Se dice que lo forma la oligarquía que controla el mundo global pero el club secreto más famoso del mundo se viene abajo. Se ha vuelto casposo. Ya no manda tanto.

Algunos invitados tratan de zafarse de las convocatorias, y cuando son preguntados afirman discretamente que el club Bilderberg está anticuado, incapaz de adecuarse a los nuevos tiempos, incapaz de entenderlos. El nuevo mundo, basado en el networking, en el openconcept, ha superado completamente a las viejas estructuras. Hoy es más importante tener una mala red abierta al mundo, que una excelente intranet.

Los poderosos lo son hoy y pueden dejar de serlo mañana. Por eso las nuevas fuentes de poder están en Davos y en otros foros. Exclusivos, sí, para poderosos, pero abiertos a las incorporaciones permanentes, a las influencias y al trabajo en red.

Hoy hasta el banco más importante del mundo está controlado en realidad por fondos de inversión. Las responsabilidades quedan diluidas, los controles y los mandos también.

El club es ya un refugio de otro tiempo, de otros modos. Se perpetua pero sus representantes -la mayor parte de industrias, banca y gobiernos- ya no son lo que fueron.

Joe Biden, el vicepresidente de los EEUU ha respaldado la actuación de Israel:

«Israel tiene el derecho absoluto de proteger sus intereses de seguridad».

Ha añadido, eso sí,  que el gobierno de Washington está preocupado por la situación de los ciudadanos palestinos.  Peculiar equilibrista de las palabras.

Sus declaraciones se producen justo después de que Israel libere de forma precipitada y sorprendente a todos los detenidos.

Uhmm, ¿entonces no iban armados? ¿no cometieron el delito ¿? que decía el gobierno Hebreo que habían cometido? ¿no procedían -según Israel- de organizaciones vinculadas a Hamás? Porque si han sido todos liberados, entonces ¿como se justifica la intervención armada y la matanza?.
Hablo, por supuesto, de forma incisiva, porque el resultado de la acción militar israelí resume perfectamente lo que ha sucedido.

Seguramente los EEUU habrán presionado para la liberación y seguramente han premiado el movimiento Hebreo con estas palabras de Biden. Eso no podemos saberlo a ciencia cierta, pero lo que si sabemos es que las palabras de Biden se producen a pocas horas de la reunión entre Barack Obama y Mahmud Abbas, el Presidente de la Autoridad Palestina.

Es curiosa esta faceta de equilibrios de la política norteamericana. No es capaz de condenar publicamente una acción tan evidente, por temor a ofender a quienes les apoyan. Realpolitik. Que palabra tan fea para los ciudadanos.

 

[pulsa en el altavoz para escuchar]

«Llegaron matando» ha dicho Manuel Tapial. El cooperante, que viajaba junto a Laura Arau en uno de los barcos asaltados por el ejército israelí, ha explicado a la Cadena Ser los detalles del abordaje de la armada israelí a la flotilla humanitaria:

«Eramos cerca 750 personas en ese barco, de organizaciones gubernamentales. En nuestro caso, la asociación que yo represento llevábamos libros para los niños de Gaza. Que  Israel nos acuse de habar atacado primero es una verguenza, una auténtica verguenza. Es que es imposible que nosotros pudiéramos atacar a tropas de élite que son las que nos atacaron a nosotros. Es más, antes de que descendiesen de los helicópteros, que creo que son las imágenes que se han difundido desde Israel, que creo que pegaban a un soldado que descendió desde un helicóptero …Antes de que ese hombre descendiera desde un helicóptero ya había tres muertos en el barco, entre dos y tres muertos, por disparos desde las zodiacs»

Según Tapial, en total «podrían estar hablando de entre 16 y 20 muertos y no de 9 como ha dicho la armada israelí».

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Grabación de Manuel Tapial antes del asalto

En esa misma línea se ha pronunciado también David Segarra, el otro español que viajaba en el barco.

«Nos encontrábamos en la sala de prensa cuando todas las comunicaciones desaparecieron. Nos imaginamos que fué un acto de guerra electrónica de la armada israelí  […] Empezaron los disparos indiscriminados con fuego real y con granadas de contusión y de sonido. Empezamos a ver como caían las primeras víctimas y ahí es cuando seguimos grabando y seguimos grabando y empezamos a ver víctimas y víctimas»

Tanto Manuel Tapial como David Segarra han asegurado que en los barcos no había armas:

«ante todo quiero desmentir esa acusación -ha dicho Segarra-. Las armas que ellos mismos han mostrado en televisión son palos de madera y cuchillos de cocina. Elementos que se encuentran en cualquier barco del mundo. Eso no es capaz de enfrentar a una unidad de élite armada hasta los dientes con todo tipo de medios militares».

El periodista ha añadido, además, que  en su barco llevaban «sillas de ruedas y material sanitario y educativo»

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La bajada del paro en el mes de mayo ha provocado muchas reacciones en la blogosfera. Se destaca como un dato positivo aunque con matices. Se habla de la estacionalidad o del exceso de empleo temporal, y sobre todo se analiza el dato en medio de consejos y recomendaciones para salir de la crisis.

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Arsenio Escolar revela en su blog Que paren las máquinas que el Gobierno temía que el dato fuera peor: «las expectativas eran buenas, pero la semana pasada en el Gobierno se temía que la convulsión provocada por el recorte anunciado por Zapatero y las idas y venidas de la negociación sobre la reforma laboral estroperan la tendencia. Parece que no ha sido así, afortunadamente.»

Jorge Galindo se fija en el tipo de empleo: «Como pasó en mayo del año pasado (y en realidad, en cualquier  otro mes de los últimos 4 años), sobre el 90% de los contratos han sido temporales. Más de un millón. De hecho, los últimos meses con aumento de la contratación (desde febrero en intermensual, marzo interanual), el responsable han sido los contratos temporales, los únicos que han aumentado, descendiendo los indefinidos de manera constante, si bien es cierto que este mes han moderado su caída.

Roger Senserrich en Materias Grises critica la visión de los sindicatos: «los datos de desempleo han tenido la virtud de ser menos atroces que los de años recientes, pero siguen siendo espantosos. Primero, porque ajustado por estacionalidad, el paro sigue subiendo, y segundo, y más importante, porque la composición de la contratación es una repetición de errores pasados»

Javier Menezo hace predicciones a medio plazo: «No podemos esperar descensos del paro en junio, julio y agosto, sino que por el contrario serán meses de fuerte incremento al interrumpirse la actividad de los trabajadores fijos discontinuos. Así, será el último trimestre del año donde podremos apreciar como influyen en el empleo las recientes medidas de ajuste fiscal, la reestructuración del sistema bancario y la, parece que esta vez si, reforma de las instituciones del mercado laboral.»

Herrick Campos en su blog pide a los políticos que generen confianza: «A poco que ha aumentado el consumo, ha bajado el paro y subido mucho más las afiliaciones a la seguridad social. Si recuperáramos unos índices razonables de consumo, es decir, simplemente con que no hubiera aumentos del ahorro del 24 % como hay ahora, la recuperación sería mucho más rápida. «

Valentín Bote desde el Economy blog cree que el dato es un balón de oxígeno para el gobierno pero recuerda lo sucedido hace un año: «el riesgo de esos datos positivos, pero tan afectados por la estacionalidad, era que fuesen utilizados como argumentos para afirmar que ya estábamos saliendo de la crisis y que no eran necesarias reformas de calado (de tipo estructural y la famosa reforma laboral). Lamentablemente, acertamos en nuestro diagnóstico. Hoy, un año después, seguimos sin las reformas tan necesarias»

En el Blog del positivismo comparan los datos «mayo es tradicionalmente un mes bueno para el mercado laboral, en particular por la puesta en marcha de industria turística estival. Podríamos decir que entonces la crisis del empleo sigue igual y que en septiembre estaremos peor cuando se acabe la temporada turística, pero no. El descenso de 1,84% del mes de mayo supone el mejor dato del paro desde el inicio de la crisis en 2007. Entonces este dato, es un Buen Dato.»

Desde El blog salmon destacan que «El desempleo baja en todas las comunidades sin excepción y en todos los servicios, aumentando únicamente el número de parados sin trabajo anterior, mal dato para los jóvenes. Estos datos eran relativamente esperados, dado que el mes de mayo suele ser bueno para el empleo y en verano debe repuntar también la actividad en todos los sectores.»

En Twitter, la noticia ha generado muchos comentarios:

Ignacio Escolar hace una lectura política del dato: «El paro baja otra vez. Rápido, Mariano: pide elecciones anticipadas otra vez, que lo mismo ZP se recupera y te gana por tercera vez.

Ion Antolín ironiza con el dato «¿Ha bajado el paro sin abaratar el despido? ¿Cómo es posible? La culpa también la tiene Zapatero ¿No?«

José Rodriguez hace un analisis más profundo: «Si se confirmara que se está recuperando «algo» el empleo, entonces sí que es momento de la reforma laboral pero no antes«

Hugo Martínez Abarca se recurre al sarcasmo: «Supongo que al bajar un poco el paro, ZP renunciará a la reforma laboral neoliberal. ¿O no se trata de que baje el paro?

Sergio Vazquez insiste en la intepretación de los populares: «Cuanto más baje el paro más prisa tendrá el PP en que se adelanten las elecciones»

Gabriel Dieguez habla de demagogia: «Si baja el paro es gracias al espiritu santo, si sube gracias a ZP…mierda de pais demagogo«

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

Sobre Robinson

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Eugene Robinson – Washington. Quieto todo el mundo. Rand Paul no puede distanciarse de pronto de las opiniones radicales sobre los derechos civiles que lleva años desposando y esperar que todos nosotros pasemos página simplemente. ¿Mentía entonces? ¿Miente ahora? ¿O ha cambiado de opinión el recién coronado Sombrerero Loco del movimiento de protesta fiscal?

Los gestores de crisis Republicanos impidieron sabiamente que Paul diera rienda suelta a sus opiniones en los programas dominicales de entrevistas, pero no pueden esconderlo en alguna cueva de Kentucky hasta noviembre. Antes o después, el candidato al Senado va a tener que responder a una pregunta directa: ¿Estaba siendo deshonesto en las ocasiones que dijo que el gobierno federal no tiene competencias para ilegalizar la discriminación racial dentro de empresas del sector privado como la hostelería? ¿O está siendo deshonesto ahora que afirma que votó a favor de la Ley de Derechos Civiles de 1964?

En realidad, van unas cuantas preguntas directas que se le van a plantear a Paul. ¿Sigue pensando que tendría que permitirse negar el acceso de los estadounidenses a una vivienda a causa del color de su piel, como defendió hace unos años? Tengo un interés personal en esta, puesto que resido en un vecindario en el que la ley de propiedad impedía acceder a una casa a los afroamericanos. ¿Esta clase de cosas no revisten problemas según él?

También me gustaría saber si Paul cree realmente o no que hay una conspiración entre los gobiernos estadounidense, canadiense y mexicano encaminada a convertir Norteamérica en «un continente único sin fronteras» atravesado por una autopista de 10 carriles. Porque eso es lo que dijo en el año 2008.

«Es algo real», dijo de la amenaza imaginaria a la soberanía estadounidense, «y cuando hablas de ello lo que tienes que tener presente es que si hablas de ello como una conspiración, te van a tachar de loco».

No hacen falta grandes esfuerzos.

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Y ya que estamos en ello, ¿qué hay de la lectura del vertido petrolero catastrófico en el Golfo de México que hace Paul? La administración Obama es objeto de críticas cada vez mayores por no ser lo bastante dura con la petrolera BP por su fracaso a la hora de detener el vertido de crudo que está ensuciando las marismas de interés ecológico de Louisiana. Paul, sin embargo, ve las cosas de diferente manera. «Lo que no me gusta de la administración del presidente es esta especie de, ‘voy a machacar a BP'», decía Paul. «Creo que suena verdaderamente antiamericano en sus críticas al sector privado».

La parte «antiamericano» es consistente con la campaña de los cínicos Republicanos y los dementes del movimiento de protesta fiscal destinada a deslegitimar a la presidencia Obama. Pero la idea general — que es erróneo pedir cuentas a las empresas privadas estrictamente por los desastres como el vertido del Golfo — parece ser algo en lo que Paul cree de verdad, puesto que también resta importancia al reciente accidente minero de Virginia Occidental en el que 29 mineros perdieron la vida.

«Sufrimos un accidente minero que fue muy trágico», declaró. «A continuación intervinimos, y siempre es culpa de otro. Tal vez los accidentes ocurren de vez en cuando».

Puede que los accidentes sean menos probables cuando se implantan y respetan los reglamentos de seguridad adecuados. Esta clase de razonamiento causa y efecto sólo es significativo para aquellos que viven en el mundo real, no obstante. A juzgar por las pruebas, Paul vive en el país libertario de las maravillas, donde un filósofo purista lleva a la gente a creer en la más pura de las estupideces.

Ahora que se presenta al Senado como Republicano con credenciales, Paul va a tener que prescindir, o simular que prescinde, de muchas de sus alocadas teorías. Esto no será fácil, como demuestran todas las pausas que hizo antes de apoyar por fin la Ley de Derechos Civiles. Incluso entonces, llegó a sugerir que la ley sólo podía apoyarse en la situación que se estaba dando en el Sur. En cuanto se permita a Paul abandonar su caverna, alguien debería preguntarle si la legislación histórica se aplica con base o no al resto del país.

Sarah Palin acusó a la prensa de practicar periodismo «mamporrero» para intentar sacar las verdaderas opiniones de Paul. Como sabemos de la campaña de 2008, la definición de Palin de una entrevista trampa es aquella en la que se le hacen preguntas reales. Pero piense en ello: ¿Alguien se imaginaba que el Partido Republicano podía dar cabida de verdad a un candidato que hace que Sarah Barracuda suene como la voz de la razón?

El secretario Republicano Michael Steele tampoco habría tenido derecho a mudarse a mi vecindario si las opiniones de Paul se hubieran impuesto. El domingo, Steele se aventuró a decir que la filosofía de Paul está «fuera de lugar en los tiempos que corren» — pero también dijo «no poder» condenarla.

Eso es patético, secretario Mike. Rand Paul no puede estar en misa y repicando. Ni el Partido Republicano ni tampoco usted.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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El periódico norteamericano New York Times publica un texto de Raphael Minder y de Landon Thomas titulado de forma contundente con: ??El gobierno español lucha por su vida política?. Según la tesis del diario, ?Zapatero se encuentra atrapado entre los recortes que desea el mercado y su gran impopularidad?

??Cogido entre una población que se resiste a más medidas de austeridad, aunque está harta de la recesión, y unos inversores que exigen fuertes recortes presupuestarios y mercados laborales más flexibles, el Gobierno español  está viendo cada vez más complicado mantenerse en el poder.

[…] Por supuesto, proponer algo fuerte y coherente que pudiera satisfacer a todos los votantes no es tarea fácil. Y Zapatero se halla bajo las presiones de todas las partes? […]

??las empresas españolas, según el Banco Mundial, encaran uno de los más altos costes en Europa por despedir a empleados con contratos indefinidos. Las rígidas normas laborales han alentado a los empresarios a pasar a una cuarta parte de la población activa española a contratos temporales, lo que contribuye a explicar las marcadas oscilaciones en los niveles de empleo en España. Ese tipo de regulación ha trasladado los perjuicios ante todo a los empleados jóvenes, ya que, en general, los de más edad están bien protegidos?.

[…] «En España, que siempre ha sido, al contrario que Portugal y Grecia, un país de ahorradores, se ha empezado a reservar aún más dinero. En dos años, el ahorro de los hogares se ha casi doblado, hasta el 19%, según datos del Banco de España. Ahora, mientras hacen sus propios sacrificios, algunos se preguntan si Zapatero, que ha sido muy criticado por no estar a la altura de la seriedad de la crisis, puede hacer otro tanto y convencer a sus cargos, particularmente a los Gobiernos regionales, para que hagan lo mismo?.

El corresponsal en España de la radio Deutschlandfunk considera que en el debate sobre la reforma laboral ambas organizaciones están muy ancladas en frentes inmóviles, pero cree que España necesita «una nueva cultura empresarial para tratar a gente con mucha experiencia». Hans Kellner además piensa que el Gobierno no debería dejar solo en manos de sindicatos y patronal la reforma: «siempre necesitar el consenso es exagerado, el gobierno debe gobernar».

Hans Kellner

Hans Kellner critica algunas posiciones de los sindicatos como que consideren la reforma laboral como una «vaca sagrada» que signifique «introducir una especie de despido libre a la americana». Pero también se muestra crítico con los empresarios que «camuflan» con la supuesta rigidez del mercado laboral algunos «deficits en sus propias empresas y su cultura empresarial».

En concreto el corresponsal explica que en España es muy caro -más que en Alemania- despedir a alguien con 50 años, pero matiza «tal y como está configurado el mercado laboral actualmente en España y con la cultura empresarial que existe, una persona con 50 años no va a encontrar trabajo en otra empresa. Los empresarios tienen una cultura exagerada de la juventud en España donde la experiencia no vale nada».

Para Hans Kellner además el hecho de que el Gobierno deje la reforma laboral en manos del consenso de sindicatos y empresarios «refleja más bien un miedo a tomar decisiones». Considera que cuando se trata de hacer leyes «es asunto de los parlamentos y los gobiernos, no los sindicatos».

En el diario belga De Morgen publican un artículo en el que aseguran que «Los precios de las viviendas en las costas españolas se encuentran en caída libre». Explican que hasta hace poco, los descuentos eran una excepción, pero afirman que ahora «han surgido en abundancia rebajas de hasta un 50%», aunque sin mencionar la procedencia de estos datos.

 

Rascacielos de Benidorm
(Foto: Flickr/Yokusho-Chirstian)

El artículo continúa diciendo: «muchas familias españolas tienen dificultades para pagar sus hipotecas como consecuencia de la crisis económica. Muchos británicos también tienen problemas debido a la depreciación de la libra y se ven obligados a deshacerse de sus propiedades». Esta situación provoca, según su análisis, un un exceso de viviendas a la venta en las costas con el consiguiente descenso de los precios.

El diario belga termina avisando: «esto constituye una buena noticia para quienes piensen adquirir una segunda residencia en el litoral español. Las viviendas de veraneo salen masivamente a la venta. Los bancos españoles intentan deshacerse de las viviendas desahuciadas, aumentando así la oferta y generando una bajada aún superior de los precios?.

 

Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Richard Cohen – Washington. Siendo un chaval, un temor permanente, reforzado por el cine y los tebeos, era morir en algún campo de batalla extranjero. Yo iba a convertirme en una baja de la guerra que toda generación de varones estadounidenses parecía destinada a librar: la Primera Guerra Mundial en el caso de nuestros abuelos y la Segunda Guerra Mundial en el caso de nuestros padres y la de Corea en el de nuestros hermanos mayores. Después vino Vietnam, que es donde muchos de mi generación pusieron el límite: «Desde luego que no, no vamos a ir», en palabras del eslogan del momento. Y no fui. Resultó que no tenía que ir. Pura suerte. Me enrolé en la 42 División de Infantería acuartelada (Rainbow) de la Guardia Nacional de Nueva York, y lo había hecho para evitar ser llamado a filas. La Guerra de Vietnam estaba entonces en sus albores y no fue hasta hacer la instrucción que me di cuenta de que estaba pasando algo raro: ¿por qué había tantos tíos hablando de Vietnam? ¿A qué venía todo este discurso acerca del combate? Volví a la vida civil lleno de preocupación.

Durante los cinco años y medio siguientes, temí que nuestra unidad fuera movilizada y destinada a Vietnam. ¿Qué iba a hacer yo si llegaba la orden? Con anterioridad había apoyado la guerra — esta noble batalla contra el comunismo perverso y monolítico. Pero los hechos preocupantes seguían aflorando. Los Rojos rusos y los Rojos chinos estaban enfrentados. Los norvietnamitas odiaban a los chinos. Vaya con el monolito comunista. El gobierno survietnamita era corrupto. ¿Por qué iba yo a luchar por él? ¿Por qué exactamente se suponía que yo iba a entregar mi vida de todas formas? Creía tener el derecho a saberlo.

Aquellos de nosotros que nos ahorramos Vietnam somos caracterizados a veces como desertores mimados de nuestro presunto deber. La palabra «privilegiado» se utiliza con frecuencia con segundas, como si asistir a las clases nocturnas de un centro de educación pública y trabajar para una aseguradora durante el día fuera un indicador de privilegio — mi vida en aquella época. No importa. La forma de pensar ha cambiado. Este es el motivo de que Richard Blumenthal, el veterano fiscal general de Connecticut y candidato hoy al Senado, dijera haber estado en Vietnam cuando al igual que yo él hizo el servicio en territorio estadounidense continental, los Marines en la reserva. Por esto, ha sido blanco de críticas y ha respondido con una singular falta de fortuna.

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Pero su mentira más decepcionante consistió en convertir una verdad compleja de aquella era en una simple cuestión de vergüenza. Era obsceno enviar a los jóvenes a una guerra que había perdido su legitimidad y a la que se oponían importantes figuras políticas e intelectuales de Estados Unidos. La oposición a la guerra no era una cuestión de evitar el deber simplemente sino de una agónica pelea por entender un espantoso dilema moral. No me avergonzaba no luchar. No me avergüenza, tampoco, que no quisiera luchar. Tampoco voy a denigrar a aquellos que lucharon. Admiro su valentía. Me siento muy honrado por su valor. Honro sus muertes — y nunca voy a dejar de preguntar, ¿por qué?

La Guerra de Vietnam hizo pedazos las verdades vigentes: ¿Qué debíamos a nuestro gobierno? ¿Qué nos debía el gobierno? El ciclo de varones reclutados para la guerra que atravesaba cada generación terminó en Vietnam. Esa guerra puso fin al servicio militar obligatorio — quebró la confianza en la que se sustentaba — y lo tumbó hasta la fecha. Ahora luchamos con soldados profesionales — voluntarios. Si los jóvenes estuvieran siendo reclutados para ir a Irak, esa guerra ya habría terminado. Al igual que el caso de Vietnam, la defensa de los motivos, antes lógica, acabó siendo fraudulenta. Se evaporó en una ensalada de errores sin importancia, errores importantes, exageraciones y mentiras descaradas. No existía ningún vínculo entre Saddam Hussein y al-Qaeda. No había armas de destrucción masiva. La guerra no iba a ser un paseo militar. Los nuevos mandos se parecían mucho a los antiguos. Participaban en los actos oficiales. Rellenaban formularios. Se llevaban una bonita pensión.

Es la ausencia misma de un servicio militar lo que ahora permite al gobierno arriesgar las vidas de los jóvenes sobre los supuestos endebles de tácticas legislativas. Una opinión pública apática mira para otro lado. No nos inquieta. Si «ellos» eligen alistarse en el ejército, entonces «ellos» también eligen morir. Si no fuera por el dinero probablemente podríamos combatir en Afganistán para siempre.
Richard Blumenthal tiene mi misma edad más o menos. Hasta trabajamos en el Washington Post juntos. Tenía títulos para aburrir – Harvard, Cambridge, Yale, etc. No teníamos casi nada en común excepto la tesitura en la que se encontraba nuestra generación – luchar o no en Vietnam. Sigo leyendo cómo traiciona Blumenthal a una generación de jóvenes que lucharon realmente. Puede que sí. Pero ciertamente él traicionó a los que no.

Richard Cohen
© 2009, Washington Post Writers Group
Derechos de Internet para España reservados por radiocable.com

Sección en convenio con el Washington Post

El respaldo casi inquebrantable que siempre se ha dado a  Israel desde EEUU se debe en buena parte al compromiso de la élite judío americana y el consiguiente lobby. Pero este apoyo podría estar en riesgo, según el periodista judío Peter Beinart, debido al cambio generacional que se avecina.

En una tesis, de la que se ha hecho eco el blog Obama World, sostiene que los jóvenes judíos norteamericanos no se muestran tan identificados con la causa de Israel como sus mayores, debido a la forma de actuar del gobierno de Tel Aviv en los últimos 30 años.

Manifestacion de judios contra la politica de Israel
(Foto: Flickr/Franco Folini)

Otro artículo del diario israelí Haaretz reflexiona sobre este mismo tema y habla de desengaño en la «historia de amor» entre los jóvenes judíos americanos y el sueño sionista por un exceso de utopía. Y medios de EEUU como The Atlantic han abierto el debate sobre el posible «abandono» de Israel.

En el ensayo publicado en el New York Review of Books, Beinart explica que la mayor parte de la actual élite judía de EEUU creció con la situación de Israel de los años 50, 60 y 70, cuando todo era cuestión de suprevivencia. De entonces datan los ataques que motivaron la Guerra de los Seis Días o la de Yom Kippur.

Pero a partir de 1982, la situación empieza a cambiar. Desde las matanzas de Sabra y Chatila en el Libano, los judíos americanos perciben de diferente forma las acciones del gobierno de Israel. Ya no son vistos como la única democracia en la región rodeada de enemigos que niegan su derecho a existir y que debe defenderse sino que son un actor con un gran poder en Oriente Medio, que lleva a cabo políticas agresivas: la construcción de asentamientos, la posibilidad de arrebatar la ciudadanía a los árabes israelíes, el denigrante trato a los palestinos, las operaciones de castigo….

Beinart cita un estudio llevado a cabo entre universitarios judíos de EEUU en 2003. Pretendían averiguar por qué los jóvenes no eran tan activos como sus mayores a la hora de defender a Israel de las críticas que le formulaban en los campus. Frank Luntz un consultor político republicano reunió a grupos de estudiantes judíos para hablar de su compromiso religioso y su conexión con Israel. Y se dio cuenta de que estos ya mostraban su distanciamiento al referirse a la situación como de «ellos» en vez del habitual hasta entonces «nosotros».

Luntz también averiguó que la nueva generación de judíos norteamericanos considera legítimo criticar la posición de Israel y defienden la necesidad de establecer un debate abierto y franco. Además los jóvenes mostraban «desesperadamente» deseos de paz y una mayor comprensión hacia el sufrimiento de la población palestina, distanciándose de los estereotipos que los señalan como violentos y llenos de odio.

Otros estudios indican una tendencia similar en EEUU, los judíos no ortodoxos se sienten mucho menos comprometidos con Israel que sus padres, y mucho no profesan ningun tipo de pensamientos positivos hacia el Estado hebreo. Por tanto el apoyo incondicional a Israel viene sobre todo de las familias de judíos ortodoxos y se corre el riesgo de que este colectivo sea el único sustento incondicional desde EEUU de la causa israelí.

Por ello ya hay quien se pregunta si todo esto, unido a algunas consideraciones demográficas,  puede terminar provocando que la actual generación de judíos americanos abandone a Israel, sobre todo si no se abre un debate profundo sobre los errores del Estado hebreo.

Pnacarta de judíos contra Israel
(Foto: Flickr/O-Spice)