The Guardian, el Irish Times y la CBS destacan el rechazo de algunos sectores a la financiación con fondos públicos de la visita de Benedicto XVI a Madrid y la prohibición de la manifestación laica.

Benedicto XVI
(Foto: Flickr/Peruservis)

The Guardian apunta: «Unos 140 grupos, entre ellos la organización Europa Laica están en contra de la visita del Papa. «Los católicos pueden ir donde quieran, en Madrid, pero la libertad de movimiento del resto de nosotros está restringida«, dijo Francisco Delgado, líder de Europa Laica, al saber que la ciudad ha prohibido la manifestacion propuesta por su grupo.  Europa Laica tenía previsto marchas con consignas como «Ni un céntimo de mis impuestos para el Papa» y «Por un Estado laico«.

El Irish Times recoge también la prohibición de la marcha, las críticas de una organización de curas españoles y explica «hay ira en particular porque los 500.000 peregrinos que se esperan en la ciudad tendrán transporte gratuito. Y el lunes las tarifas del metro de Madrid aumentaron en un 50%. «Con la crisis económica que estamos atravesando, no podemos pagar por esto. La iglesia debe dar el ejemplo«, dijo un portavoz del movimiento Indignados: «Ellos quieren gastar 60 millones de euros, cuando el Gobierno regional acaba de recortar el presupuesto de educación en 40 millones.«

CBS habla de la oposición que suscita en España el gasto de la visita del Papa. «El precio es demasiado, dicen los críticos, especialmente con España sufriendo recortes masivos del sector público y con casi un 20% de desempleo. La oposición al evento y su precio ha sido muy clara, y viene de los grupos seculares y religiosos». Y destacan las declaraciones de uno de los sacerdotes críticos con la visita, Evaristo Villar: «No estamos en contra de la visita del Papa, estamos en contra de la forma en que está siendo puesta en escena. «

El traslado de los disturbios de Londres a otras ciudades del Reino Unido se analiza en la blogosfera como la prueba de que existe un hartazgo generalizado a causa de la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades. Algunos hablan de un «error del sistema» que no se solucionará sólo con mano dura.

Asi quedo un edificio en Londres
(Foto: Flickr/Applekisu)

Rosa María Artal en El periscopio: «Disturbios en Londres, una vuelta de tuerca«. Subraya: » Una revuelta hija de un tiempo de consumismo, deseducacion, desinformación, y flagrantes injusticias.  ¿Se justifica todo esto? No. En ningún caso. Se explica. Llamo la atención sobre que los problemas de fondo no han cambiado un ápice, se agravan cada día. Peligrosísimo camino: suele acabar muy mal».

Ramon Lobo en Aguas internacionales: «Londres en llamas«. Destaca: «Lo que muestran las imágenes es vandalismo, hooliganismo, hombres encapuchados y enmascarados; no hay eslóganes, ideas, propuestas, solo una furia destructora cuyas víctimas son los pequeños comercios, personas tan o más castigadas por la crisis. La pobreza y las tensiones raciales son la gasolina que aviva el incendio, como sucedió en las banlieues de París. Existe un Cuarto Mundo paralelo, dentro del Primer Mundo, que la mayoría no ve».

Marco Schwartz en Versión libre: «Londres y los campos minados«. Apunta: «Las políticas exclusivas de ??mano dura? tal vez surtan efecto en el corto plazo y satisfagan a determinados sectores de la sociedad, pero no resuelven el problema de fondo. El sociólogo Zygmunt Bauman asociaba lo ocurrido no con una revolución, sino con un campo minado creado por la desigualdad social, en el que resulta muy difícil localizar las minas e impedir que exploten aquí y allá. Hoy es Londres; mañana?»

Hugo Martínez Abarca en Quien mucho abarca: «London calling?» Sostiene: «Las apabullantes imágenes que nos llegan se parecen más a las de las revueltas árabes en las que hay más violencia y cuyos dictadores también califican a los manifestantes como delincuentes comunes. Pero sabemos poquísimo y lo poco que sabemos hace incomprensible que una reacción tan intensa perviva durante cuatro días e incluso se expanda por otras ciudades británicas».

Javier F. Barrera en Escolar: «London calling«. Se pregunta: «¿Qué quedará de todo esto? Más allá de los dos o tres centenares de detenidos, la lamentable imagen para la sociedad bienpensante de Londres en llamas, de la Policía reculando, lo que destilan los acontecimientos es un error de sistema. Es la juventud que está harta y protesta a su manera. Es lo de siempre. Pero de una forma nueva que trasciende y conecta a unos individuos con otros».

Gema Galdón en Civismos incívicos: «London´s burning«. Asegura: «Aunque gran parte del vandalismo de estas horas en Londres no es político ni defendible, las revueltas son la cara previsible de las políticas de austeridad…. En ausencia de esperanza, en ausencia de proyecto colectivo, en la ausencia de un relato compartido de construcción de un futuro mejor, la rabia y la destrucción actúan como única catarsis posible».

En Culturalia: «Londres arde y revueltas se extienden». Defiende: «durante los últimos meses había habido síntomas de quiebra social pero las autoridades, los responsables políticos, nada hicieron para mejorar la vida de miles de jóvenes marginados que nada tienen y que por tanto tampoco tienen nada que perder. No es por tanto una cuestión policial, es una cuestión de justicia social. Tiene que ver esencialmente con la sordera de los políticos, en este caso ingleses. Lamentablemente esta enfermedad está extendida entre muchos políticos europeos, por quedarme tan sólo en este continente.

La radio publica estadounidense publica un reportaje explicando como tras el fracaso del «excesivamente ambicioso» primer plan de fomento de energía solar español, el sector se está recuperando. NPR considera que el caso español sirve de ejemplo para que EEUU no repita los errores.

Placas fotovoltaicas
(Foto: Flickr/Jumanji solar)

NPR describe como los incentivos aprobados por el gobierno en 2007 provocaron un auténtico boom de desarrollo solar que luego se demostró que era «insostenible. Cuando las nubes se formaron sobre la economía española, el gobierno se encontró sin dinero y tuvo que recortar los subsidios. El sector se estrelló. Las inversiones se congelaron. Muchas empresas solares cerraron o se fueron al extranjero«.

Y destacan las palaras de Isidoro Tapia del IDAE, la agencia gubernamental encargada de promover las energías renovables: «Teníamos un plan. La cosa es que nuestro plan fue superado por la realidad». Pero la agencia está trabajando en un nuevo plan, y él dice que EE.UU. puede aprender de la experiencia de España. Advierte contra una extensión excesiva de la industria, pero defiende la importancia de ser ambicioso. «Hay que fijar objetivos ambiciosos para hacer que se mueva el sector«.

«En España, el sector solar ha mostrado signos de recuperación pese al aumento de los problemas económicos del país. Y España se ha fijado el ambicioso objetivo de duplicar la contribución de la energía solar a la red nacional para el año 2020″, recoge el reportaje.

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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«Antes de tipificar el partidismo político como falta grave, punible con incesantes conferencias de senadores electoralistas y tertulianos presuntamente «despiertos», recordemos que ciertas elecciones son reales, tienen repercusiones y resultan mutuamente excluyentes.

No estoy hablando de la clase de partidismo por saturación que practica el secretario de la oposición en el Senado Mitch McConnell — la noción de que los Republicanos deben ponerse de parte de cualquier cosa que sea políticamente nociva para los Demócratas, con independencia de cuál pueda ser el impacto sobre la nación. «Lo más importante que queremos lograr es que el Presidente Obama sea presidente de una única legislatura», decía McConnell el pasado año manifestando una franqueza muy poco común en Washington.

Hablo del partidismo apoyado en polémicas, elecciones legislativas y filosofías incompatibles en torno a la naturaleza y el objetivo del estado. Poderosas fuerzas tiran de la nación en direcciones opuestas. El riesgo del exceso de compromiso es que acabemos donde estamos.

Un ejemplo clásico es la tentativa de relanzar la economía tras la peor recesión vivida desde la Gran Depresión. Cuando Obama llegó a la administración, la crisis era acusada; consumidores y empresas estaban traumatizados, y había un riesgo real de consolidar la tendencia. Cualquier seguidor del economista británico John Maynard Keynes — y Obama estaba siendo asesorado por keynesianos convencidos — tenía para recomendar un empujón muy considerable al gasto público.

En aras del compromiso, sin embargo, un tercio de la batería de medidas de estímulo avanzada por la Casa Blanca consistió de rebajas tributarias — cosa que un keynesiano diría es mucho menos estimulante que el gasto público directo. La historia contará que este gesto al bipartidismo no inmunizó al estímulo frente a la crítica constante de los Republicanos, a pesar de su amor eterno a las bajadas de impuestos. Redujo probablemente la eficacia del estímulo, dando munición a los Republicanos con su reclamación de que no funcionó.

Ahora mismo nos encontramos en una encrucijada parecida. Conservadores y progresistas deberían poder convenir en que la deuda nacional a largo plazo de 14,3 billones de dólares es un grave problema. Las soluciones eficaces, no obstante, no se prestan al compromiso intermedio.

Existen básicamente dos formas de reducir la deuda como porcentaje del PIB: bajar el gasto público o hacer que la economía crezca. El problema reside en que hacer más de lo uno se traduce en hacer menos de lo otro.

Los consumidores todavía son reacios a gastar — cosa comprensible, teniendo en cuenta el paro por encima del 9% y que el valor de la propiedad inmobiliaria no se ha recuperado de la drástica caída. Las empresas tienen una enorme pila de liquidez que son reacias a gastar — no tanto por incertidumbres como por la debilidad de la demanda.

El estado, con bastante acierto, ha intervenido para llenar el vacío. Si recortamos el gasto público demasiado, corremos el peligro de dar al traste con la recuperación — y elevamos la demanda de caros servicios públicos como la prestación por desempleo. Hemos de tomar una decisión: ¿lo más importante ahora mismo es que la economía crezca o recortar el gasto público? Si nos ponemos a hacer las dos cosas, acabaremos no haciendo ninguna de las dos.

Esto es solamente la versión reducida del debate más generalizado acerca del tamaño y las competencias del estado. Hay que tomar decisiones reales.

¿Queremos un gobierno que garantiza la atención médica de los pobres y los ancianos? Según un reciente sondeo del Washington Post, el 72% de los estadounidenses son contrarios a rebajar el gasto público en el programa Medicaid de los pobres como forma de reducir la deuda; el 54% es contrario a elevar la edad de jubilación de los afiliados al programa Medicare de 65 a 67 años.

¿Queremos un gobierno que proporciona a los jubilados una renta adecuada al nivel de vida? El 53% de los estadounidenses es contrario a alterar la seguridad social de forma que se reduzca el ritmo al que crecen las pensiones, según el sondeo del Post. Estas prestaciones son sagradas no sólo para los Demócratas sino también para los Republicanos. En el seno de las dos formaciones, los estadounidenses prefieren ver impuestos más altos a las rentas altas.

Los conservadores de derechas que albergan una opinión radicalmente distinta — de un gobierno mucho más limitado sin los medios para brindar esta clase de red de protección social — controlan hoy la Cámara de Representantes y al Partido Republicano. En el debate del techo de la deuda, han rechazado soluciones a largo plazo que han accedido a la mayor parte de lo que ellos exigían. Lo quieren todo.

Los progresistas que dicen no — que reconocen que hemos de reducir la deuda de formas que no tumben el crecimiento económico ni evisceren las prestaciones — están siendo partidistas por la mejor posible de las razones: mucho está sujeto al compromiso, pero no nuestro futuro como gran nación.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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David Mathiesen de The New Statesman rechaza en radiocable.com que se hagan comparaciones entre los disturbios de Londres y el movimiento de los indignados en España. «No me extraña que algunos intenten desacreditar el 15M en España utilizando lo que pasa en el extranjero», pero destaca importantes diferencias entre ambos: en Londres la revuelta no tiene fines políticos y ha recurrido a la violencia desde el primer momento.

David Mathiesen

Para David Mathiesen, «lo que sucede en Londres es mucho más grave que lo del 15M». Y ve muchas diferencias entre ambos fenómenos: «No está nada claro el motivo por el que están produciéndose los disturbios en Londres». Pero en contra de lo que sucede con el 15M, no tienen fines políticos.

«No parece que haya portavoces, no hay un movimiento político en los disturbios de Londres… No tiene una explicación. Lo del 15M sí tiene reivindicaciones concretas, aunque sean diversas, pero sí tienen fines políticos». El corresponsal también resalta que «de lo que hemos visto en España, la vasta mayoría del movimiento del 15M son jóvenes pacíficos. A lo mejor hacen desobediencia civil, pero siempre con fines pacíficos. En Londres, en cambio han utilizado la violencia desde el primer momento».

David Mathiesen asegura que «es muy dificil desenredar todas las corrientes, los movimientos que hay detrás de lo que está pasando en Londres». Explica que entre los motivos que se citan está la desigualdad entre ricos y pobres en el Reino Unido y el crecimiento económico desequilibrado, pero considera que eso «no explica porque hay tanta violencia y no es una excusa».

Canal de TV del Icex

El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), ente público empresarial cuya misión es promover la internacionalización de las empresas españolas y su competitividad en el exterior acaba de lanzar un nuevo canal de video en la red. Se llama ICEX Canal TV.

El canal proporciona información para impulsar y facilitar la proyección internacional de las empresas españolas en general para ayudarlas a implantarse en los mercados exteriores. Está estructurado en diversas secciones: Icex ofrece, sectores, mercados, empresas, institucional.

Y se puede seleccionar diversos contenidos: conferencias, reportajes sobre sus servicios y oficinas, estudios multimedia sobre la implantación en el exterior de determinados productos como el vino en Suecia o EEUU y otros temas. En este video por ejemplo distintas personalidades explican la transformación de la institución. Muchos de los montajes también están disponibles en el canal de Youtube.

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La revista estadounidense publica un reportaje sobre las últimas manifestaciones de los Indignados, el desalojo violento del campamento de Sol y el resurgimiento del movimiento. Apuntan que tras un periodo de cierta inactividad, el 15M se ha revivido, espoleado por la reacción de autoridades y policía. Y analizan si lo que ha provocado todo este resurgimiento puede ser la próxima visita a Madrid de Benedicto XVI.

Manifestación en protesta por el desalojo de Sol
(Foto: Flickr/Pollobarba)

El texto es de Lisa Abend y destaca: «Los indignado están de vuelta. Hace unos días, los únicos restos físicos de su movimiento fueron unos cuantos puesto con lonas esparcidos por Sol funcionando como centro de información y un puñado de manifestantes variopintos echando siestas al sol de la tarde. Sin embargo, el martes y el miércoles, el movimiento revivió, y envió a miles de manifestantes a las calles de Madrid. Y para este resurgimiento, las autoridades no tienen a nadie más a quien culpar que a ellas mismas».

La revista explica como tras tolerar durante meses la sentadas y acampadas del movimiento, a primeros de agosto, los gobiernos central y autonómico se pusieron de acuerdo para desalojar la Puerta del Sol de Madrid. Incluso se bloqueó el acceso a la plaza durante dos días: «Cierre brusco de estaciones del metro? Helicópteros de la policía? Muchos de los manifestantes - por no hablar de los españoles de a pie - parecían sorprendidos de que, de repente, se hubiera llegado a esto. «Parece desproporcionado«, dice la manifestante Aida Fernández, de 30, que apunta a un cordón de unos 20 policías con equipo antidisturbios de su posición detrás de una barrera«.

«Pero su amigo Manuel Serra cree que entiende la razón. «Quieren limpiar la plaza antes de la visita del Papa«, dice, refiriéndose a un viaje que Benedicto XVI va a hacer a Madrid a mediados de agosto para celebrar el Día Mundial de la Juventud. Su opinión es compartida por muchos de los manifestantes, que, bloqueados por la policía antidisturbios cuando intentaban llegar a Sol.«

Time recoge como «el director ejecutivo de la Jornada Mundial de la Juventud niega que la organización tenga nada que ver con el desalojo. «No hemos pedido esto», dice Yago de la Cierva. «Estas decisiones las toma el gobierno Un portavoz de la delegación del Gobierno Nacional en Madrid también rechazó cualquier relación entre la visita papal y la acción policial. Pero si no es por el Papa, ¿entonces qué? Ninguno de los políticos responsables en última instancia de la acción han hecho declaraciones públicas sobre la decisión de despejar la plaza. Y la respuesta de sus subordinados ha sido decididamente vaga aunque bien coordinada«.

[Más noticias sobre España en la prensa extranjera en la sección Nos Miran]

Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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«Durante un segundo no podía creer lo que veían mis ojos. Estaba viendo un titular, o al menos me lo parecía, que rezaba así: «Pawlenty cuestiona aptitud de Bachmann». Me levanté de mi silla de un salto y exclamé aleluya (o algo parecido) porque he aquí que en la persona de Tim Pawlenty, el ex gobernador de Minnesota, hay un barón Republicano dispuesto a decir públicamente que Michele Bachmann no está preparada para ser presidenta de los Estados Unidos y, además, hasta ese mismo momento, ni un solo barón Republicano más habría estado dispuesto a decir algo parecido. Pero era cierto, por supuesto, era cierto.

Casi no me podía contener. Estaba seguro de que el artículo mencionaría la forma en que Bachmann espió una concentración homosexual, arrastrándose sobre sus manos y rodillas para ver cómo actúan esos homosexuales y cómo se comportan y hablan y quién sabe qué más. Y pensaba que mencionaría a su marido el loquero que practica la terapia de conversión, que se supone que saca al heterosexual de los homosexuales para que obedezcan lo que quiere Dios, suponiendo que los Bachmann y el resto de los de su postura sepan lo que quiere Dios.

Y pensé que leería algo acerca del «fin de los días», cosa que Bachmann dice que se acerca, y lo ha dicho en un discurso que en la actualidad circula por la blogosfera en el que todo tipo de palabras religiosas cobran vida, como los ronroneos de Marilyn Monroe en «Con faldas y a lo loco». Pensé que Pawlenty, que con frecuencia exhibe sus credenciales religiosas — «Dios lleva las riendas», dijo a la Conferencia de Acción Política Conservadora, repitiéndose para dar énfasis — diría algo puesto que tiene la credibilidad religiosa para pronunciarse en esta cuestión. Yo carezco de esas credenciales, pero por encima sugiero que parece, en Washington al menos, que nadie lleva las riendas.

O a lo mejor él mencionaría la postura de ella a tenor de subir al techo de la deuda. A ella no le importa que la estructura económica del país se derrumbe, tampoco piensa que lo vaya a hacer. Como prueba, ella presenta su palabra, cosa que ciertos quisquillosos del mercado de deuda soberana pueden juzgar insuficiente, pero algunos son desde luego homosexuales y les pueden ir dando. Pawlenty la iba a poner fina.

Todas estas ideas pasaron por mi cabeza, confundiéndome. Y entonces miré más allá y vi que Pawlenty respondía a las informaciones de que Bachmann sufre migrañas. ¿Qué? ¿Dolores de cabeza? ¿Estamos hablando de dolores de cabeza? La mujer es un folio en blanco, una persona con prejuicios en lo que respecta a los homosexuales, totalmente falta de preparación para la presidencia y aún así Pawlenty sugiere con valentía que son las migrañas lo que la hacen menos presidenciable. Por supuesto, habiendo reunido el valor de ponerla en tela de juicio en esa cuestión, a continuación se retractaba. Unos inexplicables episodios de audacia se apoderan a veces de Pawlenty, pero enseguida se recupera y vuelve a la comodidad plácida — sin perder, como estoy seguro que dirán sus asistentes, una sola jornada de trabajo.

Aún así, Pawlenty debería de convertirse en Mister Republicano, término reservado en tiempos al Senador de Ohio Robert Taft. ?l encarna la ausencia prácticamente total de liderazgo entre los principales rivales por la candidatura Republicana. Ellos no sólo no plantan cara a Bachmann ni afrontan las sandeces que vomita, sino que con diligencia dan la espalda a su obligación de educar a sus propios electorados. En el tiempo que llevamos, aspiran a convertirse en presidentes únicamente de los 119.188 Republicanos que participaron en los comités de Iowa en 2008, y sólo de aquellos cuyo conservadurismo se ha grabado en piedra.

Los problemas de la administración pública estadounidenses son sistémicos. Los distritos legislativos que pertenecen con seguridad a una formación son igual de destructivos que los viejos burgos británicos en los que los distritos menos poblados tienen tanto poder como el resto. El sistema de comités y primarias puede ser parodia de la democracia y el proceso rebosa fondos de los grupos de interés. En el seno del Partido Republicano, el remate es que una manada de candidatos presidenciales concurre al mismo pasto de extrema derecha, un bucólico paraje habitado por enanos políticos, religiosos y sociales.

Solucionar lo que nos aqueja llevará tiempo, ingenuidad y valor político. Por el momento, es lo último lo que brilla por su ausencia. El ala derecha del Partido Republicano está dispuesta a, por no decir que es capaz de, meter al país de cabeza en el descubierto al pago de la deuda y un escogido grupo de líderes Republicanos, sabedores la mayor parte de lo que les conviene, tienen demasiado miedo para poner reparos. Ellos parlotean de liderazgo pero aun así no muestran ningún aval.

Por supuesto que Michele Bachmann no merece concurrir. Legislativamente hablando no ha hecho nada, no tiene idea de nada y lo que piensa sabe que es erróneo. Por un momento me pareció que uno de sus rivales Republicanos lo había dicho, pero me equivocaba.

Debe de haber sido esta migraña.

Richard Cohen
© 2011, Washington Post Writers Group
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Dos representantes del pueblo Korovai

El 9 de agosto es el Día Internacional de la ONU para los Pueblos Indígenas. Para conmemorarlo, Survival Internacional ha recopilado nueve hechos sorprendentes y casi desconocidos sobre estos pueblos indígenas, sus costumbres, sus logros o su influencia. La ONG considera que cuanto más se conozca a estos pueblos, mejor se les comprenderá, apreciará y protegerá. (Foto: Survival)

1. Hay más de 100 pueblos indígenas aislados en el mundo. Algunos viven a menos de 100 km de distancia de Machu Picchu , la atracción turística más importante de Perú.

2. Es probable que los indígenas del valle de Baliem en Nueva Guinea desarrollasen la agricultura mucho antes que los antepasados de los europeos.

3. Los «gitanos del mar» moken, del mar de Andamán, han desarrollado una capacidad única para enfocar la vista debajo del agua, para poder sumergirse en busca de comida. La visión de los niños moken es un 50% mejor que la de los niños europeos.

4. Se cree que el pueblo indígena sentinelés vive en las islas Andamán desde hace unos 55.000 años.

5. Una de cada seis lenguas que se hablan en el mundo viene de Nueva Guinea.

6. Los pueblos indígenas desarrollaron algunos de los alimentos básicos del mundo. La mandioca (yuca o cassava), el maíz y las patatas son producto de la agricultura indígena.

7. Los cazadores hadzas de Tanzania usan el canto de un pájaro africano para encontrar el camino hacia las colmenas de abejas en los árboles baobabs.

8. Las mujeres awás de Brasil cuidan de crías de mono huérfanas dándoles de mamar.

9. Se cree que la lengua de los sanadores kallawayas de Bolivia, que aún se habla hoy en día, era el idioma secreto de los reyes incas.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado: «La conmemoración anual de Naciones Unidas es una ocasión importante para que el mundo reconozca a los pueblos indígenas y su derecho a la supervivencia y la autodeterminación». Muchas de estas comunidades se encuentran al borde de la desparición.

Survival International ha publicado nueve hechos poco conocidos coincidiendo con el 9 de agosto, para contribuir a la comprensión de los pueblos indígenes, aumentar el respeto hacia ellos, asi como dar a conocer su impresionante contribución a la diversidad de la humanidad. En la web además de estos nueve aspectos, pueden descubrirse otros nueve.

La decisión del Banco Central Europeo de adquirir bonos de España e Italia para calmar a los mercados se analiza desde los medios internacionales como un «esparadrapo temporal». Muchos sostienen que para frenar de verdad la crisis en la zona euro es necesario adoptar cambios dolorosos y profundizar en la política economica comun. Y algunos diarios duda de los políticos europeos, a los que acusan de «frivolidad».

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Al Jazeera destaca que se mantiene la incertidumbre porque la solución pasa por una mayor unidad europea

El Wall Street Journal asegura «la compra de bonos del BCE ayuda a los mercados europeos, pero los parquets siguen nerviosos». Y uno de sus analistas destaca que «un enfoque a medias del BCE servirá de poco. Incluso aunque sea una operación de «conmoción y pavor» sólo ganará tiempo. Esto se debe a la inestabilidad real proviene de los temores de que gobiernos de la eurozona impongan las pérdidas en los bonos de países si las deudas son insostenible. Por eso la segunda parte de la solución de la crisis requiere una vasta expansión de los planes de rescate de la zona euro y muy probablemente un movimiento de los países europeos para garantizar bonos de un Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que los convierta de forma efectiva en un auténtico mercado de bonos de la zona euro».

El Washignton Post habla de «un movimiento para detener el pánico por una crisis de la deuda en aumento en Europa«. Creen que «al intervenir en los mercados de bonos, el banco podría aliviar por lo menos temporalmente parte de la presión sobre España e Italia» Pero avisan que «puede ser sólo una solución a corto plazo. El BCE no puede intervenir de forma indefinida en los mercados de bonos europeos en una escala tan grande. Un programa que dure mucho tiempo podría disparar la inflación y socavar la estabilidad del euro. Por el contrario, la acción del BCE puede ser efectiva para dar tiempo a los líderes europeos para que hagan algo que hasta ahora han dejado de hacer: tomar medidas decisivas para poner fin a la crisis».

El New York Times cree que «la decisión del BCE es la admisión de que los esfuerzos previos de Europa para contener su crisis de deuda se han quedado cortos, y subraya la importancia de apuntalar a España e Italia. Esos dos países son los pilares centrales de la zona euro, a diferencia de los países de la periferia - Portugal, Grecia e Irlanda - que ya han recibido rescates, y su colapso pondría en peligro el euro e intensificar la turbulencia en los mercados mundiales«. Y citan a un economista que cree que «no es una bala de plata«, pero si otro «paso positivo para la cohesión europea. A pesar de sus retrasos y procedimientos retorcidos, los socios europeos desde el comienzo de la crisis siempre se han movido, en última instancia, en la misma dirección: la creación de una cada vez mayor solidaridad financiera entre sus miembros, y rompiendo tabu tras tabu para hacerlo«.

La BBC sostiene: «en Madrid y Milán había motivos para estar alegre. La medida del BCE debe obligar a bajar los costos de endeudamiento para los dos países que habían subido peligrosamente por encima del 6%. ¿Se ha encontrado asi la estabilidad? No, sólo un alivio temporal. Para el BCE, la compra de bonos italianos es esparadrapo. No es una respuesta». Y cree que para Europa se avecina «un dificil dilema»: «la vieja Europa, tan apegada a sus programas de bienestar social, se enfrenta a una década incómoda. Para traer esos cambios inquietantes se requiere credibilidad y muchos líderes como Berlusconi no lo tiene. Al final, Europa se enfrenta a una dura elección: obligar a algunos de los países más débiles a salir de la zona euro o que los países más fuertes asuman la responsabilidad por las deudas del bloque en su conjunto».   

El Daily Telegraph considera que la acción del BCE es una muestra de la «frivolidad de la clase política europea». Sostiene que «los responsables políticos se encuentran en la posición de un conductor apunto de salirse de la carretera que de repente se encuentra que ninguno de sus controles están funcionando: no hay acelerador, los frenos no van y el volante es defectuoso. Experiencia, habilidad y una cantidad prodigiosa de la suerte son necesarios si se quieren evitar accidente grave se quiere evitar. Por desgracia, es dolorosamente evidente que ninguna de estas cualidades están disponibles: los líderes occidentales no tienen su profundidad.

Barack Obama se ve más y más como un presidente de la tradición de Jimmy Carter: bien intencionados pero ineficaces. Y contemplar la fatuidad pura de la declaración emitida por la oficina de Angela Merkel en la noche del viernes: «Los mercados hicieron el drama. Ahora tienen que asegurarse de poner las cosas en orden otra vez. « Esta observación pone de manifiesto en la canciller alemana, una incapacidad básica para entender la naturaleza, y mucho menos comprender la magnitud de la catástrofe a la que se enfrenta Europa. Tal falta de comprensión es totalmente típica de un cierto tipo de líder a lo largo de la historia, en momentos de urgencia internacional grave«.

Forbes asegura: «Excelente, tenemos a las autoridades europeas haciendo algo útil por una vez. Sin embargo, hay algo más que hacer aquí. El BCE puede comprar estos bonos existentes temporalmente: puede hacerlo como parte de la estabilización de las actividades del mercado, como de hecho es. Pero necesitamos una solución a largo plazo para esto, no sólo un esparadrapo de corto plazo. Que la solución a largo plazo es casi seguro que sea, en ausencia de gobierno económico real para Europa, la compra de obligaciones del BCE italiano y español en grandes cantidades y simplemente imprimir dinero para pagarlas. Es la llamada monetización de la deuda. Esto aumentará la inflación, sin duda, pero es la manera de salir de este callejón sin salida«.