El diario L´Expressión destaca el informe secreto del CNI que alerta de que seis países musulmanes, con Marruecos a la cabeza, ayudan a financiar el islamismo radical en España. La publicación argelina recoge que la acusación es indirecta, pero considera que esto puede provocar una crisis entre los dos países, especialmente en la busqueda de una solución para el Sahara Occidental, y que perjudicara a Marruecos.

Mezquita de Madrid
(Foto: Flickr/Olivermiranda)

L´Expressión aprovecha el informe del CNI para reafirmarse en la tesis que impera en Argelia, tradicional enemigo de Marruecos: que la «monarquía marroqui representa un elemento desestabilizador para la seguridad del Gran Magreb y del Mediterraneo». En el artículo recogen sin embargo que la acusación de financiar el islamismo radical es indirecta: «El informe señala que la mayor parte del dinero destinado por Rabat a apoyar a los 1,2 millones los musulmanes que viven en la Península Ibérica, cayó en manos de grupos islamistas radicales». Pero creen que «el CNI ha señalado a Marruecos con un «dedo« al colocarlo en la lista de los países musulmanes que apoyan el terrorismo indirectamente».

Aseguran también que «la implantación de los salafistas del Norte de África en la Península Ibérica es la primera preocupación de los servicios de inteligencia españoles. Las mezquitas se vigilan así muy de cerca. Para los marroquíes, el activismo de los servicios españoles en Marruecos es aceptable siempre y cuando se mantengan dentro de los límites tradicionales de inteligencia«.

Pero apuntan que «no es siempre el caso. Este asunto podría provocar una crisis entre España y Marruecos, dado el papel crucial que juega España en la cuestión del Sahara Occidental. No hay duda de que Marruecos va a dejarse algunas plumas en este caso».

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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» Es hora de quitar la carta blanca a los prejuicios sin complejos de Herman Cain. El caballero y su veneno han de ser tomados clara y seriamente.

Imagine la reacción si el candidato presidencial de una formación relevante — alguien que como Cain, tuviera apoyo real en los sondeos — afirmara «no sentirse cómodo» eligiendo a un judío para cubrir una vacante del gabinete. Imagine la reacción si este mismo caballero apoyara públicamente los esfuerzos de una comunidad por impedir levantar una casa de oración a los mormones.

Pero los prejuicios de Cain no se dirigen contra mormones ni judíos, sino contra musulmanes. El prejuicio religioso público normalmente basta para descartar a un candidato a un cargo público nacional — pero no, al parecer, cuando la religión en cuestión es el islam.

El domingo, Cain adoptaba la postura de que cualquier comunidad del país tiene derecho a prohibir a los musulmanes construir una mezquita. El sonido que se escucha es el murmullo de los Padres de la Patria revolviéndose en sus tumbas.

La libertad religiosa está, por supuesto, amparada por la Constitución. No hay ningún asterisco ni nota al pie que declare a los musulmanes exentos de esta garantía constitucional. Cain dice saber esto. Evidentemente no le importa nada.

Los comentarios de Cain se produjeron cuando el presentador de «Fox News Sunday» Chris Wallace le asediaba a preguntas relativas a su obsesión con el intento de parte de los residentes de Murfreesboro, Tenn., de detener la construcción de una mezquita. Wallace apuntaba que la mezquita ha funcionado en un enclave próximo más de 20 años, y preguntaba, sensatamente, cuál es el gran problema.

Cain se lanzó a una elaborada fantasía conspirativa relativa a que el lugar de oración propuesto no es «únicamente una mezquita para fines religiosos» y que «están pasando más cosas».

Estas nefastas actividades imaginadas, al parecer, son una campaña para someter a la nación y al mundo a la ley religiosa islámica. Los activistas anti-mezquita de Murfreesboro «ponen reparos al hecho de que el islam es tan religión como conjunto de leyes, ley islámica». Según Cain. «Esa es la diferencia con cualquiera de nuestras restantes religiones en las que sólo hay fines religiosos».

Volvamos al mundo real un momento y veamos lo fraudulento que es este argumento. Presumiblemente, Cain incluye al catolicismo romano entre «las tradiciones religiosas» merecedoras del amparo constitucional. Casualmente nuestro sistema jurídico reconoce el divorcio, pero la Iglesia Católica no. Esto, según la lógica de Cain, debe de constituir una tentativa de imponer «el código Vaticano» a una nación confiada.

De igual manera, una congregación judía ortodoxa que respete las leyes kosher debe de formar parte de un siniestro complot encaminado a privar a América de su divino bacon.

Wallace fue admirablemente tenaz al presionar a Cain a aceptar sus prejuicios o retroceder de sus posturas. «¿Pero no podría entonces cualquier comunidad decir que no queremos una mezquita en nuestra comunidad?» preguntaba Wallace.

«Podrían decir eso», respondía Cain.

«De manera que cualquier comunidad si quiere puede prohibir una mezquita…» empezaba Wallace.

«Sí, tienen derecho a decir eso», dijo Cain.

Para que conste, no. Que conste, no hay ninguna tentativa de imponer la ley sharia; Cain está en pie de guerra contra una amenaza que sólo existe en su propia imaginación. Tiene tanto sentido como preocuparse de que los amish nos vayan a obligar a viajar en carreta.

Esta demonización de los musulmanes no carece de precedentes. Durante los primeros años del siglo XX, por todo el Sur, los racistas blancos se valieron de una «amenaza» similar — la amenaza de varones negros como delincuentes sexuales que amenazaban a las blancas — para justificar un elaborado marco jurídico de segregación y represión que se prolongó durante décadas.

Como señalaba Wallace, Cain es un afroamericano lo bastante mayor para recordar las leyes de la segregación de Jim Crow. «En calidad de alguien que, estoy seguro, se enfrentó a prejuicios creciendo en los años 50 y 60, ¿cómo responde a los que dicen que usted está haciendo lo mismo?»

La respuesta de Cain era de esperar: «Les digo que eso es absolutamente falso, porque es absoluta y totalmente distinto… Teníamos ciertas leyes que ponían límites a la gente a causa de su color y solamente de su color».

Wallace preguntaba: «¿Pero no está usted dispuesto a poner límites a la gente por su religión?»

Cain aduce: «Estoy dispuesto a tener vigilada más de cerca a la gente que puede ser terrorista».

Generaciones de fanáticos exponían el mismo razonamiento a tenor de los negros. Ellos son irremediablemente diferentes. Muchos de ellos pueden estar limpios, pero los hay que constituyen una amenaza. Por tanto, es imprescindible someter a todos ellos al escrutinio.

Los segregacionistas Bull Connor y Lester Maddox estarían orgullosos.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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» La lucha por el techo de la deuda causó la hiperventilación y las úlceras suficientes como para relevar alguna central térmica. ¿El producto resultante? Empieza a parecer enclenque e irrelevante.

El resultado político fue horrible. Pero dejando aparte la política un momento, confío en que los recortes presupuestarios de menos de un billón a 10 años no alteren significativamente la vida cotidiana que conocemos. Y dado que la legislación no genera absolutamente ninguna recaudación nueva, el impacto sobre la deuda nacional será mínimo.

Alrededor de 1,5 billones en recortes adicionales se implantarán si el «súper-comité», un panel legislativo bipartidista a cargo de remodelar nuestro futuro a través de la reforma de las pensiones y el código fiscal, se paraliza. Oiga, ¿cuándo ha pasado eso? Aun así, con la excepción del gasto del Pentágono, los capítulos sagrados de los presupuestos quedan más o menos exentos de los recortes automáticos. El impacto sobre la deuda apenas llega a decepcionante.

Acabamos de pasar meses de dura lucha para lograr muy poco. Mientras tanto, la mayoría de las economías avanzadas del mundo, incluida la nuestra, se encuentran sumidas en una «recuperación» económica que avanza tan lentamente que parece que retrocedamos.

La Tierra a Washington: el paro está atascado en torno al 9 por ciento. Las empresas no contratan porque la demanda del consumidor, el gran motor de la economía norteamericana normalmente, es endeble. Los estadounidenses ahorran más de lo que gastan porque sus activos más valiosos — sus residencias — no han empezado a recuperar el valor que perdieron cuando estalló la burbuja inmobiliaria. El precio de la vivienda no empezará a recuperarse hasta que la saturación de desahucios sea digerida por lo que queda de mercado inmobiliario. Esos hogares subastados no pueden ser adquiridos por parados.

Nuestros funcionarios electos podrían y deberían ponerse a hablar de formas de romper este círculo vicioso antes de que nos arrastre a la recesión otra vez. En lugar de eso se centran en la reducción de la deuda — objetivo encomiable que se persigue de la forma equivocada en el momento equivocado.

Sí, hemos que reducir la deuda. Pero el momento de hacerlo es cuando la economía esté lo bastante fuerte para soportar los golpes de un programa de austeridad. El crecimiento económico saludable contraerá el problema de la deuda con el tiempo, incluso sin medidas de austeridad draconianas. Dar lugar a esta clase de crecimiento debería ser la principal prioridad de la nación.

Todas las políticas arriesgadas en torno a un posible descubierto no desalentaron esencialmente a los inversores a la hora de adquirir deuda pública; los tipos de interés siguen bajos, y muchos economistas dicen ya que no se produciría un impacto ni siquiera si las agencias de riesgo llegan a rebajar la calificación de la deuda estadounidense como inversión. Esto se debe a que nadie — a excepción tal vez de cierta gente del movimiento de protesta fiscal tea party y del Senador de Kentucky Rand Paul — creería posible que nuestro gobierno llegase a faltar realmente a la extinción de su deuda. También porque no hay ningún otro puerto seguro en el que se pueda guardar todo ese dinero sin que se sepa.

Nuestra «crisis» de la deuda es una pamplina en comparación con lo que está sucediendo en Europa, donde la inquietud extrema por probables descubiertos se ha contagiado a España e Italia. A diferencia de Grecia, estos gigantes económicos podrían ser demasiado grandes para rescatar. El hombre fuerte ruso Vladimir Putin sigue exigiendo el relevo del dólar como principal divisa de depósito del mundo. Por el momento, yo no haría grandes apuestas por el euro.

En Washington, nuestros líderes apenas parecen haber notado esta inquietud en una de las zonas económicas más importantes del mundo. Estaban enfrascados en un debate filosófico en torno a las diferencias entre eliminar una «desgravación» y elevar un impuesto. Pista: para el contribuyente, absolutamente ninguna en absoluto.

El Congreso y el presidente deberían haber ampliado la prestación por desempleo y la rebaja en la retención de las nóminas — dos medidas que ayudarían a mantener en marcha la economía, con independencia de la lentitud. Y al menos deberían tratar de hacer más que apartar la vista del presente caos inmobiliario.

El presidente Obama y el presidente de la Cámara John Boehner pasaron semanas tratando — y fracasando — de proponer una batería de medidas de recorte presupuestario y «mejoras» de la recaudación que reducirían la deuda nacional 4 billones a la próxima década. ¿Quiere verme hacer lo que Obama y Boehner no supieron hacer?

Lo tiene delante.

Yo nada, y ahora a esperar a que a finales del año que viene expiren las ventajas fiscales Bush. Si dejamos que todos los tipos impositivos vuelvan a donde estaban durante la era que debería llamarse de la Prosperidad Clinton, un problema de deuda que ahora puede parecer abrumador parece de pronto bastante gestionable. Algún crecimiento, algún retoque con las pensiones, y estamos listos para otro cuarto de siglo más o menos.

Problema resuelto. Bien, hagamos algo que pueda beneficiar realmente al país.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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El movimiento del 15-M se ha revitalizado en pocos días. La llegada de los indignados de toda España y la torpeza policial de desalojar Sol, centro neurálgico de las protestas, han provocado un golpe de aire a la indignación.

Aquí están resumidas en unas fotos 360º algunas de esas jornadas. No están fotografiados los sucesos ante el Ministerio del Interior porque, como explicamos más abajo, las fotografías con movimiento son dificilmente retratables con este software.

Recomendamos verlas a pantalla completa (pulsando el icono en la propia foto). Están tomadas con un Iphone y un App llamado photosynth. Por eso, como son decenas de pequeñas fotografías encadenadas, en algunas se producen errores -especialmente si la gente está en movimiento-. Pero sirven para apreciar la magnitud de estas movilizaciones.


23-7-2011
La llegada de los indignados de toda España había revitalizado el movimiento. La asamblea de esa noche es muy numerosa.


3-8-2011 19:45h
Ante la reacampada de algunos miembros del movimiento, el gobierno ha decidido desalojar la plaza. La policía impide el acceso y restringe el tránsito por su interior vulnerando el derecho de reunión y manifestación. Los indignados han anunciado que recuperarán pacíficamente la plaza a las 20:00h.


3-8-2011 19:55h
Apenas quedan unos minutos para las 20:00 y hay mucha presencia policial.


3-8-2011 21:57h
Los indignados se agolpan en las calles adyacentes porque no consiguen que les dejen acceder. No hay incidentes.


5-8-2011 23:23h
48 horas después, tras los incidentes del Ministerio del Interior, la policía se retira y los indignados recuperan la plaza.

Los acontecimientos económicos de la última semana son muy reveladores. La agitación producida en las finanzas de toda Europa por unas sencillas palabras de Trichet y la ofensiva contra la prima de riesgo española y después contra la italiana deberían desterrar el mito de que se trata de un problema local español.

El PP lleva utilizando ese argumento desde el inicio de la crisis económica, culpando a Zapatero de ser el responsable. Argumenta el PP que el día que Zapatero se marche volverá la confianza a los mercados. Que será Rajoy quien la devuelva.

Es una hipótesis naif que, además, contribuye a la desconfianza, aquello que dice perseguir, y que solo se entiende desde el afan de gobernar a cualquier precio.

Estamos asistiendo a una guerra contra el Euro y contra el modelo social europeo. Y no hay gobierno en Europa que no esté sufriendo de sus consecuencias.

Esperar que Rajoy, -a quien The Economist califica de ambigüo en su programa político- sea el salvador de España en el mundo, y por extensión del Euro es conocer muy poco al político que siempre que ha tenido que enfrentar una situación crítica dentro de su partido, ha preferido esconder la cabeza. ¿Alguien recuerda una sola ocasión en la que el líder del PP haya cogido el toro por los cuernos?

Las Memorias de Rajoy, según la revista El Jueves

Ha sido a través de un comunicado enviado esta semana. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), reclaman respeto a la prensa ante la detención de varios informadores durante las protestas de los indignados.

La FAPE y la APM «reclaman a las fuerzas de seguridad -Policia Nacional y Guardia Civil- que extremen el respeto a periodistas y reporteros gráficos, al tiempo que recuerda a los profesionales de la información la necesidad de acreditarse como tales en coberturas conflictivas».

Según afirma el comunicado, «La FAPE manifiesta una vez más su preocupación por las dificultades que enfrentan los informadores en la cobertura de sucesos susceptibles de violencia»

Con la intención de mejorar las condiciones de trabajo de periodistas e informadores gráficos, la primera organización profesional de periodistas de España y el Ministerio del Interior suscribieron un convenio de colaboración para la identificación de los profesionales de la información en aquellos hechos que requieran actuaciones policiales, el 17 de marzo pasado.

En función de esta acuerdo, aquellos informadores que lo soliciten podrán portar un chaleco con la inscripción PRENSA, que servirá para que las fuerzas de seguridad les faciliten la labor. Con todo y en una llamada a la responsabilidad, la FAPE pide a dispositivos policiales y a informadores respeto mutuo por el trabajo que desempeñan uno y otro colectivo.

El presidente del PP cree que ha llegado el momento de los «gobernantes de cuajo», con un «liderazgo claro», «determinación y coraje» para afrontar la crisis, que «fije objetivos y los cumpla» y que cree un «equipo competente» que ofrezca confianza. [leer completa aquí]

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EuroNews también ha recogido la noticia

Tanto la dureza empleada por la policía, como la detención del periodista Gorka Ramos han sido recogidas por diversos medios de comunicación internacionales. «Policías patean y apresan a periodista en Madrid, mientras reportaba en Twitter», dice Granma, mientras la publicación Businesswek titula «Reportero español detenido» en un texto firmado por Ciaran Giles :

Un periodista español, ensangrentado y toda la noche bajo custodia cuando los policías antidisturbios, armados con porras, se enfrentaron a los manifestantes de Madrid contra la política económica del gobierno.
Gorka Ramos, reportero del periódico online lainformación.com, estaba cubriendo al protesta cuando la detención tuvo lugar.

Businesswek recoge además las palabras de Esteban González Pons que afirmaba que la policía «está cometiendo errores muy graves» y las de Alfredo Pérez Rubalcaba : «Si las protestas se desarrollan de forma pacífica la policía tiene que ser tolerant, pero si hay violencia, entonces la policía tiene que actuar»

At least 20 people have been injured – including seven police officers – in clashes between riot police and protesters in Madrid.

Businesswek no es el únjico medio extranjero que recoge los acontecimientos. Tanto Euronews (vídeo más arriba), como The Guardian:

 «A police spokeswoman declined to say how many protesters were hurt but said four demonstrators were detained for alleged public disorder, including Gorka Ramos, a reporter for lainformacion.com. The news outlet reported on its website that 13 protesters were treated for injuries and that Ramos was being held in a Madrid jail, unable to speak to his family or employer.

Images of Ramos were published showing him with blood on his face, as he was led away by riot police. Ramos had been carrying identification and was covering the protests live through Twitter, lainformacion.com said.»

Forbes, taiwanNews, HindustanTimes -el periódico inaugurado por el líder pacifista Mahatma Gandhi en 1924-, TaiwanNews, o el DiePresse en alemania lo destacan.

La BBC titula «Los indignados, manifestantes, chocan con la policía antidisturbios»

«Por lo menjos 20 personas han resultado heridas -entre ellos siete agentes de la policía- en enfrentamientos entre la policía antidisturbios y los manifestantes en Madrid. La policía había detenido a los manifestantes, -conocidos como los indignados- por entrar en una plaza que se ha convertido en un foco de protestas contra el gobierno».

Aunque le da como ganador de las próximas elecciones generales, The Economist cree que el líder del PP, Mariano Rajoy, es poco firme y ambigüo en su discurso económico.

La prestigiosa publicación rotula una fotografía del líder del PP diciendo: «Rajoy, el hombre sin nada que decir». La foto figura en un texto titulado, Política española: ¿Alguien quiere gobernar este país?.

La revista califica las promesas del líder del PP de «poco creíbles» como la de no hablar abiertamente de los recortes que pretende impulsar y sostiene que es poco creible la «austeridad sin dolor».

«El señor Rajoy tiene un dilema para los próximos meses. Para ganar votos debe parecer moderado, pero para conseguir el respeto de los mercados y de Bruselas debe parecer severo», dice The Economist.

The Economist exige a Rajoy que clarifique sus políticas y «demuestre» cómo piensa «seguir los pasos» de Elena Salgado. Porque según la revista, algunos populares» consideran que Salgado «ha hecho un buen inicio» para los recortes y que Rajoy tendrá que seguir la misma línea.

Pero por el semanario la promesa de «austeridad sin dolor» de Rajoy, aunque útil en un momento en que «lo que importa son los votos», tiene una falta «credibilidad».