Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Richard Cohen -Washington. Uno de los aspectos más preocupantes del hostigamiento de China a Liu Xiaobo, el disidente encarcelado y premio Nobel de la Paz de este año, es que la administración ni siquiera se molestó en incriminarle. Es el método estándar utilizado por los regímenes totalitarios para justificar lo injustificable, pero China no siente ninguna necesidad de aplacar a Occidente ni de mofarse al menos de su sistema judicial, así que impuso rápidamente el arresto domiciliario a su esposa, denigró al Comité noruego del Nobel y censuró cualquier crítica a sus propias acciones – una muestra de petulancia feroz que recuerda a la Rusia estalinista y la Alemania Nazi o, en los cuentos de hadas, al frustrado Enano Saltarín dando pisotones.

El pataleo de China bastó para intimidar a los 16 países restantes que boicotearon la ceremonia de entrega del Nobel la pasada semana, algunos de ellos porque la persecución del disidente es artesanía nacional (Venezuela, Rusia, Cuba) y otros simplemente porque China es un valioso socio comercial (Sri Lanka). En cualquier caso, hasta países como Rusia habrían pasado por el engorro de procesar al disidente – como hizo con el notablemente valiente Mijail Jodorkovsky – ya que pretenden parecer una democracia. Esta patética tentativa de justicia fingida es la huella de un régimen inseguro y a menudo se salpica de confesiones obtenidas bajo coacción y denuncias de antiguos socios y, en los días de gloria de Stalin, cónyuges.

China no tiene tales remordimientos. Se está volviendo a asignar el papel de Zhongguó moderno, no tanto en cuanto a era como a mentalidad — la convicción etnocéntrica de que ocupa el centro del mundo y está rodeada de bárbaros. Los bárbaros incluyen en este caso a Estados Unidos, un país moroso con un sistema educativo decrépito, y también Japón y Corea del Sur. China ha dispensado a estas dos naciones un desprecio indisimulado. John Pomfret describía hace poco en el Washington Post cómo el encargado diplomático de China, el jefe del órgano ejecutivo del Partido Dai Bingguo, voló hasta Corea del Sur sin invitación ni aviso, exigió aterrizar en unas instalaciones reservadas normalmente a los jefes de estado e insistió en ver al presidente de inmediato. En su favor, el Presidente Lee Myung-bak hizo esperar a Dai un día.

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Los chinos, supongo, tienen derecho a cierto grado de arrogancia. Quién los ha visto y quién los ve. Durante muchos años, China fue obsequiosa con Occidente, saqueándola varios países por motivos comerciales o sus recursos y hasta alentando allí el consumo de opio. Ahora China es la segunda mayor economía del mundo y, con 1.300 millones de habitantes, va camino del primer puesto. Es un importante acreedor estadounidense, un apreciado socio comercial aunque no del todo justo y ahora una importante potencia militar. Su anterior actitud de modestia en cuestiones internacionales ha sido descartada. China se ha convertido en una especie de matón.

El nacionalismo pujante es inherentemente inestable, y Estados Unidos debe proceder tan cauta como firmemente al tratar con China. La beligerancia de Pekín ha dado lugar tanto a los albores de una coalición anti-China en el Lejano Oriente como a cierta dosis de diplomacia de represalia por parte de Estados Unidos. Con su sentido de superioridad, China ha ido demasiado lejos. En cuanto a Estados Unidos, no ha ido lo bastante lejos.

Por supuesto, China simplemente es demasiado grande y poderosa como para ser intimidada. Todo en ella es masivo. Alberga casi 3 billones de dólares en reservas de divisa extranjera y es el principal cliente petrolero de Arabia Saudí, no Estados Unidos. No obstante, Washington tiene que cuestionar la insistencia de China en que lo que hace en su propio país es únicamente asunto suyo. Su brutal trato a los disidentes es espantoso — no más autóctonamente chino que inherentemente ruso el brutal apaleamiento de periodistas. Estados Unidos no tiene que respetar a China. No necesita respetar sus represores métodos.

Por extraño que parezca, la tenaz Mía Farrow mostró el camino. Con vistas a las Olimpiadas de Pekín, hizo campaña contra la protectora relación de China con el brutal régimen de Sudán — las «Olimpiadas del Genocidio» las llamó. China presionó a Sudán para que al menos moderara su comportamiento, sugiriendo que aunque sea por un poco, tales tácticas pueden ser eficaces. La reprobación moral de hoy es la represalia de ayer.

El Congreso, que en tiempos seguía de cerca la trayectoria de China en derechos humanos, se ha obsesionado tanto últimamente con la importancia económica de China que ya no dice gran cosa de la forma en que Pekín trata tanto a los disidentes políticos como a los religiosos. Pero China no puede ser el imperio renaciente, imponiendo sus normas en todos los terrenos desde reclamar de forma unilateral un trozo de océano hasta encarcelar a los activistas políticos más asertivos. El dinero de China compra muchas cosas, pero — por el bien de sus propios disidentes y de nuestro orgullo nacional — no puede comprar el silencio de América.

Richard Cohen
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Resulta que en una maniobra de dudosa legitimidad democrática, Hugo Chávez consiguió ayer «plenos poderes para gobernar por decreto durante los próximos 18 meses». Y resulta que al Euronarcisista (*) -especialmente al español- le parece un escándalo.

No es un ejercicio, como digo, democráticamente muy defendible y sin embargo, llama poderosamente la atención el escándalo que ha provocado en la conservadora Europa. Sería aceptable si no fuera porque no hace ni una semana que Europa perdió legitimidad para dar lecciones. La perdió el día en que Berlusconi fue denunciado por comprar a tres diputados que fueron recibidos como héroes, con gran ovación, -las libertades siempre se recortan con un gran aplauso- para garantizarse la posibilidad de seguir gobernando. ¿Cuantas protestas desde instancias políticas hemos escuchado?

Así que, en mi opinión, se pueden aceptar las críticas, claro, pero a sabiendas, de que :

1) No es necesariamente más confiable la oposición venezolana

2) No somos nadie para andar lanzando juicios paternalistas sobre terceros

Hace unas semanas, Milagros Pérez de Oliva, la defensora del lector en EL PAIS, publicó uno de los artículos más interesantes, transparentes y críticos para con el diario. Y es digno de elogio. Destacaba, alertada por un lector, el doble rasero con el que a veces tratamos la información que llega desde Venezuela:

«Un lector de Granada, Federico M. Maldonado Bolívar, me escribe para quejarse por el muy diferente trato que reciben dos noticias […] La primera se titulaba Venezuela confiscará el 5% de los beneficios de la banca […] La segunda […] se titula Merkel eleva la carga fiscal para cubrir el déficit de la Sanidad […] El lector de Granada pregunta por qué en un caso se habla de «tasa» y en el otro de «confiscación»

El Pais daba la razón al lector. Pues eso.

(*)  El término Euronarcisista ha sido acertadamente acuñado por Carlos Carnicero.

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Eugene Robinson-Washington. Hay que aprobar el pésimo acuerdo.

Me duele escribir estas palabras, porque el acuerdo que alcanzó el Presidente Obama con los Republicanos en materia fiscal es verdaderamente horrible. Sé que hay progresistas que han terminado considerando el paquete «un segundo estímulo» inteligentemente disfrazado, pero simplemente están racionalizando. El hecho es que nadie partiría de cero y diseñaría un empujón económico que ofrezca tan poco empujón por tanta pasta.

A cambio de un coste a dos años de casi 1 billón de dólares, obtenemos poco más de 300.000 millones en nuevas medidas que son verdaderamente estimulantes: un recorte de las retenciones en la nómina, una disposición que permite a las empresas desgravar inversiones, y una ampliación de la prestación por desempleo. El resto lo gastaremos — yo diría que nos endeudaremos por el importe del resto, y luego lo gastaremos — en prolongar las medidas fiscales vigentes que obviamente no están pisando el acelerador de la creación de empleo.

El acuerdo básicamente no invierte nada en el futuro de la nación. Tenemos que canalizar dinero a la educación y las energías renovables, donde pueda ayudar a Estados Unidos a seguir siendo competitivo frente a China y el resto de rivales económicos — no en las rebosantes cuentas bancarias de los ricos.

Pero a los legisladores Demócratas no les queda otra elección que taparse la nariz, tramitar el asunto y luchar por su vida otra jornada más. La oportunidad de modelar un acuerdo mejor — sin esas deducciones innecesarias, injustas y supinamente irritantes a los hogares que ingresan más de 250.000 dólares al año — ha pasado.

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Como cuestión práctica, no veo que los Demócratas vayan a poder pensar de forma plausible que tienen la influencia para obtener concesiones antes del final del año. Los Republicanos pueden esperar simplemente a que se marchen, sabiendo que los Demócratas van a estar en una posición mucho más débil cuando el nuevo Congreso inicie el curso en enero.

Los Demócratas tienen a la opinión pública de su parte — o la tenían, por lo menos. Los sondeos muestran que la mayoría sustancial de estadounidenses contrarios a la ampliación de las deducciones fiscales Bush a los ricos era mucho más significativa antes de anunciarse el acuerdo. Ahora las tornas han cambiado, y no para bien.

Examinando el acuerdo, nunca se imaginará que la administración federal estaba en déficit. Antes de sellarse el acuerdo, los Demócratas decían que era inconsciente prolongar una enorme deducción fiscal a los ricos en un momento en que la nación está tan fuertemente endeudada. Los Republicanos argumentaban que era irresponsable seguir ampliando la prestación por desempleo sin pagar recortando de otra parte. ¿La solución? Hacer las dos cosas. Supongo que esto hace que el paquete inconcebible y desmesurado, pero no importa. Ah, y también vamos a ampliar las deducciones a la clase media.

Es como si bajo el árbol de Navidad hubieran dejado un regalo brillante, caro y bellamente envuelto. El interrogante político es si alguien se va a atrever a quitarlo.

Hace seis meses, los Demócratas podrían haberse negado al compromiso — y haber forzado al Partido Republicano a jugar la baza de los «recortes fiscales de los millonarios» antes de unas elecciones. Obama y los líderes legislativos podrían haber alcanzado un acuerdo mejor y tal vez – ¿quién sabe? – hasta haber salvado algunos escaños.

Pero tanto como simpatizo con los progresistas dispuestos a ir a las barricadas, seamos realistas. Tumbar el acuerdo a estas alturas significaría una subida tributaria a la clase media, ninguna ampliación de la prestación por desempleo y ninguna reducción en las retenciones de la nómina. Los votantes pensarían desde luego que les han robado — y los Demócratas, puede que injustamente, acarrearían la culpa.

Como ya he dicho, esto es doloroso. Los legisladores Demócratas están comprensiblemente furiosos al recibir lecciones de forma tan severa de un presidente para el que poner fin a las deducciones de los ricos era tan importante que no se negoció — hasta que no hubo más remedio.

Es una historia triste, para el país y especialmente para el Partido Demócrata. Estoy seguro de que la Casa Blanca sigue subestimando la indignación y el desencanto entre el electorado del partido — y la necesidad de alguna victoria, o por lo menos alguna batalla pírrica, que eleve la moral de los creyentes. Obama tiene que dominar su recién descubierta pasión e indignación orientándolas hacia sus rivales en el Partido Republicano, no contra sus amigos y partidarios a los que su portavoz bautizó con desprecio en una ocasión «la izquierda profesional».

Las victorias pírricas no van a mejorar las cosas, no obstante. Y eso es lo que sería claramente tumbar el acuerdo fiscal.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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Sí, en efecto. Ese es el verdadero problema. A la vieja y conservadora Europa le parece que España se ha pasado de izquierdista. Por eso nuestros recortes se aplauden con palmadas en la espalda y nuestras demoras con insultos y ataques bursátiles.

No es que se diga abiertamente, claro, pero ¿alguién pensaba que no iba a tener coste ser uno de los últimos gobiernos progresistas de Europa? ¿Iban a conciliar bien esas dos formas de entender la economía y la política social?

Dice La Tribune (Francia) que España fue el centro de todas las atenciones en el transcurso del Consejo europeo: «La cuarta economía de la zona euro se encuentra en el punto de mira de la actualidad pues desde el plan de rescate irlandés del mes pasado los mercados temen por su solvencia» y el alemán Die Welt publica un texto de Annette Prosinger titulado: ??Enfermedad española? en el que añade: «sería nefasto que precisamente ese país de desarrollo tardío, que tanto se ha beneficiado de Bruselas, provocara el fracaso del euro?.  Como si el fracaso del euro -en el caso de que se dé- pudiera ser atribuido exclusivamente a una razón, o a un único país, precisamente uno de los que más sentido del europeismo ha tenido.

Die Welt, en todo caso señala:

??El alumno modelo de Europa amenaza con convertirse en su pesadilla, y no solamente debido a la crisis bancaria. España ha cometido grandes errores; quien se recorra el país, puede verlos. Las costas en el sur se han convertido en paisajes ruinosos. Desde hace años estaba claro que la burbuja inmobiliaria, inflada con todo tipo de medios ??especulación, fraude, corrupción- estallaría; aún así ha pillado desprevenido al país: el mercado laboral, que dependía demasiado del sector del a construcción, se derrumba. Aunque el gobierno español apruebe ahora programas de ahorro aún más rígidos y nuevas reformas del mercado laboral, el nerviosismo es evidente. El camino de España hasta llegar a Europa fue largo y pedregoso. Por eso sería nefasto que precisamente ese país de desarrollo tardío, que tanto se ha beneficiado de Bruselas, provocara el fracaso del euro?.??España ya ha recorrido un largo trecho del camino hacia Europa, pero no lo ha finalizado. Naturalmente tiene una potencia que no es comparable con la de Grecia, pero aún no es del todo estable. Y no solamente en el caso de la economía: ahora es cuando la democracia española se atreve a encarar el pasado; el procesamiento intenso del régimen de Franco aún está pendiente. Para que funcione, necesite condiciones estables. La manera en la que España salga de la zona de peligro será decisiva para su futuro. Puede que salga bien; entonces la crisis habría dado un impulso de reformas curativo. Pero también puede que interrumpa el camino hacia Europa. Para España sería una catástrofe. No solamente a nivel económico.?

¿Un impulso de reformas «curativo»?, ¿qué es exactamente eso? ¿Cuál era exactamente nuestra enfermedad?

Ahora que llega la Navidad, la temporada alta de venta de juguetes, el sector fabricante español se prepara para cerrar, pese a la crisis, un gran año en cuanto a ventas, al menos en el extranjero. Durante los primeros nueve meses del año, las firmas jugueteras españolas han exportado por valor de 277,8 millones de euros, un 12,3% más que durante el mismo periodo del año anterior. Y la campaña navideña podría redondear aún más esas cifras, ya que en 2009 el último trimestre del año se cerró con ventas por valor de 179 millones.

Un tren de juguete
(Foto: Flickr/Antpaniagua)

España es uno de los principales fabricantes mundiales de juguetes tradicionales, conquistando la séptima posición a nivel mundial y la segunda dentro de la Comunidad Europea y en materia de exportaciones ocupa la tercera posición por detrás de Italia y Alemania. El sector del juguete español está compuesto por 219 empresas que ocupan directamente a más de 5.000 personas y emplean de forma indirecta a otras 20.000.

Los países miembros de la Unión Europea siguen siendo el primer destino de las exportaciones españolas. En este 2010, el país en el que más han subido las ventas ha sido el Reino Unido, con 20 millones de euro de ingresos que suponen un 47% más que el año anterior. Tambien en Francia ha habido importantes ventas, 55 millones de euros que suponene un incremento del 26% y en Italia donde los 30 millones de ingresos reflejan una subida del 29% respecto a 2009.

Los juguetes tradicionales españoles son los más demandados en el extranjeros: las muñecas y sus accesorios, rompecabezas, musicales, trenes eléctricos, juguetes de plástico, con ruedas? De hecho este tipo de mercancía acaparó 215,76 millones de euros del total de las exportaciones entre enero y septiembre de este 2010.

Fuera de la Unión Europea, EEUU, México y Rusia son los principales mercados en los que el sector del juguete español dirige sus exportaciones, sumando entre los tres una facturación, según ESTACOM, que supera los 17,77 millones de euros entre enero y septiembre de 2010.

Reiner Wandler, del diario aleman  Die Tageszeitung explica en radiocable.com que el gobierno está tomando medidas «a lo mejor adecuadas» para tranquilizar a los mercados pero añade: «dudo que sean las adecuadas socialmente». Considera que están improvisando medidas en ataques de pánico en vez de hacer una politica más planificadas con una visión global.

Reiner Wandler

El corresponsal cree que una cosa es satisfacer las exigencias de los mercados y otra si las medidas son «justas y sostenibles socialmente». Además considera que en España rapidamente se tiene tendencia a «buscar el enemigo externo», pero se olvida la «borrachera inmobiliaria» en la que todo el país ha vivido cuando se «comprabala segunda y tercera vivienda para especular». Una situación que ahora está provocando serios problemas.

Para Reiner Wandler, el gobierno español está «improvisando mucho. Cada dos por tres en un ataque de pánico hacen un medida. Pero no hay una visión global. Y la visión global no estaría mal hacerla, porque España no es Grecia, ni Irlanda, ni Portugal. España tiene un tejido industrial en algunos sectores muy importante que son pesos pesados. Como en energías renovables… No sé porque España reacciona siempre con pánico en vez de hacer una política más planificada.»

Critica algunas de las medidas de Zapatero como el «regalo» de los 400 euros a todos los españoles, la supresión del impuesto de patrimonio o las declaraciones contradictorias sobre el sistema de pensiones. Asi es «muy fácil para analistas del mercado que ven que dice A hoy y B mañana… este gobierno no es de fiar, esta situación de país es de alto riesgo.»

Varios medios internacionales, entre ellos Fox News, Bloomberg, Nasdaq o el ruso Novie Izvestia informan del visto bueno del Congreso a la extensión del estado de alarma en España hasta el 15 de enero. La crisis con los controladores sigue siendo uno de los temas que condiciona la información sobre nuestro país en el extranjero.

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Fox News destaca que la prorroga contó con el «apoyo del gobernante Partido Socialista, el Partido Nacionalista Vasco y el nacionalista catalán Convergencia y Unió. Los conservadores del Partido Popular, el principal opositor, se abstuvieron en la votación, mientras que los partidos minoritarios de izquierda y otros votaron en contra de la medida. El gobierno defendió la necesidad de ampliar el decreto para garantizar la normalidad del tráfico aéreo durante la temporada de Navidad y que «la mera incertidumbre» supondría pagar un precio alto para el país y representaría una grave amenaza para sector turístico.»

Bloomberg explica que «la medida entró en vigor el 4 de diciembre, un día después de que los controladores aéreos realizaran una huelga de 24 horas que obligó a cerrar los aeropuertos de España y dejó 600.000 viajeros en tierra. La medida, que expiraba el domingo, puso a los militares a cargo del control del tráfico aéreo, y obliga a los controladores a regresar al trabajo o enfrentarse a posibles penas de cárcel. Era la primera vez que España había puesto en práctica el «estado de alarma» desde que el país retornó a la democracia en 1978.»

Nasdaq informa de que «el Parlamento español votó a favor de prorrogar hasta el 15 de enero un estado de alarma para asegurar la normalidad del tráfico aéreo en el país durante el período de Navidad. El gobierno español declaró el estado de alarma el pasado 4 de diciembre después de que controladores del tránsito aéreo abandonaran sus puestos el día anterior, lo que obligó el cierre del espacio aéreo español.»

El Novie Izvestia de Rusia habla de «Fiestas poco alegres» en relación a la prorroga del estado de alarma. El artículo de Serguei Manukov subraya que se introdujo a «principios de diciembre por primera vez en tres décadas». Y explica que «ahora la situación en los aeropuertos se ha normalizado, pero los militares continúan controlando el trabajo de los controladores para que no abandonen sus puestos de trabajo, como hace dos semanas. La industria del Turismo, que supone un 11% del PIB de España, perdió 350 millones de euros como resultado de la huelga.»

Monsters and critics recoge que el Parlamento «aprobó el estado de emergencia con el apoyo de los socialistas del primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero y de varios partidos más pequeños. La oposición conservadora del Partido Popular se abstuvo en la votación. El Parlamento prorrogó el estado de emergencia, a pesar de las seguridades dadas por los controladores aéreos de que no se repetiría la huelga no oficial. Usca, el sindicato de los controladores presentó un documento en este sentido, firmado por el 90% de los 1.900 controladores aéreos de España.»

Romandie se hace eco de que «los diputados españoles diero luz verde el jueves a una prórroga hasta el 15 de enero del estado de alerta solicitada por el gobierno socialista para evitar otra huelga salvaje de los controladores aéreos. 180 diputados votaron a favor, 9 en contra y se abstuvieron 131. Esta medida excepcional, sin precedentes desde el fin de la dictadura de Franco en 1975, se promulgó el 4 de diciembre por dos semanas.»

El ex director de Greenpeace y ahora líder de la plataforma política Equo acaba de publicar el libro «El Planeta de los estúpidos» (cómpralo aquí) en el que repasa su experiencia como ecologista y detalla los problemas medioambientales más preocupantes a los que nos enfrentamos. Lo explica en esta entrevista en radiocable.com en la que también habla del avance de Equo en España.

Juantxo Lopez de Uralde

Juantxo López de Uralde trata de explicar en su libro «como se forja un ecologista» contando su propia experiencia. El libro empieza revelando el trasfondo de la acción en la Cumbre de Copenhague que le valió pasar varias semanas en la cárcel, pero luego se amplia para dar una visión más global de los problemas a los que se enfrenta el planeta.

Y defiende que los seres humanos nos estamos comportando como «estúpidos» porque «estamos consumiendo los recursos que nos dan de comer y en ese sentido nos parecemos más a una plaga.». Considera que ya se ha «roto el equilibrio de la tierra en muchos aspectos». Por eso explica que aunque el cambio climático es el efecto más «brutal» y «urgente», el problema es que la actividad humana ha alterado todos los ciclos naturales. Por eso prefiere hablar de «cambio global».

Uralde advierte que los efectos están siendo muy profundos también en la pérdida de biodiversidad, la extinción de especies, la pérdida de ecosistemas o la alteración del medio marino… Sostiene que la situación es tan «abrumadora» que no tiene sentido continuar hablando de ello, «ha llegado ya la hora de las soluciones, de buscar alternativas, de actuar.»

Por eso está encabezando la plataforma Equo que pretenden en un futuro próximo formar un gran partido político verde en España. «El proyecto está avanzando muy por encima de nuestras expectativas. Equo es ya una realidad. Es un proyecto con muchisima más proyección y apoyo del que pensábamos que íbamos a tener a estas alturas».

Juantxo López de Uralde revela que aunque siguen considerando que su primera meta como Equo serán las elecciones generales de 2012, «como la marea verde está creciendo tanto», no descartan que haya alguna «propuesta o candidatura que converja con nuestro proyecto» en las municipales de 2011.

El deporte universitario en Estados Unidos goza de gran popularidad e importancia. Hasta hace pocos años eran raros los casos de deportistas españoles que se atrevían a cruzar el charco para continuar entrenando y compitiendo a alto nivel en universidades de Estados Unidos. Pero esta tendencia ha cambiado y ahora hay un boom con más de 250 españoles estudiando y compitiendo en tenis, golf, natación, atletismo o gimnasia.

Guillermo Alcorta
(Foto: Flickr/Web de tenis la Amistad)

Cada vez más deportistas españoles aprovechan las condiciones que dan las universidades americanas: becas y la posibilidad de practicar deporte al más alto nivel y continuar estudiando, algo casi imposible en España. Entre ellos hay muchos campeones de España en tenis, golf, atletismo o natación y deportistas que han representado o representan al equipo nacional en deportes como hockey hierba, esgrima, fútbol, waterpolo, natación sincronizada o gimnasia. Se espera que varios de ellos sean olímpicos en Londres o Río de Janeiro.

Entre los motivos que explica este boom figura también la llegada a España de empresas internacionales dedicadas a ayudar a los deportistas que quieren emprender el camino americano. Estas empresas buscan universidades, median en la negociación de las becas deportivas y ayudan en todo el proceso necesario cumplir con los requisitos, académicos y deportivos, que fijan en Estados Unidos.

Una de las más importantes es la española AGM Sports que ha llevado ya a más de 150 deportistas españoles a universidades americanas en los últimos 5 años. Entre los cuales hay 75 tenistas, 23 futbolistas, 11 atletas, 19 nadadores, 11 baloncestistas y 23 golfistas además de haber trabajado en casos de otros deportes como surf, waterpolo, hockey hierba, voleibol, gimnasia, esgrima, esquí o snowboard.

Estos son algunos de los deportistas españoles que destacan en universidades de Estados Unidos:

En fútbol, Víctor Muñoz, que jugó en las categorías inferiores del Real Madrid, y ahora estudia International Business en IONA College, en Nueva York; Marta Luna, integrante de la selección nacional española sub-19 que estudia Bioquímica en Valparaiso University, en Indiana y Aina Torres, futbolista del F.C. Barcelona, que estudia Biología y representa al equipo de Mercyhurst University.

En natación, Gerard Rodríguez, campeón de España de 100m, 200m y 400m libres que quedó quinto en los campeonatos de Europa y estudia Físicas en la Universidad de South Carolina o Eduard Galdeano, campéon de España junior que estudia Ingeniería en la prestigiosa Purdue University.

En tenis, destacan Javier Garrapiz, campeón de España en todas las categorías juveniles que estudia Business en la University of Georgia, y está entre las mejores 10 raquetas del tenis universitario. Y Guillermo Alcorta en la University of Oklahoma que jugó en el Master Series de Madrid y en el Godó de Barcelona, y entrena con John Roddick, el hermano de Andy.

En atletismo, Francisco Colomar, campeón de España de 400 metros vallas, estudia ingeniería y pretence al equipo de Kansas State University

En gimnasia, Monica Mesalles que representó a España en los Juegos Olímpicos de Atenas y ahora estudia y compite en la liga universitaria por Bridgeport University, de Nueva York.

En esgrima, Alejandro Rojas, campeón de España  y estudiante de Administración de Empresas en St. John’s University, en Nueva York.

Y en natación sincronizada, Raquel Aguado, que figuró en los equipos nacionales en España hasta el 2009 y ahora está en la Ohio State University.

 

 

Richard Cohen

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Richard Cohen – Washington. El primer momento WikiLeaks tuvo lugar el 17 de enero de 1998. Fue por entonces que el columnista Matt Drudge anunció que Bill Clinton había mantenido una aventura con una becaria de la Casa Blanca. La noticia, no obstante, no la dio a conocer Drudge. La dio a conocer el periodista de investigación Michael Isikoff. Su patrono, Newsweek, había aplazado la publicación. Drudge siguió adelante con ella — lo que viene a traducirse en que informó de que Newsweek tenía los detalles de la noticia. Los llamados medios de referencia tardaron cuatro jornadas en ponerse al día — una noticia en el Washington Post lo confirmó todo. ¡Qué tarde! ¡Qué lamentable!

Ahora está el New York Times publicando fragmentos importantes del reciente alijo de despachos que recibió no de WikiLeaks ni de su totalmente despreciable fundador, Julian Assange, sino del Guardian, un rotativo británico. Assange, al parecer, estaba cabreado por un incisivo perfil de él publicado en el Times. Pero también podría estar ofendido por la injerencia del Times en la anterior difusión de alrededor de 90.000 despachos militares. No lo sabremos hasta que los despachos internos de Wikileaks sean filtrados.

Lo que el escándalo Clinton y las revelaciones WikiLeaks tienen en común es el triste colapso de la función de guardián que cumple la prensa de referencia. Newsweek tenía presuntamente buenos motivos para aplazar la publicación de la crónica de Isikoff – razones que Drudge no compartía. El Times tenía una buena razón para analizar con detenimiento el alijo de WikiLeaks – podría haber en peligro vidas humanas — pero Assange lo colgó en el ciberespacio de todos modos, totalmente indiferente a que intereses estadounidenses pudieran salir perjudicados. De hecho, ésa podría ser la única razón.

La reacción natural es querer atacar a Assange de alguna forma, probablemente imputándole la violación de la totalmente desfasada Ley de Espionaje de 1917 o, en la calenturienta imaginación de algunos, declarándole terrorista y poniéndole en el punto de mira de algo irrevocable. El problema de cualquiera de estas cosas es que inevitablemente se enredan con el Times y el resto de la prensa como el Post, que también ha dedicado espacio y recursos considerables a las noticias. Todos permitieron que Assange llegara a una audiencia más amplia — levante la mano si ha visitado expresamente su página — y además le dio lo que viene a ser el Sello de Homologación del Buen Hacer Periodístico: Mire, esto es importante.

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El reto es impedir que la cura sea más dañina que la enfermedad. Por supuesto, algunos líderes mundiales se han sentido incomodados por las informaciones que se han recogido — el rey saudí Abdalá debería de hablar en yiddish siempre que quiera hablar sinceramente — pero hasta donde sabemos no se han desplomado cadáveres con un repugnante ruido de silenciador. De hecho, se podría decir que las filtraciones de cualquiera de las obras de Bob Woodward tienen mayor repercusión e importancia que las servidas a mansalva por Wikileaks. Y en lo que respecta al periodismo nihilista puro, le remito a la crónica de la revista Rolling Stone que costó su rango al General Stanley McChrystal y su carrera. La crónica no contenía absolutamente nada de valor real referente a la política o alguna desavenencia con el Presidente Obama. Pero aun así McChrystal, que sobrevivió a más de una refriega con el enemigo, fue abatido con un disparo limpio por la espalda.

Los gobiernos, como las parejas casadas, tienen derecho a tener secretos — ocultos a nosotros, a los chavales y a los vecinos. La transparencia total da lugar a la opacidad total. Si todo está abierto de par en par, nadie dice nada. Si usted quiere saber el motivo de que no haya ningún documento que detalle con precisión en qué momento George W. Bush decidió ir a la guerra en Irak, ello se debe a algo que dijo en una ocasión Dick Cheney: «Aprendí muy pronto que si no quieres que tus notas te metan en problemas algún día, simplemente no redactes ninguna». En Irak, tanto él como Bush siguieron esa norma.

Una de las alegrías adolescentes de ser periodista solía ser saber lo que el resto no sabía — la noticia que circula detrás de la noticia. «Ustedes los periodistas lo saben todo», decía Claudette Colbert a Fred MacMurray en «El lirio dorado». Ya no. Ahora todo ve la luz del día y las corporaciones de medios como Gawker, la pequeña cloaca particular del periodismo, pagan por primicias tales como imágenes enviadas supuestamente por el futbolista Brett Favre a una relación ocasional. No es esto lo que tenía en mente Jefferson cuando defendió la libertad de prensa.

La conmoción de WikiLeaks pasará. Los diplomáticos volverán a ser una vez más indiscretos en los cócteles y se pillarán en renuncios mutuamente de la misma forma que hay gente que se casa repetidamente, para siempre cada vez. Lo único peor que la indiscreción son los esfuerzos por castigar a los culpables de erosionar el derecho constitucional central a publicarlo todo menos los secretos de la seguridad nacional más evidentes y flagrantes. El gobierno tiene que ser mejor guardando secretos. Amordazar a los confidentes indiscriminados – pero no a la prensa.

Richard Cohen
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