Esta es la fascinante historia de Paul Otlet un bibliotecónomo belga que está considerado, según la wikipedia, “fundador de la ciencia de la Bibliografía” y la documentación. La vida de Paul Otlet (1868-1944) ha sido recuperada por Juan Pablo Puerta  en su blog “un gaditano en Silicon Valley“.  Otlet fue el visionario que en 1910 construyó “un sistema automatizado y remoto” de búsqueda, creando un concepto similar a la wikipedia:

“la publicación de su Tratado de Documentación en 1932 (un libro sobre libros como él lo llamaba) reflejó lo que más tarde sería la Web (o mas bien la wikipedia), una gran red de conocimiento centrados en una red de documentos conectados con hiperenlaces y clasificados y encontrados por motores de búsqueda operados por humanos al otro lado del teléfono que mostrarian los textos mediante pantallas de televisión “, señala Puerta.

Según “un gaditano en Silicon Valley”, Otlet, además, fue el creador de un sistema de clasificación que aún se utiliza en las bibliotecas e incluso está considerado el padre de la estandarización del sistema y tamaño de las tarjetas usadas hasta hace poco en sistemas de clasificación de información:

 “Su Palacio Mundial -dice Juan Pablo Puerta- o Mundaneum inagurado en 1910 fue su primer intento de clasificación global de la información disponible en el planeta en ese momento y que 20 años mas tarde, tras cambios de emplazamiento […] fue puesto a disposición de la humanidad de forma remota y electrónica”, afirma.

 

Su instituto, desgraciadamente,  fue destruido por los nazis. Antes, en 1934 ,”llegó a ocupar 150 salas con 15 millones de entradas inversas y un millón de imágenes disponibles e indexadas usando tarjetas y cajetines de almacenamiento […] su equipo trabajaba sobre los documentos tanto en labores de clasificación como en contestar y servir las peticiones remotas”

Las visionarias aportaciones de Otlet fueron numerosas. Inventó, por ejemplo, la palabra ??enlace? para referirse a las conexiones entre documentos “e imaginó una estación de trabajo consistentes en una mesa con una red de ruedas y piezas móviles que permitían a los usuarios acceder,  leer,  escribir y anotar relaciones en sus famosas tarjetas de 3?5″. Porque Otlet, además, “estaba obsesionado por hacer la información libre y ofrecerla sin limitaciones a cualquiera independientemente de su nivel económico o social”, afirma Puerta.

La historia completa puede y debe leerse aquí.