Cada película es una nueva empresa que hay que empezar de cero: contratar profesionales, buscar financiación, hacer un producto, preparar la comunicación y coordinar un proceso de enorme complejidad. Es toda una aventura del emprendimiento.

Con Ágora, Alejandro Amenábar se enfrentó por primera vez a la dirección de una superproducción. En su visita a radiocable.com, donde habló de su experiencia en el rodaje (entrevista completa), el director señaló que una película de esta naturaleza sólo puede ser rodada con dos e incluso tres equipos que trabajan de forma autónoma y simultánea.

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Su faceta más emprendedora

El director se refirió a la necesidad de delegar actividades: “el cine es un arte colectivo” y en una película como esta…vamos si tienes que delegar”:

 Yo intento que la gente saque y proponga y debatir porque así es como se obtienen los mejores resultados. […]

Una embergadura ante la que el propio director confesó que se sintió abrumado en alguna ocasión:

En esta película por primera vez me han temblado las piernas. […] Cuando tienes a todo el equipo pendiente de lo que quieres hacer…es bueno tenerlo bien pensado. […] Pocas veces, pero alguna vez si que pasa…

La película costó 50 millones de euros. La mitad de ese dinero se utilizó para la construcción de los decorados y terminada la filmación con los actores, se invirtieron ocho meses en la posproducción digital para recrear Alejandría desde todos los ángulos posibles.

En la entrevista en radiocable.com, Alejandro Amenabar se refirió también al concepto de éxito y de fracaso:

“El éxito siempre está asociado al fracaso. Y después está lo que uno considere fracaso. Por ejemplo Mar adentro  es una película que tuvo muchísimo reconocimiento en todo el mundo, tuvo el Oscar en EEUU, pero su carrera en EEUU fue mala […] no consiguió conectar con el público norteamericano, así que si he tenido esa experiencia…” -señala.