Federico Mayor Zaragoza, Francisco Altemir, José Saramago, Roberto Savio, Mario Soares y José Vidal Beneyto suscribieron hace unos días el texto titulado «¿Un nuevo capitalismo?». Es una llamada de atención, -dice José Saramago en su blog- una protesta, la expresión de la alarma que sentimos ante la crisis y las posibles salidas que se barajan. No podemos ser cómplices:

 «…Es una ocasión histórica única para redefinir el sistema económico mundial en favor de la justicia social.

No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial? y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la ??globalización…» [sigue José Saramago]

 

Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: «Era, como hoy, un 29 de octubre. 29 de octubre de 1929. Era martes, el día del gran colapso en la Bolsa de Nueva York, el crack, el comienzo de la gran depresión, la mayor crisis de la historia del capitalismo.

 Imagen de previsualización de YouTube

 La había precedido una época dorada, de gran crecimiento, grandes fortunas y prosperidad de cristal. Se pagó con grandes dramas sociales y se resolvió modificando la economía desde la política. No es la de ahora una situación como aquella y esperamos que no llegue a serlo. Pero, como entonces, no saldremos de la actual crisis mientras no partamos de una idea, una idea política de la que se deriven planes de futuro. Hasta el momento, presos de enorme nerviosismo, nos estamos sacudiendo las avispas a manotazos. Los responsables políticos y económicos del mundo están desplegando una actividad frenética. La Reserva Federal Americana acaba de bajar los tipos de interés, el Banco Central Europeo se dispone a hacer lo propio el próximo jueves, el Consejo Europeo anuncia un plan de reformas que presentará el 26 de noviembre. Los gobiernos no paran, han demostrado estar dispuestos a lo que sea, incluso a subvertir sus doctrinas más sagradas. Pero todo, desde las monumentales operaciones rescate hasta ahora, suena a improvisación y, lo que es peor, a experimento. Nadie confía en lo que se ha hecho porque todos saben que están disparando a boleo. No nos faltan herramientas, nos falta un nuevo paradigma, un nuevo modelo. Se precisan objetivos de largo alcance y de profundidad social. Hoy el economista Jean-Paul Fitoussi ponía un ejemplo. Bajo un nuevo liderazgo, despedir las frivolidades financieras y poner a todos los estados en acción, respaldando con su dinero inversiones en conocimiento, desarrollo, investigación, energía, infraestructuras, de lo gaseoso a lo sólido, de las pompas de jabón a las personas.»

Se llama Jon Favreau y es la pluma detrás de muchas de las palabras con las que el candidato demócrata ha logrado inspirar a millones de personas y colocarse al borde la presidencia. Con apenas 27 años es el director de los speechwriters (redactores de discursos) de Obama y ha captado la atención del NY Times o Newsweek que le han dedicado reportajes. Se licenció en Ciencias Políticas pero muchos se refieren a él como «el poeta» porque creen que aporta lirismo al mensaje político. Se llama igual que un actor de Hollywood y, aunque no tiene ninguna relación con él, su historia sí que tiene tintes de un guión cinematográfico.

Jon Favreau
(VIDEO EN WBZTV)

Recien licenciado, formó parte de la campaña de John Kerry en su equipo de redactores de discursos. De hecho su primer encuentro con Obama tuvo que ver con esto y fue un tanto abrupto. En la Convención Demócrata de 2004, Jon Favreau fue el encargado de acercarse a Barack Obama para pedirle que cambiara una frase de su discurso. Era un razonamiento que el propio Kerry quería incluir en el suyo.

Algunos dicen que el hoy candidato a presidente se lo tomó con mucha elegancia… y otros que se enfadó bastante. El propio Favreau ha contado que cuando le habló de cambiar la frase, el senador por Illinois le miró incrédulo como preguntándose «¿Pero quien es este crío?» Al fin y al cabo, para el senador afroamericano con nombre raro se trataba de la gran oportunidad para darse a conocer al mundo. Algo que aprovechó.

Ese primer encuentro no ha impedido que en estos días, Jon Favreau y Obama escriban codo a codo el discurso con el que cerrará la campaña. El tema será de nuevo aquel con el que empezó todo: una llamada positiva al cambio. Algo parecido al discurso que pronunció tras ganar las primarias de Iowa y detrás del cual estaba la mano de «Favs», su apodo dentro del equipo demócrata.

Imagen de previsualización de YouTube

Jon Favreau escribió el discurso de final de carrera para su promoción de 2003 en el Holy Cross College de Worcester en Massachusetts. Ya entonces había conseguido una beca para trabajar en la oficina de John Kerry, entonces tan solo senador del Estado. Cuando éste lanzó su candidatura a la presidencia, Favreau hizo todo lo posible para que le incluyeran en el equipo. Y lo logró.

Allí coincidió con Robert Gibbs, un hombre que cambiaría su destino en 2005. El propio Favreau contó en la revista de su universidad como le llamó el ahora director de comunicaciones de Obama para proponerle ser su redactor de discursos. El senador solía escribir sus propios textos, pero si la campaña tenía éxito necesitaría que los días tuvieran 48 horas o ayuda, mucha ayuda.

Jon Favreau y Barack Obama

En la entrevista para el puesto Obama le preguntó a Favreau cual era su método teórico para escribir discursos. ??No tenía una gran teoría. Le conté que cuando le vi en la Convención de 2004, lo que realmente me maravilló fue que contó una historia desde el principio hasta el final del discurso -una historia de su vida y de como encajaba en la historia general de America-  y lo construyó hasta un punto en el que la gente quería aplaudir, sin tener que recurrir a frases forzadas para generar aplausos. Y los demócratas no habían hecho eso. Eso es lo que quería hacer».

La conexión fue automática y el joven escritor pasó a ser el hombre que ponía en orden y por escrito los pensamientos del senador para crar su voz. «Me siento con él durante media hora. El habla y yo tomó notas de todo lo que dice. Le doy forma y lo escribo. El luego lo relee y reescribe y así logramos tener el producto final. Es un modo bastante íntimo y colaborativo de escritura de discursos».

Jon Favreau no esta sólo. Lidera el equipo de redactores de discursos del demócrata en el que destacan otros dos jóvenes: Adam Frankel, que trabajó con Theodore C. Sorensen, el speechwriter de JFK y Ben Rhodes,  el experto en política exterior que colaboró en la redacción del Iraq Study Group como ayudante de Lee H. Hamilton.

Asegura que sus grandes influencias son Robert Kennedy, J.F.K. y Martin Luther King. El asegura que más allá de la política lo que le gusta es escribir. Y en cierta forma ahora está ayudando a escribir la historia.

Imagen de previsualización de YouTube

«Todo el mundo habla de crisis pero aquí nadie pone soluciones y eso tiene que acabar. Mientras los gobiernos de medio mundo salvan a la banca con miles de millones de euros la ciudadanía no puede quedarse sentada y tiene que ponerse en marcha para poner su granito de arena.» [sigue en Salvemos el capitalismo]

Imagen de previsualización de YouTube

La llaman La Princesse y es una creación artístico-tecnológica que simula ser una araña de proporciones descomunales, nada menos que 13 metros y 37 toneladas de peso. Es obra de la compañía francesa de ingenieros teatrales La Machine que lo opera. A principios de septiembre, pudo verse este artilugio «paseando» por las calles de Liverpool, capital europea de la cultura 2008. El video de semejante acontecimiento está en Internet.

La araña es un proyecto del director artístico de la compañía François Delarozière. Está hecha de acero, madera y complejos sistemas hidraulicos y tardaron un año en construirla. Para hacerla funcionar y moverse por las calles son necesarios 12 operarios montados en el artilugio, 16 gruas, seis carretillas elevadoras, ocho plataformas aéreas y un equipo de 250 personas en total.

Y además del simple espectáculo que supone verla recorrer las calles, La Princesse también puede crear siete tipos de efectos especiales: lluvia, fuego, humo, viento, nieve, luz y sonido.

Además del video, en Flickr pueden verse muchas fotos de la performance. En algunas la araña gigante incluso escala un edificio.

La Princesse escalando un edificio en Liverpool
(Foto: Flickr/No Comply)

Google ya ha presentado la versión española de su herramienta Street View, que muestra fotografías de enorme calidad -se reconocen incluso rostros- de calles de cuatro grandes ciudades españolas en su Google Maps. Para crear este servicio, varios coches equipados con cámaras especiales, fueron tomando imágenes hace unos meses por la geografía española. Esos coches fueron fotografiados por muchos internautas o usuarios pero a su vez en ciertos casos las cámaras captaron a esas mismas personas.

Una de ellas es Gumersindo Lafuente, ex director de El Mundo.es y actual responsable de Soitu, que aparece hablando por teléfono en las imágenes de la calle donde se encuentra su redacción.

GUmersindo Lafuente en Google Street View

El sistema Street Views permite desde los mapas de Google, observar fotografías tomadas a pie de calle y moverse por su espacio con visión de 360 grados. Pero las imágenes tienen tanta calidad que han supuesto para la empresa problemas por cuestiones de privacidad.

En teoría, en nuestro país, la Agencia Española de Protección de Datos  aseguró en abril  que tenían «garantías por parte de Google de que ‘Street View’ contaría en España con un sistema que «anonimizara» los rostros y matrículas de vehículos para evitar que los ciudadanos pudieran ser identificados». Pero parce que o el compromiso se está incumpliendo o el sistema automático esta fallando.

Y el del periodista Gumersindo Lafuente no es el único caso, también afecta por ejemplo a las prostitutas de la calle Ballesta. [VER EN GOOGLE MAPS]

Sigue resultando demasiado fácil identificar a conocidos. De hecho en sus primeras versiones se hicieron famosas las escenas de gente orinando entre unos arbustos o saliendo
de un sexshop. Incluso se vió un hombre huyendo por una ventana. Pero además esta violación de la intimidad plantea debates sobre cuestiones más serias ¿Que pasa por ejemplo si tu coche aparece en la puerta de la casa de una ex-amante? ¿que sucede con las prostitutas que trabajan en la calle Ballesta? ¿Y si fueron fotografiadas durante una «negociación»?

La agencia de publicidad shackleton ha iniciado una campaña de márketing directo, promocional, para retratar los tiempos de crisis. La caja en la que figura la leyenda «La crisis nos llega a todos» contiene una sorpresa cuya imagen se publica a continuación. Creativo. Muy creativo. [visto aqui]

Fue embajador en Budapest durante la Segunda Guerra Mundial y sus acciones salvaron la vida de 5.200 judíos. Nadie le ha dedicado nunca una película y su historia es muy poco conocida en España, pero en Hungría acaban de rendirle homenaje colocando un placa conmemorativa en la fachada de la embajada que recuerda a Angel Sanz Briz, también conocido como «Angel de Budapest» o el «Schindler español». [VIDEO]

Angel Sanz Briz

Al acto tenía previsto asistir el ministro de Asuntos Exteriores Miguel Angel Moratinos y dos de los judíos húngaros que salvó Jaime Vándor, hoy profesor de Historia del Judaísmo de la Universidad de Barcelona y István Harsanyi, profesor de la Universidad de Hungría. Vándor incluso ha pedido que le dediquen una calle en España a Sanz Briz, para que sus acciones sean más conocidas.

En 1944 mientras estaba al frente de la embajada, Angel Sanz Briz decició no mirar para otro lado y proteger y ayudar a los judíos condenados a muerte. Lo hizo recurriendo a todo tipo de estratagemas: expidió pasaportes y salvoconductos, defendió  ante las autoridades nazis los nexos de unión que existían entre España y los judíos sefarditas, haciéndoles creer que la mayoría de los allí residentes eran de este origen, cobijó a los perseguidos en casas que él mismo alquilaba a las que concedía la inmunidad diplomática de la embajada de España y les buscó la forma de escapar de Hungría por diferentes vías.

Todo esto arriesgando su vida y a espaldas del gobierno franquista que nunca contestó a la solicitud que cursó para dar protección y ayudar a los perseguidos. Pero él consiguió visados para 5.200 judíos… cuando solo 200 tenían ascendencia española. Además colaboró con la red de ayuda a judíos que creó en Budapest el sueco Raoul Wallenberg y que se calcula que pudo salvar a más de 100.000 personas.

Murió en Roma en 1980, pero los reconocimientos aún tardaron en llegar. En 1991, Israel le otorgó el título de Justo entre las Naciones, plantando un arbol e inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara.

En España, ha recibido sin embargo pocos reconocimientos. En 1998, Correos le dedicó un sello y en Madrid, colocaron una placa de homenaje en la calle Velazquez en donde vivió. Además existe un libro de Diego Carcedo que cuenta su historia.

Una película de Alberto Negrin sobre Giorgio «Jorge» Perlasca, un diplomático italiano que se convirtió en español, amigo de Sanz Briz que cuando este fue obligado a regresar a España se hizo pasar por el nuevo embajador para continuar su labor de ayuda a judíos, contiene algunas escenas con el Schindler español.

Imagen de previsualización de YouTube