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En 1993, cuando Greg Mortenson intentaba alcanzar la cumbre del K2, no imaginó que su ascenso por el Himalaya terminaría cambiando su vida y la de miles de niños de Pakistán. El viaje de Mortenson, que no llegó a su destino, cambió la vida de muchos habitantes del Baltistán, una de las regiones más pobres del sur de Asia.

Por aquel entonces Mortenson “regresaba de un intento fallido de alcanzar la cumbre del K2. Exhausto y desorientado, acabó desviándose del camino de descenso y alejándose de su grupo, para vagar perdido por una de las zonas más desoladas del norte de Pakistán. Solo y sin comida, agua o una tienda en la que protegerse, se encontró de pronto en una pobre aldea pakistaní, donde le cuidaron hasta su recuperación”, señala el escritor David Oliver Relin en la contraportada de su libro “Tres tazas de té“.

“El pueblo era tan pobre”, añade, “que no podía permitirse el precio que supone el salario de un profesor local. Antes de regresar a casa, Mortenson les prometió volver y construir una escuela. De aquella promesa nació una de las campañas humanitarias más increíbles de la historia: la misión de un hombre de luchar solo contra el extremismo y el terrorismo construyendo escuela”.

Mortenson regresó a EEUU con la esperanza de poder financiar la escuela que había prometido. Dejó su anterior trabajo en un Hospital, se deshizo de su vivienda, improvisó su nueva casa en un coche y consiguió persuadir a un médico jubilado que había acumulado mucho dinero en vida. Desde entonces, el alpinista dirige el Central Asia Institute con el objetivo de proporcionar educación y vivienda a personas olvidadas por las autoridades políticas del Pakistán.

A la historia de Greg Mortenson podrían añadirse muchas otras, como la del recién fallecido Vicente Ferrer o la de Jaume Sanllorente, que tras un viaje de ocio por la India decidió dejar el periódico donde trabajaba y empezó a construir escuelas y orfanatos para los niños y niñas de Bombay. A través de la organización Sonrisas de Bombay, Sanllorente lleva cada día un poco de esperanza a los slums, los inmensos barrios de chabolas de la capital de la India.

 

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