El diario galo destaca en un artículo de Sandrine Morel que el trabajo en negro está sirviendo, junto con la solidaridad familiar, de gran amortiguador de los efectos de la crisis. Añaden que en España es “tabú” hablar de ello, pero consideran que la economía sumergida ha evitado hasta ahora el estallido social en una España cuyos datos oficiales hablan de un 27,6% de paro.

El texto de Le Monde

Le Monde dice: “¿Cómo España no explota con una tasa del 27,16% de su población activa en el paro en el primer trimestre? Cada vez que salen las cifras de solicitantes de empleo, vuelve la misma pregunta. Y la misma respuesta es dada por sociólogos, economistas y políticos: la solidaridad familiar impide a muchas personas echarse a la calle; y sobre todo la economía sumergida hace de amortiguador, al suponer, según las estimaciones, entre el 20% y 25% del PIB español.”

Y explica: “Según la Encuesta de Población Activa, publicada el jueves, 25 de abril por el Instituto Nacional de Estadística, 6,2 millones de españoles, desempleados, buscan trabajo. Y 1,9 millones de familias tienen a todos sus miembros en paro. Pero, ¿cuántos de ellos tienen un trabajo no declarado? La cuestión es tabú en España, como si hablar de ello equivaliese a negar el drama, bien real, de un desempleo masivo.”

El texto añade: “Sin embargo, el empleo en negro aparece a plena luz del día. “En las farolas de la calle o en las paradas de autobús”, recordó recientemente el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, quejándose de la “competencia desleal” que los trabajadores no declarados infligen a los demás se pueden encontrar ofertas de trabajos.”

[Leer el artículo completo en Le Monde]

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