El periódico británico Financial Times publica un texto titulado: ??Los parados benefician a las fuerzas armadas?. El artículo firmado por Victor Mallet recoge las cifras boyantes de los militares españoles, en lo que a solicitudes de alistamiento se refiere. La conclusión es sencilla: en tiempos de bonanza la gente se alista poco pero en tiempos de desesperación la gente está dispuesta a incorporarse a filas. Uno se pregunta ¿tu harías la guerra por dinero? ¿la guerra es para los que menos recursos tienen?. Las cifras de solicitudes son elocuentes, especialmente en lo que a inmigrantes latinoamericanos se refiere. Inquietantes moralejas ¿no es cierto?…

??Quien se esté preguntando a quién puede beneficiar la crisis económica mundial no tiene más que mirar a las fuerzas armadas españolas. Tras años intentando reclutar a jóvenes españoles, el Ejército se ha visto desbordado por las solicitudes de alistamiento. El año pasado, 78.575 personas solicitaron el ingreso, casi el doble que en 2007 […] La mayoría de quienes decidieron emprender la carrera militar en 2008 enviaron sus solicitudes durante la segunda mitad del año, a medida que el país entraba en recesión.?.

Anyone wondering who might benefit from the global economic crisis need look no further than the Spanish armed forces. After years of struggling to recruit reluctant young Spaniards, the country’s army, navy and air force are flooded with applications. Last year, 78,575 people asked to join, nearly double the number in 2007 […] Most of those seeking military careers in 2008 made their applications in the second half of the year as the country fell into recession.

El bailarín-viajero más famoso de Internet acaba de revelar en una conferencia que sus videos por el mundo son un montaje. Que se grabó en un croma y programó robots para que parecieran personas… Claro que en realidad es una lección de ironia y sentido del humor de Matt Harding para dejar en evidencia a los escepticos, conspiranoicos y los llamados fake-hunters (cazadores de montajes).

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En el video Matt Harding recurre a explicaciones inverosímiles de cómo se rodaron algunos planos. Para el de gravedad asegura que sumergieron un 737 en una piscina olímpica, para simular a la gente que baila con él crearon un ejercito de maniquíes robóticos a lo que vestían para la ocasión, en vez de contratar a actores, todo para mantener el secreto. Incluso revela el «presupuesto» multimillonario de lo que costó su aventura, que ya ha dado 3 videos de enorme éxito. (Fuente: No puedo creer)

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El periódico francés Le Monde publicó el pasado día 6 de enero un artículo de Jean-Jacques Bozonnet titulado: ??España decidida a comprar ??derechos de emisión?? a países que han superado su objetivo?. En el texto se acusa a nuestro país de no haber hecho correctamente sus deberes medioambientales. Desde luego, la imágen que estamos proyectando en Europa con este asunto es muy poco ejemplificante:

??España, muy mal alumno del protocolo de Kioto, se ha visto obligado a sacar la chequera para compensar sus lagunas. Dada su incapacidad de controlar sus emisiones de gas de efecto invernadero, Madrid ha decidido comprar las cuotas de ‘derechos de contaminación’ de los países que han superado sus objetivos. De este modo, el ministerio de Medio Ambiente acaba de anunciar la compra de seis millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a Hungría. Quitando algunas operaciones puntuales en Bélgica y Japón, España es el primer país industrializado que recurre a gran escala a los mecanismos de flexibilidad previsto por el protocolo de Kioto?.

Razón no le falta a Le Monde. Las excusas ya no valen. El gobierno socialista ha tenido una legislatura y media para enfrentar con seriedad el asunto de las emisiones y no lo ha hecho bien. Es cierto que errores como estos no se corrigen en dos días, y que España trata de compensar esas compras sucias con inversiones en energías renovables . Pero también es cierto que las excusas no valen, precisamente porque se trata de un gobierno socialista, con preocupación medioambiental y que ha defendido públicamente que hay que luchar contra el cambio climático. Por tanto debería encarar el asunto con la misma inflexibilidad que ha mostrado en otras áreas sociales.

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Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: «El dramatismo de cuanto ocurre en Gaza ha desplazado los temas políticos nacionales. Bien es verdad que, en muchos casos, los hubiera podido desplazar su propia banalidad, su extravagancia. ¿En que epígrafe hay que situar el juicio de Ibarretxe y Patxi López?. Mañana habrán de sentarse en el banquillo acusados de algo tan absurdo como haber hablado con Batasuna. Que es lo que estábamos haciendo todos los medios de comunicación día si, día no, en ruedas de prensa públicas y en entrevistas publicadas. ¿Puede alguien tomarse en serio semejante ridiculez?. Pues no. Y sin embargo puede jugar un papel en la campaña electoral de las autonómicas vascas. La justicia española no puede aspirar al respeto ciudadano mientras camine de espaldas a la lógica, agarradita de la mano a literalidades legales que no se tienen de pie. Si no existe el espíritu de las leyes, si todo consiste en fijarse hipnóticamente en la letra, ¿no sería más sencillo y barato encargar la administración de justicia a unos ordenadores de última generación?. Otro fenómeno paranormal es el relativo al nombramiento de Mayor Oreja como líder del PP para los europeas. No porque Rajoy lo haya elegido, que eso se entiende dado el carácter pusilánime del líder popular, sino porque Mayor lo haya aceptado. ¿No lleva meses lagrimeando reproches al centrismo pactista y mantequilloso de Rajoy?. ¿No decía estar en cuerpo y alma con María San Gil, unida casi hipostáticamente con ella en valores y principios ahora traicionados por Rajoy?. ¿Va a ser Jaime Mayor el adalid europeo de esa traición?. En fin, un ovni político, sin precedentes en el mundo. La bandera del sector crítico de un partido encabezando la lista electoral de ese mismo partido. ¿Cómo se sabrá que política se vota?. Difícil de entender la decisión de Mayor Oreja, a no ser que se deba a su adicción a la derrota, sin la cual, por lo que se ve, no puede vivir.»

La actuación israelí en Gaza, que hoy ha incluido el bombardeo de un centro de refugiados de Naciones Unidas con decenas de muertos, nos recuerda que un problema -capaz de desencadenar un conflicto mundial- está fuera de control. Ningún organismo internacional, ningún despliegue diplomático fue capaz nunca de asegurar que ese polvorín no fuera a explotar. Ninguna resolución de la ONU fue jamás obedecida. El tiempo pasa y los intentos se suceden pero este viejo contencioso se agarra a sus raices milenarias, a sus mitos y se resiste a cualquier racionalización. Hoy la locura es israelí, mañana o ayer Palestina. Y los volveremos a encontrar enredados en una maraña que puede incluir desde el pasado remoto hasta el hoy mismo en una secuencia de agravios que no cesa. […]

Alguien debería «redefinir conceptos como el de víctima o verdugo. En el mundo actual todos se proclaman víctimas para acto seguido disponer de bula para actuar como verdugos. De ahí se dereiva una gran confusión pero siempre servirá como pista el dato más tradicional. Un pueblo enjaulado y en la miseria es más probable que sea víctima que verdugo…»

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La segunda gran evidencia que nos trae la actualidad, con el control ruso de su gas, es la fragilidad de  nuestro progreso. Una dependencia energética de la que no paramos de hablar pero que nunca afrontamos en serio. Europa entera, y España por tanto también, vive con respiración asistida pero actúa como si no fuera así.

La cadena Discovery Channel ha colgado en su canal de Youtube un video en el que su presentador James Williams elige las mejores imágenes de eventos espaciales del año pasado. Aparecen una animación que explica el fenómeno de las auroras boreales, el descubrimiento de un planeta por el Hubble, las imágenes de Marte enviadas por la sonda Phoenix Mars Lander, una erupción solar y los cumpleaños de la NASA y la Estación Espacial Internacional.

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Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.Sobre Cohen

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Richard Cohen – Washington. Hace ahora casi un año, me encontraba en la ciudad de Sderot al sur de Israel, en donde, casi a diario, era posible ver venir la guerra actual. «La próxima guerra de Oriente Medio empezará por Sderot,» escribí entonces. Mi intuición me vino por las bravas dentro de un refugio antibombas. Ese día, tres proyectiles Qassam habían golpeado la ciudad. No se necesitaba de un genio para ver la inminencia de la guerra. Se necesita de auténtica estupidez para culpar de ella a Israel.

En cuestión de pocos días, docenas de misiles llovían sobre Sderot. Un dirigible asomaba por la ciudad, y cuando electrónicamente detectaba un proyectil entrante, las sirenas se activaban. En Sderot, las sirenas virtualmente no se apagaron durante algunos días. Todo el mundo se refugia porque hay refugios por todas partes — un recordatorio presente de la proximidad de la muerte o, como poco, la destrucción. Hasta un proyectil que no estalla puede atravesar el techo de una casa.

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Me da la impresión de que se espera que Israel tolere esto. El mensaje implícito de los manifestantes y algunos columnistas es que es el precio que se supone que Israel tiene que pagar por ser, supongo yo, Israel. Un columnista palestino en un artículo de opinión del Washington Post me informa de que Israel intenta «impedir que proyectiles improvisados molesten a los residentes de algunas de sus ciudades del sur.? En Sderot, yo he visto casas molestadas hasta dejar los cimientos al descubierto.

Mientras leía la versión virtual del rotativo israelí Haaretz en busca de las noticias más recientes sobre la guerra, una ventana publicitaria se anunciaba: ??Campamento Kimama, Israel, 2009 — Lo que deben ser los recuerdos de la niñez.? La fotografía muestra a niños chapoteando en el agua. Junto a las noticias acerca de la batalla, la declaración inquietante — pero viva — del objetivo de la guerra: la esperanza de una vida normal.

El World Factbook de la CIA afirma que Israel tiene una población de 7.112.359 habitantes. De ellos, alrededor de 5.434.000 son judíos. Eso incluye los 187.000 colonos de Cisjordania, los alrededor de 20.000 habitantes de los Altos del Golán ocupados por Israel con frontera con Siria, y los alrededor de 175.000 en Jerusalén Este. Ello no incluye, sin embargo, los aproximadamente 750.000 israelíes que residen en Estados Unidos — algunos durante un período de tiempo corto, algunos durante un periodo de tiempo más amplio, y algunos de manera permanente. Por un amplio abanico de motivos — y con frecuencia con considerable dolor — han abandonado su país de nacimiento.

Tal como entienden los líderes de Hamás, la guerra en Gaza tiene que ver con la incesante lucha por parte de Israel de ser un país normal. Puede que eso sea imposible. La guerra entre el árabe y el judío precede la fundación de Israel en 1948. Para los palestinos, es una lucha feroz por la justicia árabe, el orgullo árabe, el mito árabe — por casas ancestrales y arboledas anaranjadas que nadie vivo ha visto nunca. Para Israel, es para que unos niños puedan nadar en un lago.

Hace tres años, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Estupendo, dijo el mundo. Ahora, retírate de Cisjordania, dijo el mundo. Pero por otra parte Hamás, que ha prometido destruir Israel, ganaba las elecciones en Gaza. Sderot se convertía enseguida en el infierno. Cisjordania está controlada por Fatah, la organización palestina moderada que antes tenía también el control de Gaza. Si Israel se retira de Cisjordania, ¿llegarán de allí los proyectiles? Si usted viviera en Tel Aviv, a un tiro de piedra de Cisjordania, ¿correría el riesgo?

Cualquiera pudo haber visto venir esta guerra. Los diplomáticos y los manifestantes que ahora están tan inmersos en el problema y el proceso no aparecieron por ninguna parte cuando empezaron a llover los misiles contra el sur de Israel. La frontera entre Gaza y Egipto está atravesada por túneles — unos para comida y otros para armamento. La monitorización internacional es igual de evidentemente necesaria ahora que entonces.

La opinión generalizada dice que cuando Israel entró en el Líbano en 2006, perdió esa guerra. Hezbolá hizo frente al poderoso ejército israelí; Israel no pudo detener los misiles de Hezbolá. Puede que no sea así como Hezbolá ve las cosas, no obstante. Tras la guerra, su líder, Hassán Nasralah, declaraba haber calculado mal. No estaba preparado para la furia del ataque israelí. Pidió disculpas. Ahora, Hezbolá no participa en la guerra actual. Volverá, pero aún tiene heridas que cerrar.

Los horrores de la guerra no deben sin duda ser despreciados o degradados. En 2006, Israel mató accidentalmente a 28 civiles en la aldea libanesa de Qana cuando intentaba eliminar una lanzadera de misiles cercana. En Gaza hay palestinos inocentes que están perdiendo la vida. El sufrimiento es grande y no puede ser ignorado. Pero lo que ha sido ignorada es la serie de acontecimientos que condujeron a esta guerra. Cualquiera pudo ver cómo iba a empezar. Como siempre, no obstante, es mucho más difícil predecir cómo terminará.

Richard Cohen
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 El último post de José Saramago en su blog está dirigido al Subcomandante Marcos. En el texto Saramago le regala públicamente su admiración, y le dice «Ojalá que  no vuelva a callarse». Y tiene toda la razón porque Marcos ya no es de Marcos, ni siquiera es de los zapatistas. Marcos es un poquito de todos.

Como decía, José Saramago en su blog afirma:

 «… A pocas personas he admirado tanto en mi vida, de poquísimas he esperado tanto. Nunca lo he dicho por la simple razón de que estas cosas no se dicen, se sienten y por ahí se quedan. Cuestión de pudor, parece. Cuando los zapatistas salieron de la Selva Lacandona para llegar al Zócalo después de haber cruzado medio México, yo estaba allí, uno entre un millón. […]

El tiempo ha  pasado, el proceso revolucionario ha cambiado de rumbo, Marcos salió  de la Selva Lacandona. Durante el último año Marcos ha guardado un  silencio total, nos dejó huérfanos de aquellas palabras que solo él  sabe decir o escribir. Sentimos su falta. En el día 1 hubo en Oventic  un encuentro para celebrar y recordar el inicio de la revolución, la  toma de San Cristóbal de las Casas, los altos y bajos de un camino  difícil. Marcos no fue a Oventic, no mandó siquiera un mensaje, una  palabra. No lo entendí y sigo sin entenderlo. Marcos, hace pocos  días, anunció para el año que entra una nueva estrategia política. 

Ojalá, si la antigua ha perdido las virtudes. Ojalá, sobre todo, que  no vuelva a callarse. ¿Con qué derecho lo digo? Con el simple derecho  de quien no abandonó. Sí, de quien no abandonó…. [léelo completo aquí]

Eugene Robinson

Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

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Eugene Robinson – Washington. Eran alrededor de las 3 de la mañana del 1 de enero de 1959 cuando el dictador cubano Fulgencio Batista se fugaba al aeropuerto y huía de su isla nación, llevándose cuanto botín sus aviones podrían transportar. Horas más tarde, el audaz joven cuyas guerrillas masivamente superadas en número habían derrotado al ejército de Batista salía a un balcón con vistas al Parque de Céspedes, en la ciudad oriental de Santiago. Era la primera vez que Fidel Castro comparecía ante una muchedumbre entusiasmada en calidad de líder indiscutible de Cuba. Fue la primera de muchas.

La entrada del año marca el 50 aniversario de la revolución cubana ?? y es otro recordatorio más de las desencaminadas políticas estadounidenses que sin pretenderlo han protegido la revolución de Castro de las corrientes históricas que hace mucho debieron haber obligado al régimen a hacerse a un lado, o al menos haberle obligado a evolucionar.

El presidente electo Obama va a tener temas más urgentes que tratar después de cumplir los rigores de la toma de posesión. Pero en alguna parte de su larga lista de temas pendientes, debería escribir una nota destinada a poner fin de manera definitiva a cinco décadas de política norteamericana contraproducente hacia Cuba de una vez por todas.

Dwight Eisenhower era presidente cuando Castro aseguraba a los cubanos en el Parque de Céspedes que sus colegas revolucionarios y él eran «inmunes a la ambición y la vanidad.? Los funcionarios estadounidenses fueron cuidadosos desde el principio. Hubo un tiempo en que Batista era nuestro hombre en La Habana, aunque los legisladores estadounidenses se habían desencantado con él. No se habrían derramado lágrimas en Washington si hubiera emergido un hombre fuerte más práctico -y obediente- quizá desde el ejército, para ocupar su lugar . Pero Castro era un izquierdista demasiado radical, probablemente hasta comunista, y no parecía ser en absoluto alguien con quien se pudiera contar que cooperase con la Casa Blanca.

Los primeros años de la relación fueron los más agitados. Castro se acercó más a los soviéticos, la Casa Blanca autorizó el desembarco de Bahía Cochinos, la invasión fracasó, Cuba se convirtió en un satélite soviético con todas las letras, la crisis de los misiles cubanos empujó al mundo al borde del Apocalipsis, y se establecía un incómodo aislamiento. Incomprensiblemente, persiste hasta la fecha.

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Las leyes y regulaciones que prohiben a las compañías estadounidenses comerciar con Cuba y prohiben a los ciudadanos norteamericanos viajar allí tuvieron escaso sentido durante la Guerra Fría. Fue irónico que cuando Ronald Reagan viajó a Berlín e imploró a Mikhail Gorbachev «derribe este muro,» nuestro gobierno estuviera manteniendo un muro análogo — un muro fabricado de normas, no de cemento — entre Estados Unidos y Cuba.

La política para tratar al resto del mundo comunista siempre consistió en presionar en favor de más contactos e intercambios, según la teoría de que la exposición a las ideas, las libertades y la prosperidad occidentales precipitaría la caída del Comunismo. Funcionó.

Estoy convencido de que también habría funcionado en Cuba. Como poco, si el gobierno norteamericano hubiera tratado a Cuba de la forma en que trató a las demás naciones comunistas, la responsabilidad habría sido de Castro. Si quisiera impedir que la sociedad cubana se contaminase de democracia, consumismo y demás enfermedades yanquis, habría tenido que justificar medidas para mantener lejos a los estadounidenses y los productos estadounidenses. En su lugar, ha podido retratar su revolución como un noble David, amenazado desde el norte por un Goliat tosco y agresivo.
A lo largo de los años, he realizado 10 visitas de crónica a Cuba. Me ha sorprendido el hecho de que hasta los cubanos que eran ferozmente críticos con el régimen de Castro — en privado, por supuesto, dado que la crítica pública no está permitida — se mostraban igualmente despreciativos hacia el embargo comercial estadounidense y la prohibición de viajar, que sostenían han herido al pueblo cubano al tiempo que han reforzado a los radicales en su directiva.

Ahora que la estrella icónica Fidel ha sido sucedido como presidente por su hermano Raúl, a Estados Unidos se le presenta la más reciente de una serie de oportunidades de enderezar por fin la política de Cuba.

Raúl Castro ha dado todas las muestras de ser más práctico que su convaleciente hermano mayor — y también de que es consciente de lo rezagada que se ha quedado Cuba con respecto al resto del mundo. Muchos observadores sostienen que quiere avanzar siguiendo el modelo chino de economía de libre mercado y gobierno monopartidista continuado. Cualquier reforma fundamental resulta inverosímil, sin embargo, mientras Fidel siga respirando.

Pero Fidel tiene 82 años y una salud muy precaria; ha vivido más tiempo que 10 presidentes estadounidenses, pero es improbable que vaya a sobrevivir al undécimo. Obama debería prepararse para lo inevitable reconociendo lo obvio: si un conjunto de políticas no han dado resultado en 50 años, ya va siendo hora de intentar algo diferente.

Eugene Robinson
© 2009, The Washington Post Writers Group

Sección en convenio con el Washington Post

En sus 158 años de historia, el periódico siempre había seguido una regla tácita: no llevar anuncios en su primera página… hasta la edición del lunes 5 de enero. Los lectores habituales del NY Times se han encontrado en la la portada con un faldón publicitario a color de la cadena televisiva CBS. El diario se une así a la tendencia habitual en los medios impresos de EEUU y el mundo. Ahora sólo un puñado de periódicos, entre los que se encuentra el Washington Post, se mantienen fiel a la tradición de considerar la publicidad en portada como una incursión comercial en el principal espacio informativo del medio.

La portada del New York Times con publicidad

La «culpa» de esta decisión, según explica una nota del propio diario, la tiene la crisis del sector y la fuerte caída de ingresos publicitarios que sufren. El NY Times ya había publicado ocasionalmente pequeños anuncios clasificados en portada y permitía desde hace unos años la publicidad gráfica en las primeras páginas de las secciones del diario, pero se había resistido hasta ahora a hacerlo en su primera plana. Sin embargo, The New York Times Company, la propietaria del periódico, ha inaugurado este 2009, que se presume muy difícil para los medios, rompiendo esta norma no escrita y abriendo una nueva vía de ingresos.

El periódico ha rechazado informar de las tarifas que cobrará a partir de ahora por los espacios en portada, aunque algunos expertos en la materia como Beth Fidoten, vicepresidente de Initiative, aseguran que se suelen reservar para anunciantes importantes a los que no se les cobra mucho más pero que se comprometen en cierta manera a incluir publicidad regularmente.

En otros diarios como el USA Today, que permite publicidad en portada desde hace años, un anuncio ligeramente inferior que el que ha publicado la CBS en el New York Times, hubiera costado 65.000 dólares la mayoría de los días y 79,600 en viernes.