Siete años después del cierre del diario vasco Egunkaria, la Audiencia Nacional ha dictaminado la absolución de los directivos imputados por “pertenecer a ETA”y plantea que el propio cierre pudo ser inconstitucional. La blogosfera se hace eco de la sentencia que se califica de “demoledora” ya que cuestiona la ley de partidos y el concepto de “todo vale contra ETA”.

Un ejemplar de Egunkaria

Juan Carlos Escudier habla en su blog En tierra de nadie que el cierre de Egunkaria fue una aberración: “Por eso la ley de partidos es una anormalidad democrática, aunque haya sido presentada como un mecanismo de autodefensa contra quienes tratan de destruir la convivencia y haya recibido las bendiciones del Tribunal de Estrasburgo. Por aberrante que a alguno pueda parecerle, en democracia caben las ideas de Batasuna y hasta las de Falange. Lejos de debilitar al sistema, lo fortalecen.”

Roger Senserrich en su Twitter incidía en la relación del cierre del diario con la ley de partidos: “La sentencia de Egunkaría señala los problemas de la ley de partidos: ha sido efectiva contra ETA, pero ¿Es una ley justa? ¿Vale la pena?”

Javier Madrazo en su blog considera que fue un atropello deomicrático legitimado por la idea de “todo es ETA y todo vale contra ETA“: “Quienes ahora han sido declarados inocentes han sido, en todo este tiempo, victimas de una justicia (¿?) puesta al servicio de una estrategia político-policial, promovida por el Partido Popular, con la complicidad del PSOE.”

Jose Mezo en Malaprensa se fija en la cobertura que los medios están dando a la absolución: “es tirando a tímida, frente a la cobertura, a menudo amplia, que se da a situaciones de violaciones de la libertad de expresión en otros países. Mi impresión es que en los medios hay miedo a parecer “amigo de los malos”. Y eso significa que, cuando se cometen, o se sospecha que se cometen, arbirtrariedades o excesos en la persecución del terrorismo, las voces que lo denuncian se ven apagadas o silenciadas.”

Nacho Escolar ironiza sobre el espíritu que permitió el cierre del diario: “según la sentencia, ni siquiera se ha acreditado que Egunkaria ??haya defendido los postulados de la banda terrorista o haya publicado un solo artículo a favor del terrorismo?. Es más: los peritos de la Guardia Civil ??reconocieron que no se había investigado si la línea del periódico era o no de apoyo a ETA?. Para qué molestarse. Todo el mundo sabe que sólo los terroristas hablan euskera. Y el que diga lo contrario es un miserable.”

Íñigo Saenz de Ugarte considera en Guerra Eterna que la sentencia es desoladora. “No por su conclusión, sino por la descripción de los razonamientos de las acusaciones. ¿Cómo es posible que un caso así llegara a juicio? ¿Cómo es posible que un juez, Juan del Olmo, dictara el cierre de un medio de comunicación sin ninguna prueba y violentado los principios constitucionales, como explica la sentencia?”

Joaquim Pisa habla en su blog Aventura en la tierra de que la sentencia supone las cenizas del aznarismo: “Egunkaria era un medio nacionalista vasco independentista en realidad, y además inteligente y con planteamientos abiertos; quizá por eso el gobierno Aznar fue a por ellos y en cambio dejaron en paz a Gara, el portavoz impreso legal de ETA. Al PP le interesaba y le sigue interesando que crezcan los sectores más violentos del nacionalismo vasco, a fin de justificar sus políticas represivas contra toda diferencia o disidencia.”

Jose Luis Prieto en Twitter se pregunta: “A la vista de la severísima Sentencia absolutoria de Egunkaria, ¿habría que imputar a su Juez Instructor como se está haciendo con Garzón?”

Jorge Sanchez en su blog Tiburon Blanco cree que la absolución es de justicia: “La ley no debe retorcerse para cerrar aquello que al poder no le gusta. Aplíquese a la ley de partidos, que ilegaliza todo lo que huela a independentismo vasco no institucionalizado (o ‘no domesticado’ si se quiere) pero que no se aplica en absoluto para cerrar partidos de ultraderecha españolista”