Un hospital de Oregon

La decisión de Italia de implantar un copago en su sistema de salud público ha reabierto el debate sobre esta medida. En España, la patronal también lo defiende y aunque la postura oficial del PP la rechaza, algunos políticos del partido conservador han planteado “abrir el debate”. Sin embargo un estudio llevado a cabo en EEUU demuestra que esta práctica no supone ahorro en el sistema sanitario a la larga, sino al contrario aumenta el coste público. Los pacientes esperan a estar graves para ir al médico y los tratamientos resultan a la postre más caros. (Foto: Flickr/Jay Williams)

El experimento se llevó a cabo en 2003 en Oregon con 100.000 pacientes. La revista Health Services Research lo analizó y llegó a la conclusión de que efectivamente se redujero las consultas y el gasto  en urgencias y en atención primaria. Pero a nivel global, el copago supuso un importante recargo en el presupuesto sanitario ya que, al estar más graves, aumentaron los ingresos de pacientes en los hospitales y los gastos derivados.

Según recoge el Xornal de Galicia, en febrero de 2003, el MedicAid, un sistema público que financia la asistencia sanitaria a las personas con menos recursos económicos en EE UU, atendía a unas 400.000 personas de entre 18 y 65 años en Oregón. Seleccionaron a 100.000 a las que les exigían pagar desde tres dólares por una analítica o radiografía, cinco por consulta con el médico de familia o por consulta médica externa en el hospital y hasta 50 por acudir a urgencias (dinero que se devolvía si finalmente eran ingresados).

Posteriormente, los responsables compararon los datos entre las personas afectadas por el copago y los que seguían disfrutando del sistema gratuito. Los resultados del estudio dejan datos muy significativos. Así, en el caso de urgencias, el uso disminuyó un 7,9% con respecto a la población que podía ir gratis.

Sin embargo, las personas que iban a urgencias estaban más graves en general, por lo que el gasto por paciente aumentó también casi un 8%. Aún así, se consiguió una disminución del coste global por habitante del 2%. Algo similar sucedió en la atención primaria. Los pacientes con copago decidieron usarla un 7,7% menos, aunque el gasto por consulta subió un 6,6%. Consiguieron ahorrar un 1,5% por habitante.

A pesar de estos ahorros en urgencias y atención primaria, la medida provocó un aumento del 27% en la probabilidad de ingreso en el hospital entre los pacientes con copago, y el gasto total por habitante en las personas ingresadas subió un 20%. También empezaron a llenarse las consultas externas en los hospitales, que subieron un 13,5% con aumento del coste total de casi el 20%. La conclusión es que, aunque el uso de servicios sanitarios disminuyó un 4,7% de forma global, el coste total por habitante subió un 9,5%. [visto aqui]

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