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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

Lo que está sucediendo contra el juéz Baltasar Garzón es simple y llanamente un golpe judicial, un golpe contra la democracia jurídica.

Ninguna democracia del mundo se puede construir sobre la impunidad. En efecto, como dice Hugo Martínez Abarca, el Juicio a Garzón tumba el mito de la “Transición modélica”.

Si todos los jueces fueran como Baltasar Garzón, terroristas, narcotraficantes, golpistas,  dictadores, asesinos, corruptos y ladrones estarían entre rejas, así que solo nos queda preguntarnos ¿Quien, entonces, no quiere que Garzón siga siendo Juéz? y ¿Por qué?

España -argumentan- firmó una Ley de Amnistía en octubre del año 77. Sí, cuando los sacerdotes entraban a bendecir el dormitorio de los recién casados. Quienes se olvidan de aquello, se olvidan también de que nuestro país firmó pocos meses antes el Pacto internacional por los Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas. “Toda persona tiene derecho a un juicio justo y a asistencia Penal”, -dice el tratado. ¿Pero quien asiste a las víctimas del Franquismo que piden reconocimiento y recuperar a los suyos? Sólo Baltasar Garzón.

Este es precisamente uno de los asuntos más obviados. No es Baltasar Garzón quien inicia las pesquisas para reparar los delitos cometidos durante la represión, -delitos perseguidos por el derecho internacional, que no prescriben-. Son las familias quienes le piden que lo haga.

Por eso la prensa extranjera no da crédito a lo que está sucediendo. No da crédito porque Garzón va a ser la primera persona en acabar en un banquillo por el Franquismo, como dice Nacho Escolar, pero no da crédito, sobre todo porque España, procesándole, incumple esos Convenios Internacionales.

¿Es la Prevaricación lo que terminará con el juez? No. Eso es falso y el que lo diga está mintiendo. Lo que se está llevando a Garzón por delante es haberse atrevido a investigar al PP con Gürtel e investigar el Franquismo.

Porque hablemos de prevaricaciones: ¿Confesarse amigo íntimo de un encausado y absolverle después es prevaricar? ¿Saben los ciudadanos, por ejemplo, que los jueces están obligados a personarse en fosas donde haya restos humanos? Así lo dicta la Ley de Enjuiciamiento Criminal -tiene sentido para que nadie aproveche una fosa para ocultar otro delito- ¿Saben cuantas veces han acudido los jueces? 5 veces….y eso que se han abierto 160 fosas, ¿eludir la Ley de Enjuiciamiento Criminal es prevaricar?


Pues bien. Hablemos claro. Perseguir a Garzón por estos asuntos es dar un golpe judicial y maquillar el franquismo. Quienes defienden su imputación pueden ignorar a Amnistía Internacional y a todos los organismos internacionales que se han pronunciado en contra. Pueden ignorar a las víctimas y no preocuparse de que puedan descansar junto a los suyos. Pueden incluso ignorar a toda la prensa internacional.

Por lo menos así habrá quedado claro para la historia y para los ciudadanos que mientras que universidades, policías, ejército, políticos, e instituciones, pasaron por la transición, solamente nuestra justicia pasó por encima de ella, como una apisonadora.  Que tengan suerte en los libros de historia: sus nombres figurarán en ellos.