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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

En efecto, toda la prensa internacional se ha volcado con el Juez Baltasar Garzón. Hoy, es el prestigioso diario norteamericano The New York Times el que publica un texto y esta vez en su página editorial sobre el caso de Garzón. Lo titula: “Una injusticia en España” :

“…El magistrado más conocido de España, Baltasar Garzón, está siendo perseguido en un caso, dirigido políticamente, que debería haberse sobreseido.

[…] Como resultado, ahora será suspendido de sus funciones en espera de juicio. Si es declarado culpable podría ser excluido de la carrera judicial hasta por 20 años, poniendo fin a una carrera dedicada a la captura de terroristas y dictadores por sus crímenes. Esto complacería a sus enemigos políticos pero sería una parodia de la jusiticia.

Los crímenes reales en este caso son las desapariciones, no la investigación de Garzón. Si, como parece probable,  aquellos fueron crímenes contra la humanidad protegidos por el derecho internacional, la Ley de España de 1977 no los absuelve. […]

Garzón es un juez valiente y polémico que ha hecho muchos enemigos con los años.?l ha trabajado casos contra terroristas vascos y de Al Qaeda, contra poderosos políticos españoles, contra dictadores Latinoamericanos y contra matones de la mafia. […]

Su firme objetivo ha sido negar la impunidad a los poderosos y ampliar el ámbito de aplicación de normas internacionales de derechos humanos.

Se debería permitir al Señor Garzón reanudar esa labor a la mayor brevedad posible. España necesita detallar de forma honesta lo ocurrido con su pasado, no perseguir a quienes han tenido el coraje de luchar contra ello“.

El New York Times es muy contundente. En efecto, como decíamos esta mañana, en estos días se están escribiendo los libros de historia: veremos cómo van a figurar nuestros jueces en ellos.

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  1. LA LEY DEL EMBUDO DE ESTE JUEZ ESTRELLA: En 1998, al amparo del proceso emprendido en España contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet, una autodenominada Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Genocidio de Paracuellos del Jarama, presentó una querella ante la Audiencia Nacional contra Santiago Carrillo, el PCE, el PSOE, la Comunidad de Madrid y el Estado español por delitos de genocidio, torturas y terrorismo. El juez Baltasar Garzón rechazó de plano la querella alegando la «mala fe procesal» y «abuso del Derecho» por parte de los denunciantes, por lo que no admitió recurso alguno contra la resolución.[115] Garzón razonó así la resolución:
    Con el respeto que me merece la memoria de las víctimas, no puede dejarse de llamar la atención frente a quienes abusan del derecho a la jurisdicción para ridiculizarla y utilizarla con finalidades ajenas a las marcadas en el artículo 117 de la Constitución Española y los artículos 1 y 2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, como acontece en este caso […], los preceptos jurídicos alegados son inaplicables en el tiempo y en el espacio, en el fondo y en la forma a los [hechos] que se relatan en el escrito y su cita quebranta absolutamente las normas más elementales de retroactividad y tipicidad.
    (Reig Tapia 2006: 233

  2. EL JUEZ GARZ?N,

    Al final de la gran obra dirigida por Ridley Scott; Blade Runner, una frase mítica y de fabulosa reflexión: ??La estrella que brilla con doble intensidad, dura la mitad?. Baltasar Garzón, de profesión; juez, parece que va a ser inhabilitado. O sea, que puede ser suspendido de sus funciones para apresar bandidos. Acusado de prevadicación, puede ser su expiración de una carrera que empezó con la ilusión de descubrir verdades y desenmascarar mentiras. Los que se querellan contra él, son los que probablemente no creen en la justicia universal. Igual, en la divina sí, pero ésta, es muy discutible e irracional. Son gentes desconfiadas que no se creen mucho en esto de los ??crímenes contra la humanidad?. Vamos, que lo que pasó, pasó, y bebamos para olvidar.

    Algunos creen que Garzón se ha excedido con las acusaciones por ??desapariciones y crímenes del franquismo?. Acusando a fallecidos, ya en otros mundos, pero abrevando una gran sed de venganza que parece que vengan de ultratumbas gritando con amenaza ondeada por borrar conciencias.

    Ahora, el manto que viste al juez le pesa como el plomo, cayendo despacio encima de sus hombros, vestido de negra toga, sabiendo que el mal ya está hecho para aquellos que es difícil que les atrape la justicia.

    Pero la balanza de la justicia, debería calibrar como el hombre que ha luchado contra el terrorismo, el narcotráfico, y demás delincuentes desestabilizadores de todo tipo de género. ??Por matar un perro le llaman mataperros?.
    Este hombre, a veces mediático y de flashes. Su figura siempre ha estado ligada más a un confetti popular y de ??perfomance? de papel ??couché? de los medios especializados, de que no hacía falta entender de derecho ni de ley alguna. Ahora, como una adversidad, de una especie de tragicomedia Hamletriana pero a lo judicial, camina por moquetas de cristal. Una carrera judicial respalda su prestigio e integridad, de un torbellino de casos complejos y de atrevimiento para ??golpear a las dictaduras?, y que pocos se hubieran lanzado a emprender tal cruzada. No todo el mundo sabe qué, antes de terminar sus estudios, desempeñó distintos trabajos como albañil, camarero, y ayudó a su padre en una gasolinera. Era el principio de un hombre trabajador incansable que quería servir al pueblo con muchas horas trabajo y empeño de su oficio.

    – Aún me encuentro culpable, saberlo todo y no saber nada.

    A los fachas, ya se sabe; no les gusta que les aludan y recapitulen las cosas a la cara y les recuerden sus fechorías del pasado. Porque suelen huir de un mundo de claridades, para esconderse en las confortables entrañas de las sombras más oscuras.
    Ahora, en los diáfanos pasillos de audiencias y tribunales, rebota por el aire la figura del juez trémulo, del hombre huyendo, para el goce del muerto torturador y criminal. Su palio sin medida, escupiendo en la memoria de las angustias y males perpetrados. Porque a oscuras conocen los rincones, sabiendo que no todos los troncos acaban siempre en la hoguera.

    Amigos y deudos saben que la justicia es cómo la luz que rebota en un cristal, que arde en el frío mármol de una sala de un tribunal. Como un opaco ventanal, donde la idiosincrasia, hace crujir el viento de un temperamento particular. Ser valiente, se conoce que no está bien visto en toda la jurisprudencia. Y que hasta Pinochet, se debía mear de risa cuando Garzón lo imputó.

    – Este ??gallego? lo que quiere es una muerte judicial ??lorquiana?.
    Los canallas se suelen aprovechar del sistema, y tiran las piedras cuando se ha roto el cristal. Despreciando las leyes hechas por el hombre, para forjar del barro miserable la estatua preciosa que debería ser la justicia, como el cristal en donde se podría desnudar la verdad.

    Porque al final el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras, algunos dejan huellas de un trabajo hecho y competente. Mientras otros, caminarán eternamente por la cubierta de un viejo barco fantasma, despreciando con arrogancia que insulta a una de las cuatro virtudes cardinales; la justicia.

    Y volviendo a la línea del director Ridley Scott, y aplicándolo a la razón de la ley de un posible mañana. ¿Soñarán algún día los jueces con ??ovejas eléctricas? en una atmósfera de incertidumbre?

  3. estoy de acuerdo con este periodico, pero además Garzón estaba investigando la trama de corrupción Gurtell, en la que estan implicados politicos del partido PP, y ahora siguen en la politica como si nada hubiese pasado, esto es inadmisible en la justicia española, que esta inclinandose por un partido politico, cuando debia de ser neutral, atentamernte, a todos los lectores.