Una 300 personas han montado una acampada de protesta frente al Ministerio de Transición Ecológica en la capital de España y tras pasar la primera noche sin ser desalojados y decidirlo en asamblea, planean ahora seguir allí reivindicando la alerta climática al menos hasta el 11 de octubre. La acción estaba enmarcada dentro de las convocadas por 2020 Rebelión por el Clima y Extinction Rebellion que este 7 de octubre han protagonizado actos de desobediencia civil en 50 paises exigiendo una «acción urgente frente a la emergencia climática». Pero la acampada parece crecer por libre y algunos incluso la han empezado a comparar  con un 15M ecológico.

 

Desde Extinction Rebellion Spain, el colectivo que junto con By 2020 We Rise Up, han organizado la protesta, detallan sus principales revindicaciones: «declarar la emergencia climática, decir la verdad, reducir las emisiones ya, crear asambleas democráticas e insistir en la justicia climática».  La acampada es abierta, cualqueir puede unirse, y los pasos a seguir se deciden en asamblea. De momento tienen previsto seguir frente al Ministerio hasta el 11 de octubre a expensas de lo que suceda al día siguiente, ya que está previsto el desalojo de la zona para el desfile del 12 de octubre. Algunos de los participantes están contando en twitter las actividades y novedades en torno a la protesta, que incluye ludoteca para niños, cocina, baños y una amplia actividad cultural.

Antes de montar las tiendas, los activistas cortaron durante más de dos horas el puente que cruza el Paseo de la Castellana desde la calle Raimundo Fernández Villaverde. Una treintena de personas fueron detenidas o trasladadas a comisaría tras la acción, entre ellas el filósofo Jorge Riechmann, aunque fueron todos liberados pasadas las 18h de la tarde. Además quince personas resultarom heridas en la acción por lo que han denunciado como un «uso desmesurado de la violencia» por parte del Cuerpo Nacional de Policía frente a un acto de resistencia pasiva. La acampada de rebelión contra el clima en Madrid ha demostrado ya en cualquier caso su «tirón», recabando el apoyo e incluso la presencia de numerosos colectivos, tanto ecologistas como feministas o sociales.

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