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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

El 23 de abril de 2004 Carmen Cafarel fue designada Directora General del ente público de RTVE. El nombramiento sorprendió pues Cafarel no tenía experiencia en el ámbito televisivo o periodístico. Había hecho, sin embargo, una gestión modélica al frente de la Universidad Rey Juan Carlos.

Creo que fue el propio Presidente el que explicó que la decisión había sido tomada con un objetivo muy definido: que nadie con intereses en el sector ostentara ese cargo para garantizar la mayor independencia y transparencia. Qué mejor que alguien llegado de la intelectualidad y la universidad para poner fin a los chiringuitos que se montan en torno a un sector tan poderoso.

Por eso sorprendió mucho la decisión de ubicar a Ángeles González-Sinde al frente del Ministerio de cultura, pues tanto desde su posición de Presidenta de la Academia de Cine, como por su conexión con la Sgae,- su actividad laboral como guionista y directora-, no es un modelo de independencia en intereses, precisamente. Los suyos y los de sus compañeros y amigos convergen con su actividad.

Colocar a Sinde en Cultura es algo así como nombrar al presidente de Repsol al frente del Ministerio de Industria, ¿sería legítimo? ¿aceptable?

Su gestión al frente de la Academia de Cine no puede calificarse tampoco como modélica, y si recordamos la Gala de los Goya en la que Sinde desplegó toda su verborrea, tampoco que goce de una excepcional capacidad de liderazgo.

Vaya por delante que no tengo nada personal contra ella y que en los breves encuentros que hemos tenido -alguno agitado- siempre se ha mostrado amable en las formas y reservada en las palabras.

Creo sin embargo que Sinde debe ser cesada. El mundo al que nos enfrentamos necesita de personas que comprendan la importantísima transformación que está sufriendo la cultura y la tecnología y las oportunidades que eso supone para los creadores y para reducir la brecha cultural de los que menos recursos tienen. Sinde no es un ejemplo ni político, ni gestor, que pueda liderar esa transformación y cualquiera que la conozca lo sabe.

Ayer su gran proyecto político -La ley Sinde- se estrelló en el Parlamento con gran expectación mediática. La culpa podría no parecer suya y sin embargo a ella es a quien corresponde asumir la responsabilidad. Ángeles González-Sinde ha conseguido que el rechazo de los ciudadanos hacia la conducta de la Sgae se extienda a todo el sector cultural de este país. Un rechazo injusto, sin duda, pero con claros responsables dentro del gobierno.

Sólo desde el desconocimiento y la ignorancia del mundo en que vivimos podía plantearse una ley como la Ley Sinde; Una ley tan ambigua, desfasada y mal redactada que se convierte en dinamita contra Internet y contra la libertad de expresión y que ha deñado por extensión a toda la Ley de Economía Sostenible. Y Sinde sigue pensando que sólo persigue la violación de los derechos de propiedad intelectual. Ese es el problema. Que ni siquiera la entiende.

Foto que tomé en la reunión del Ministerio.
De un lado portátiles y agendas electrónicas,
del lado del Ministerio cuadernos y bolígrafos ..