencial. Mencionaba la declaración de “Misión Cumplida” que anunciaba prematuramente el final del importante conflicto en Irak — pero no la decisión de invadir Irak antes. Mencionaba su fallo a no visitar Nueva Orleáns en el punto álgido de la devastadora y mortal inundación provocada por el Huracán Katrina — pero no la decisión de confiar la Agencia Federal de Gestión de Emergencias a la desafortunada e ineficaz gerencia de Michael Brown.

En la mente de Bush, la revelación de los impactantes abusos cometidos por los guardias militares estadounidenses de la prisión de Abú Ghraib en Irak supuso “una decepción enorme” — pero no asume ninguna responsabilidad, como presidente del ejecutivo, por la atmósfera de escaso entrenamiento y supervisión que permitió que sucediera Abú Ghraib. La ausencia de armas de destrucción masiva descubiertas por las fuerzas estadounidenses en Irak supone solamente “una decepción significativa” — incluso si la apocalíptica retórica de la administración sobre las armas de destrucción masiva fue lo que abrió el camino a una invasión y una ocupación que no debieron haber tenido lugar nunca.

En lo que podría haber sido su última conferencia de prensa como presidente, Bush dedicó un espacio sorprendentemente escaso a sus logros reales. Sí, dije logros. Bush fue el primer presidente estadounidense en poner una cantidad de dinero adecuada y un esfuerzo serio en una campaña contra el sida en África. Incluso si la administración desperdicia demasiado en programas “de abstinencia” de eficacia cuestionable, el hecho es que millones de personas en África se mantienen con vida y relativamente sanas gracias a medicamentos retrovirales que no se habrían facilitado sin el compromiso y la financiación de Bush. En el África subsahariana, él marcó un antes y un después.

Bush también puso los cinco sentidos en alejar a su partido de la xenofobia cerril en el asunto de la inmigración. Esto realmente no cuenta como logro, puesto que Bush nunca logró sacar adelante una ley de inmigración razonable. Pero la historia a corto plazo le ha dado la razón. Los votantes latinos desertaron a las filas Demócratas en tales cantidades que el Partido Republicano parece aún más un club de campo que cuando Bush asumió el cargo, y eso es decir bastante.

Como su mayor logro, Bush cita el hecho de que no ha habido ningún ataque terrorista contra suelo estadounidense — no voy a utilizar el desafortunado término de Bush, ??la patria,? que suena vagamente teutón y recuerda los lederhosen — desde las atrocidades de al-Qaeda el 11 de septiembre 2001. En esto, no obstante, depende por completo de la historia a largo plazo. Su defensa, en la práctica, es que puesto que hemos pasado siete años y cuatro meses sin un ataque, los métodos de antiterrorismo de su administración deben ser necesarios y eficaces a la vez.

Eso debe resultar confortante al presidente, pero no está justificado. El hecho de que no haya habido ningún ataque nuevo no justifica los métodos de interrogatorio por ahogamiento, Guantánamo, las cárceles secretas de la CIA o la vigilancia nacional. Bush sostiene que estas desviaciones de los valores y tradiciones estadounidenses eran necesarias, pero de lo que sabemos hasta la fecha, parecen más saturación — un exceso de crueldad y desprecio al estado de derecho que ha perjudicado seriamente la imagen que tiene esta nación de sí misma.

Lo que sabemos hasta el momento no es suficiente. Entiendo el rechazo por parte de Obama a abrir investigaciones criminales de los años Bush — y me doy cuenta de que Bush bien podría conceder la amnistía a todo el mundo con antelación de todas formas. Pero es importante solicitar una investigación y descubrir la verdad, en su totalidad, de manera que ningún presidente se vea tentado de tomarse tales licencias de nuevo. La historia, tanto a corto plazo como a largo, saldrá beneficiada.

Eugene Robinson 

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