Die Tageszeitung y Jornal de Noticias han publicado dos editoriales en los que critican con dureza el fondo de una medida como la “regla de oro” aprobada en España. El diario aleman la considera “profundamente injusta” y que provoca “falta de perspectivas, mientras que el portugués cree que es “solo maquillaje”.

Merkel y Zapatero
(Foto: Flickr/La Moncloa)

El Die Tageszeitung publica un texto de Rudolph Hickel titulado “Protesta contra la producción de miseria” que asegura: “el gobierno alemán ofrece un producto de exportación de política financiera para los presupuestos deficitarios de los países en crisis de la zona euro: El tope de deuda, fijado en la Constitución en 2009, deberán ser adoptado por las constituciones de todo los Estados que usan la moneda comunitaria. Pero esto eclipsa tanto las experiencias negativas como la posibilidad de un fracaso. No en vano, está claro que, en países con un endeudamiento público extremadamente alto en comparación con su potencia económica, el tope de deuda conduce a graves rechazos sociales y económicos ?? y, con ello, a daños políticos.

Esto ya se está poniendo de manifiesto en Grecia: El país primero fue obligado a reducir masivamente sus gastos estatales, así como a subir los impuestos sobre los ingresos masivos. La falta de demanda que resultó de ello doblegó definitivamente a la economía interior, de por sí afectada. Visto así, las manifestaciones contra los topes de deuda en España e Italia son completamente comprensibles, puesto que esta receta es simplemente estúpida a nivel social y macroeconómico. Toda estos sacrificios son profundamente injustos y provocan una falta de perspectivas para las personas que disponen de unos ingresos escasos y de poco patrimonio?.

Jornal de Negocios en un artículo de opinión de Nuno Garoupa sostiene: “Limite al endeudamiento público en la Constitución: pura demagogia.  En pleno agosto, los dos mayores partidos españoles negociaron una reforma constitucional a espaldas de todos, evitando el referéndum al que están obligados y sin ninguna discusión publica. Transparencia, ninguna. Democracia, todavía menos. Y el texto final es absolutamente surrealista? El nuevo artículo 135 de la Constitución española empieza diciendo que ??una ley orgánica determinará el déficit máximo permitido en relación al PIB. O sea, cualquier mayoría parlamentaria puede en cualquier momento ajustar el tal déficit estructural? Nada de nuevo? Solo maquillaje. Evidentemente que podrá engañar a la señora Merkel o al señor Sarkozy, pero no a los mercados financieros que como hemos visto sencillamente ignoraron esta reforma constitucional?

La segunda parte del nuevo artículo 135 de la Constitución española habla sobre el endeudamiento público. Dice que los limites del déficit estructural y volumen de la deuda publica pueden ser excedidos cuando existan catástrofes naturales, recesión económica, en situaciones de emergencia extraordinaria, fuera del control del Estado y cuando la sostenibilidad financiera, económica o social del Estado estén fuertemente perjudicados. ¿Y quien decide estas ??excepciones??? Una mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados?.

??Pero hay todavía más? Queda expresamente delegado a ley orgánica la distribución de los límites del déficit y de la deuda entre las diferentes administraciones publicas, las circunstancias excepcionales para excederlos y la forma y el tiempo para corregir las desviaciones, la metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural, y la responsabilidad de cada gobierno cuando exista un fracaso para cumplir con los objetivos de estabilidad presupuestaria. O sea, todo lo que es relevante para la eficacia de semejante

truco de derecho constitucional queda en realidad remetido a quien gobierna?

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1 replica a este post
  1. La cuestión de fondo es: si con un déficit actual del 11% ya estamos haciendo recortes sociales, con un déficit constitucional del 0,4% ¿cuántos recortes deberemos sufrir?

    Dicen que el 0,4% es flexible, pero debemos creer por imperativo legal que podrá llegar, como mucho, al 3% que marca Maastricht. ¿O lo será tanto como para llegar a un número 30 veces mayor como es el 11%?