De los diamantes al Coltán. No esperemos a que hagan una película
A las advertencias de Amnistía Internacional sobre el tráfico de diamantes en el mundo, me gustaría añadir una sobre la que no hay aún película y cuyas ventas no se limitan al día de los enamorados: El Coltán, mineral con el que se construyen los teléfonos móviles. El control de las minas donde se encuentra costó en 4 años entre dos y tres millones de muertos:
«En las provincias del este de Congo Kinshasa se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos las grandes multinacionales, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright denominó como ??la primera guerra mundial africana?.
[…] este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc.. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares
[…] Las grandes empresas financian, por supuesto, a las distintas fuerzas militares, que montadas en los preexistentes conflictos interétnicos, sostienen una guerra por el control de las minas, en la que en los últimos cuatro años han muerto entre 2,5 y 3 millones de personas…» [sigue Afrol News]
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«Pregunté a Bayer, de donde venía su Tántalo. Me dijeron que no provenía del Congo. Pero me hice pasar por un traficante ilegal de Tántalo y les escribí unos correos electrónicos, proponiendoles una venta de 40 toneladas de tántalo…Ellos aceptaron. Después hablé con varios traficantes de materia prima y me dijeron que estaban vendiendo a Bayer desde hace muchos años»
La historia ha sucedido en Bielorusia donde Dzianis Dzianisau llevaba dos meses en la carcel bajo los cargos de «participar en una manifestación en la que se alteró el orden». La protesta en cuestión que tuvo lugar en la ciudad de Vitebsk fue política y el arresto también. Además la fianza que impusieron las autoridades fue de 15.500.000 rublos bielorusos (7.300 dolares), una cantidad imposible de sufragar por su familia y amigos.