Andrei LugovoiAndréi Lugovói era un desconocido ex espía ruso hasta que las autoridades británicas le acusaron de envenenar a Alexander Litvinenko, otro ex agente de la KGB, con polonio 210. Está reclamado formalmente en el Reino Unido tras encontrarse restos del isotopo radioactivo en su avión, en su hotel y en general en todos los lugares que visitó en Londres. Pero este hecho le ha convertido en una celebridad en Rusia y acaba de lograr un escaño en las elecciones legislativas… consiguiendo de paso inmunidad parlamentaria.

Lugovói se presentó como número dos de la lista del Partido Liberal Democrático, que lidera el nacionalista populista Vladímir Zhirinovski y ha obtenido representación en el Parlamento. Moscú ya había rechazado la posibilidad de extraditar al ex espía, tal y como solicitaron los britanicos, pero con este movimiento estratégico-político-propagandístico, consiguen evitar que sean los jueces quienes se enfrenten al caso.

Los observadores internacionales han cuestionado la limpieza de estos comicios y han pedido una investigación. Por ejemplo resulta chocante que el partido de Putin haya obtenido el 99,3% de los votos en una provincia como Chechenia… sobre todo porque la participación fue del 99,2%. Lugovoi sin embargo no ha dudado en calificarlos de “limpios”. Declaró además que ha sufrido “las bondades” de la democracia occidental en carne propia y no tiene motivos para “creer en la honradez” de los observadores europeos.

El 23 de noviembre se cumplió el primer aniversario de la muerte de Alexander Litvinenko, tras ingerir una dosis de polonio radiactivo disuelta probablemente en té. Su viuda aprovechó para volver a pedir justicia y anunció que han llevado el caso al Tribunal de Estrasburgo. Sostiene además que hubo complicidad del Gobierno ruso en el asesinato.

 Vladimir Putin por su parte ha ignorado las voces que cuestionan el resultado electoral y festeja el triunfo en medio de la incertidumbre sobre cual será su próximo paso.

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