El diario de EEUU sostiene en un editorial, titulado “Toros: el perverso pasatiempo de España”, que en lugar de ayudar a la industria taurina a superar su crisis o declarar los toros de Bien de Interes Cultural, España debería aprovechar para acabar con esta tradición. Resaltan que a ojos modernos, no hay “ni romance, ni honor” en las corridas, sino que “en esencia son una interminable tortura y  masacre de un animal para el disfrute de una multitud.”

Este mes de mayo, otro diario estadounidense, el Wall Street Journal también analizaba la situación de la “tambaleante” industria taurina en España. No se mostraba tan crítico con la tauromaquia, pero resaltaba que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, las prohibiciones nacionalistas y las reclamaciones en favor de los derechos de los animales están siendo una ??tormenta perfecta? contra las corridas.

El editorial del Boston Globe sobre toros

El Boston Globe asegura: “La industria taurina española ha sido maltratada en los últimos años, víctima de una popularidad en declive y la recesión económica. El número de corridas ha caído en picado, junto con la asistencia a estos espectáculos sangrientos. Durante casi tres siglos, la tauromaquia española ha atraído a aficionados apasionados. Pero a ojos modernos, no hay romance ni honor en las corridas de toros, que no son `luchas reales´ en absoluto, sino en esencia una interminable tortura y  masacre de un animal para el disfrute de una multitud.”

Apunta: “Afortunadamente, cada vez más españoles rechaza tales `entretenimientos´. Legisladores regionales en Cataluña y las Islas Canarias han prohibido las corridas, y durante seis años la TV estatal se negó a retransmitir los toros en directo. Pero al aumentar las pérdidas de la industria, el parlamento español está sopesando una legislación para declarar la tauromaquia Bien de Interés Cultural. Esto tendría el efecto de derribar las prohibiciones regionales y justificar más subsidios estatales para la cría de toros de lidia y la formación de nuevos toreros.”

El editorial afirman: “En lugar de prolongar este ritual, los fanáticos deberían reconocer la realidad: el toreo es inhumano y su tiempo ha pasado. Las contribuciones de España a la cultura occidental han sido muchas y gloriosas. El grotesco espectáculo de atormentar a los toros hasta la muerte por diversión no es una de ellas.”

[Leer el artículo completo en The Boston Globe]

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