El semanario británico analiza el desempleo en España centrándose especialmente en los jóvenes. Y advierte del problema que supone que “una cuarta parte de los jovenes abandonan los estudios a los 16 años sin titulación”. Explica que antes se colocaban en la construcción, pero ahora apenas hay oportunidades, “de ahi el bombo en torno a Eurovegas” apunta.

Una oficina del paro

The Economist apunta: “Algunos analistas dicen que las cifras ocultan una importante economía sumergida. Quizás tengan razón, aunque Visa Europa reconoce que no es mayor que la media europea y, con el declive de la construcción, se está contrayendo. Pero aunque los números sean exagerados, la tasa sigue siendo acertada en un punto. Ahora unos 3 millones menos de trabajadores pagan impuestos o contribuciones a la seguridad social que hace cinco años. Esto afecta a las cuentas públicas.”

Añade: “El desempleo podría estar llegando a la cima en parte porque la fuerza laboral está disminuyendo a medida que los jóvenes estudian más tiempo y la emigración aumenta. Los líderes empresariales dicen que las reformas laborales han preservado puestos de trabajo, ya que los sindicatos se muestran ahora más flexibles. Pero no han creado muchos nuevos puestos de trabajo.”

Y el texto señala: “El estricto sistema educativo español expulsa a los alumnos que en otros países europeos seguirían estudiando. Una cuarta parte abandonan a los 16 años sin ningún tipo de titulación. Antes encontraban trabajo como albañiles. Pero ya quedan muy pocos de éstos, – de ahí todo el bombo que se le está dando a los planes de un multimillonario americano de construir hoteles, casinos y centros de conferencia en los alrededores de Madrid-. En el mercado actual, los jóvenes a menudo son los que más terminan perdiendo.”

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The Economist es un semanario británico que se publica desde 1843 y considerado un referente en el  análisis de las relaciones internacionales y la economía. Su opinión influye en la imagen exterior de los países, en los inversores internacionales y marca la agenda de otros medios de comunicación. Pertenece  en un 50% al grupo Pearson -que también edita el Financial Times- mientras que el resto está en manos de accionistas independientes -incluyendo a miembros del staff- y la familia Rothschild. Su linea editorial es neoliberal tanto a nivel económico -a favor del libre mercado, la globalización y la libre inmigración- como en temas sociales -han apoyado el matrimonio gay, la legalización de las drogas o el control de armas-. Y politicamente han respaldado tanto a candidatos conservadores como de izquierdas. Sus artículos no van firmados. Su circulación en 2012 ha sido de 1.574.803 ejemplares.