Javier Cáceres, el corresponsal del rotativo alemán Süddeutsche Zeitung analiza en su último artículo la situación económica de nuestro país. «Es obvio que la situación económica será mala en los próximos meses y habrá un incremento del desempleo. Además, España tardará más tiempo en salir de la recesión que el resto de países de su entorno… La situación objetiva es de una dificultad enorme para el Gobierno en particular y para el país en general», señala.

 

Cáceres considera que «es parte de su obligación», en referencia a la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, «ser optimista».

Sin embargo, apunta, «la cuestión es que en los últimos tiempos el Gobierno no ha tenido demasiada suerte con sus previsiones económicas y hasta cierto punto le resta credibilidad a lo que pueda anunciar para los meses venideros».

«Las últimas medidas del Gobierno están todavía por analizar. Hasta ahora sabemos que va a subir los impuestos, pero se desconoce cuales», dice. Asimismo, el corresponsal alemán considera que «hay escepticimo por la falta de aciertos económicos de los últimos años», a lo que se añade, según Cáceres, a que «Zapatero está perdiendo a figuras importantes en el pasado, como Pedro Solbes, y está expuesto a  una crítica periodística virulenta… Todo eso no contribuye a que él pueda afrontar este Otoño con tranquilidad».

El baile de anuncios, y la apariencia de que el gobierno no sabe lo que hace, ni en que dirección camina, no es nueva. Le ocurría al gobierno de Aznar en materia económica, sanitaria y social… Pero entonces apenas recibían críticas. Aznar tenía la fortuna de dirigir un país que surfeaba en plena ola mundial de crecimiento y donde la CEOE se frotaba las manos y colocaba en Moncloa a sus hombres (elpais.es).

Se dijo, alabándolo, que José María Aznar inauguró en España la política de los globos sonda. Su gobierno anunciaba medidas impopulares (elpais.es), esperaba la reacción y las aprobaba en apariencia dulcificadas. Se dijo que la suya era una estrategia de negociación porque, en realidad, eran aprobadas exactamente tal y como habían sido diseñadas aunque parecían el resultado de una respuesta a las discrepancias de la sociedad. Había quien señalaba eso como la demostración del ingenio político del líder conservador. ¿Verdad? ¿mentira?

Los vaivenes de los que se acusa al gobierno actual recuerdan mucho a aquello pero son tratados de forma bien diferente. El gobierno anuncia medidas y las rectifica. Podría tratarse de una estrategia o, en efecto, de una simple respuesta a la discrepancia de la sociedad. En ambos casos debiera ser legítimo, e incluso plausible, pero eso no pasa. No en España.

Porque no nos engañemos. En España los progresistas no deben gobernar. Sus representantes son jovenzuelos inexpertos que improvisan en las grandes materias. No saben mandar. Ellos nunca han dirigido empresas, ni han gestionado grandes equipos, son un experimento de la sociedad de la alternancia para escenificar que este es un país democrático. Pero son unos hippies a los que les importa más un parado que un honesto empleado de la CEOE.

Lo dicen los mismos que acusaron al PSOE de nadar en la corrupción, de beneficiarse de los cargos públicos. Lo dicen los mismos de siempre. Es una vieja canción a la que no se le ha cambiado la música. Pero lo dicen los que ya no mandan.

 

Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Richard Cohen – Washington. Hace mucho tiempo, antes de empezar una entrevista con el Representante Charles Rangel, fui advertido por un ayudante de no sacar a colación la carrera de 1970 en la que el advenedizo Rangel derrotó al virtualmente legendario Adam Clayton Powell por su escaño en la Cámara. En los años transcurridos, Powell había pasado de ser aspirante a icono, tanto con un edificio administrativo bautizado en su honor como con un bulevar que lleva su nombre en Harlem, y no hizo a Rangel ningún bien en su distrito ser recordado como el hombre que derrotó a Powell — un fragmento de historia que necesita desesperadamente de Photoshop. Esta es, estamos descubriendo ahora, la verdadera vocación de Rangel.

Rangel es hoy presidente del Comité de Asignaciones y un hombre de inmenso peso en Washington. Sin embargo, últimamente ha estado muy ocupado revisando y modificando el registro, respaldando y rellenando, utilizando tipex a cubos a medida que descubre o recuerda propiedades de las que es propietario en Nueva York, Nueva Jersey, Florida y la República Dominicana y sólo Dios sabe dónde más – y que ha olvidado o descuidado incluir en la relación completa de la declaración de patrimonio obligatoria, por no hablar de los ingresos derivados de esas propiedades. ¡Uy!

Rangel descubría hace poco que tenía hasta cuentas bancarias que nadie en el mundo, incluyéndolo a él al parecer, sabía que tenía. Una de ellas está en el Congressional Federal Credit Union, y tiene otra en Merrill Lynch – con un balance cada una de entre 250.000 y medio millón de dólares. De alguna manera olvidó mencionar estas cuentas en sus declaraciones de patrimonio obligatorias para los congresistas, lo que significa, si es que puede creerlo, que cuando rellenó las declaraciones, no se dio cuenta de que faltaba 1 millón de dólares por aquí o por allá. Alguien tiene que comprobar la iluminación de su oficina.

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Una bombilla a punto de fundirse también tiene que ser la explicación de que Rangel no se diera cuenta de que estaba solicitando donaciones al curiosamente bautizado como Centro Charles B. Rangel de Servicio Público utilizando el membrete del mismo Charles B. Rangel del Congreso. También puede explicar que no declarase los dividendos de varias inversiones además de lo que ganó vendiendo un inmueble en Harlem. La casa se vendió por 410.000 dólares en el año 2004, y había sido alquilada — o tal vez no — a varias personas, que pagaban alquiler — o puede que no, puesto que Rangel no declaró ningún ingreso en ninguno de esos ejercicios. Que es lo mismo que también hizo con el alquiler que se llevó de su villa en la República Dominicana. Una vez más, nada.

A Charlie Rangel le pasa algo raro. O no se dio cuenta de que tenía un patrimonio valorado en el doble de lo que él decía que valía — lo cual es francamente preocupante viniendo de un líder del Congreso – o cree estar por encima de la ley — lo que es francamente preocupante viniendo de un líder del Congreso. Yo pasé la noche de las elecciones con Rangel el año pasado y le escuché hablar de manera conmovedora y elocuente acerca de lo que significaba para un negro ser presidente de los Estados Unidos — Dios mío, ¿quién habría pensado que alguna vez iba a llegar este día? — y me conmovió hasta hacerme llorar. Así que no creo que la edad haya confundido su cerebro. Es más avispado en un mal día que la mayoría de la gente en uno bueno.

Pero sufre de una enfermedad degenerativa llamada Esclerosis del Congresista. Su sintomatología es la creencia en que las normas, las pequeñas en especial, ya no se aplican a uno. Esto sucede con el tiempo. Se presenta con la veteranía y el sentido de víctima que se combinan para dar lugar a la aparición de derechos privilegiados a golosinas a las que, tal como funcionan las cosas, no se tiene derecho. Todo esto es fomentado por el convencimiento de que todos los demás están ganando dinero y usando aviones privados y sumergiendo sus pinreles en el cálido Caribe cualquier viernes de febrero – ¿y por qué yo voy a ser menos? Tengo el poder y el gabinete — ¡mire toda esa gente! — y los lacayos que van a aguantarle el ascensor, recogerle en el Aeropuerto Nacional Reagan y al otro extremo en La Guardia – y usted tiene que tener lujos a la altura. Esto no tiene nada de raro.

Esta es la enfermedad que ha puesto fin a la carrera de Powell. Tenía buenas razones para su amargura — un congresista negro cuyo gabinete ni siquiera podía comer en la cafetería de la Cámara — pero él calculaba todos los desprecios, todos los insultos, para excusar un abominable registro de asistencia y su desprecio hacia la ley. En último término, el mismo Harlem que hoy honra a Powell se volvió en su contra y eligió a un veterano de la Guerra de Corea llamado Charles Bernard Rangel. Bien, todos estos años más tarde, las omisiones, supresiones, enmiendas, correcciones y curiosa acumulación de riqueza hacen que uno revise la historia que Rangel quiere hacer desaparecer: ?l no derrotó a Powell. Se unió a él.

Richard Cohen
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Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: «Que silben las balas puede hacer recomendable tener cuidado al asomar la cabeza, pero no debe impedir asomarla. Así que vamos a somarla. El grupo PRISA está enfadado con Zapatero por la TDT pero eso no quiere decir que sus análisis no sean certeros. El presidente haría mal en desdeñar las observaciones que le hace el diario «El País», reduciéndolas a una simple vendetta. Que es lo que sin duda le está recomendando su entorno. Porque, TDTs aparte, expresan lo que muchos militantes y simpatizantes están pensando. No podemos saber si hay o no malestar en las estructuras orgánicas del PSOE o del Gobierno, porque siempre hemos vivido y vivimos apartados de ellas. Además, seguro que en los próximos días se escenifica un rotundo prietas las filas. Pero en la calle, entre los amigos del PSOE, la decepción crece como la espuma. A Zapatero le ha hecho mucho daño erigirse en ejecutivo supremo- Salgado interpuesta- de la economía, materia en la que sólo puede aportar buena voluntad y sensibilidad social. Quiere tocar solo todos los instrumentos de la orquesta y ofrece una sensación de amateurismo demoledora. Por ahí se va desangrando. Por ahí y por su incapacidad para marcar la agenda política. A un político profesional como el presidente debería alarmarle que le esté ganando permanentemente la delantera un partido como el PP, que no ha aportado ni una sola idea, que está cercado por la corrupción y tiene un líder como Rajoy, que no ha decidido nunca nada. Aunque hoy crean otra cosa en la Moncloa, el problema de Zapatero no es PRISA. El problema de Zapatero es Zapatero. Y sólo él lo puede resolver. Millones de españoles, que le apreciamos y valoramos las muchas cosas que ha hecho, esperamos y deseamos que lo resuelva.»

Las aperturas del informativo de Iñaki Gabilondo, cada día

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quiere que los profesores sean, como Jueces y Policía, considerados «autoridad pública«. De esta forma, se pretende reducir el número de agresiones contra docentes y reforzar su autoridad. La polémica propuesta ha generado comentarios en la red…

El blogger y diputado Manuel Pérez Castell opina que «ante la propuesta de militarización del cuerpo docente,  siendo la educación el mejor camino para la libertad – educar es liberar las virtudes personales del educando-, no es la solución reducir la vida adolescente y juvenil en las aulas a un problema penal. Servido el problema, que es real, la solución propuesta es en definitiva policial, defienden en el PP y sus aledaños. Los maestros, no obstante, enseñan que autoridad no debe confundirse con pedigrí. El magisterio tiene la palabra». Además, Reyes Monforte ha dicho en su Facebook que «la propuesta de darle carácter de autoridad pública al profesor no es original y obvia el resto de problema de la educación».

Por su parte, Miguel Llois, opina que «hay menos educación en la juventud, y todos tenemos la culpa» y respecto a considerar a maestros autoridad pública dice que «la respuesta no es dársela a los maestros, sino que se tiene que partir de la educación. (…) Se puede conceder el rango de autoridad pública a los maestros madrileños, también se les debería exigir excelencia en su trabajo, objetividad, calidad y una formación continua más específica y más controlada. Y tal y como se apoya a los profesores en Madrid, también debería haber un acercamiento a los alumnos, preguntarse cuáles son sus intereses, exprimir las cabezas pensantes en educación para tratar de llegar a esos jóvenes».

Asimismo, en el blog Ventanas del Falcón se preguntan si «se puede otorgar autoridad a los profesores por decreto, como afirma Esperanza Aguirre». «El profesorado necesita el respaldo decidido e incondicional de las administraciones no sólo para evitar que sufran agresiones verbales o físicas en el ejercicio de su labor sino para que, estructuralmente, avance la educación a los niveles que se merece», mientras afirma que «Madrid es la comunidad donde menos se invierte en educación».

Por último, en Repaso General de la comunidad de blogs de EL PAÍS, su autor afirma que «alguien tenía que dar el paso y en esta ocasión ha sido Esperanza Aguirre quien al menos en la Comunidad Autónoma de Madrid, se propondrá una ley para que el profesorado recupera la autoridad que jamás habría tenido que perderse (…) ¿Dónde se ha visto que los estudiantes maltraten al profesor no ya sólo dialecticamente? Algunos les llamaran represión como es de preveer, los mismos que son incapaces de controlar sus propios hijos en su hogar».

Dicen que es la Fiesta Nacional, pero cada vez son menos los que pueden argumentar que las corridas de toros, con matanza incluida, son una simple fiesta. P?BLICO presenta en su edición de hoy unas fotos obtenidas por Igualdad Animal en las que se muestra como en Tordesillas, donde no dejan que nadie grabe el espectáculo, maltratan animales en nombre de la tradición:

No permiten que nadie grabe y amenazan a quienes van con cámaras, sean medios de comunicación o personas con un simple teléfono móvil. Si tan orgullosos están de su festejo milenario, no se entiende tanto recelo con las cámaras. En el fondo, son conscientes de que torturar es algo malo.

La divertida fiesta consiste en «alancear a un toro a pie o a caballo hasta su muerte».

Siempre va a haber sufrimiento. Imagina lo que puede sentir ese animal cuando todo un pueblo lo está persiguiendo y es acorralado. El estrés, el sufrimiento, los lanzazos, la puntilla… Decir que no sufre es demagogia: las imágenes lo rebaten, porque hablan por sí solas.

En Catalunya, la Plataforma Prou presentó más de 180.000 firmas al Parlament con el objetivo de prohibir este tipo de espectáculos. La iniciativa, reconocida como Iniciativa Legislativa Popular, será discutida en los próximos meses en la cámara legislativa catalana… Tanto CIU como el PSC preven dar libertad de voto a sus diputados.

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En los últimos años, cientos de personas han utilizado músicas protegidas para armonizar sus propios vídeos caseros. Al principio, algunas compañías exigían a youtube borrar el canal de audio, lo que dejaba mutilados los vídeos. Pero de un tiempo a esta parte otras compañías empezaron a comprender. Ahora, tales vídeos incluyen un anuncio para que el espectador pueda comprar en Itunes esa música de la comunión, o la que escucha en el vídeo de las vacaciones. Además se incorporan otros anuncios al mismo, con lo que el propietario de los derechos obtiene un beneficio al que no habría aspirado hace unos años. Es lo que se llama evolucionar, adaptarse.

La ley que pretende imponer el gobierno francés para controlar los intercambios en Internet es ineficaz, pura escenografía y es un capricho muy costoso. Tanto por el procedimiento con el que se está tratando de imponer -a Europa y al propio parlamento francés- como por la propia incapacidad del Estado para ejecutarla.

Por partes:

…la ley, -cuenta público.es- había superado innumerables obstáculos parlamentarios la primavera pasada, cuando fue aprobada tras un maratón de un año.

Pero el Consejo Constitucional francés censuró frontalmente su dispositivo central: los expertos estimaron como el Parlamento Europeo que una autoridad administrativa no podía sancionar con la desconexión, y que sólo un juez podía hacerlo.

En vez de reconocer su derrota, Sarkozy ordenó de inmediato un segundo texto para adaptarse a la censura. En la nueva versión, el cambio fundamental consiste en estipular que será una autoridad judicial la que pronunciará la sanción, después de examinar el dossier contra el internauta presentado por Hadopi, la futura Alta Autoridad para la Difusión de Obras y Protección de Derechos en Internet,

En realidad, la obligación de pasar por el juez deja hueco el texto. El objetivo inicial sancionar de forma generalizada, hasta a 350.000 internautas al año ha tenido que revisarse a la baja. Los jueces no podrán tramitar, en el mejor de los casos, más de 50.000 casos anuales. [sigue en Público.es]

De nada sirve la aparente determinación del presidente porque no existen los medios técnicos ni políticos para hacerlo de forma masiva. ¿Podrá la administración tramitar esos 50.000 casos? ¿como serán capaces de discriminar con todas las garantías jurídicas entre descargas legítimas e ilegales? ¿Existe hoy una herramienta tecnológica para hacerlo? ¿Puede y debe destinarse el dinero del contribuyente a una batalla sin fin?

Porque lo que el gobierno francés no ha entendido, al igual que tantas y tantas sociedades de gestión, es que las descargas no son un capricho insolidario de millones de usuarios, son una forma muy reflexionada, muy debatida, de entender la cultura, los derechos de autor, la creación y el precio del trabajo.

No deberían temerla. Somos millones los usuarios dispuestos a pagar por la misma, como bien sabe Itunes. Pero no hay forma de volver al lugar del que viene este tren, de retroceder en el tiempo. Lo que se necesita es una revolución, no una involución.

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Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: «Hoy hace un año, a las 00h57 del quince de septiembre de 2008, se anunciaba oficialmente la quiebra de Lehman Brothers. Aunque la crisis llevaba algún tiempo trepando por nuestras vidas, esa hora y ese día han quedado para la historia como el momento del Big Bang, la explosión financiera y el posterior desplome económico. Hoy, un año después, si hay algo destacable es la superficialidad del análisis de lo ocurrido y el nulo propósito de enmienda.

Lo que pasó se lee en clave técnica, correcciones de la alta ingeniería financiera o cuestiones de cerrajería y nuevos sistemas de vigilancia. Cosas así. Con algún añadido de bajas pasiones, ambición desmedida y otras enfermedades del alma. Ni una mirada un poco mas al fondo, ni una duda doctrinal, aunque todos los dogmas del liberalismo fueron arrojados prudentemente a la basura para poder recibir oxígeno público en grandes cantidades.

En todo el mundo se definió la crisis como mas que financiera, como sistémica, pero nadie se ha cuestionado ningún sistema. Es demasiado sospechoso que no se le haya puesto la menor pega al modelo, o al menos a este modelo de modelo, al crecimiento infinito, contra la lógica, contra la naturaleza y contra el futuro. De hecho, tras una breve temporada de pasito atrás las pirañas ya han vuelto a nuestras aguas económicas. Los que arruinaron millones de vidas y haciendas ya están volviendo a los bonos ultra millonarios. Los gurús de los credos que resultaron falsos ya predican de nuevo. Se pegaron un gran susto pero todo sigue en su sitio. Por eso dicen que ya pasó lo peor. Los pueblos son santos. Buenas noches y hasta mañana a las veinte veinte.»

Las aperturas del informativo de Iñaki Gabilondo, cada día

 

Ellen Goodman

Premio Pulitzer al comentario periodístico.

 

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Ellen Goodman – Boston. La primavera pasada apareció una caricatura en el New Yorker mostrando una galera casi vacía con sólo dos esclavos aún remando bajo la severa mirada del capitán. En la leyenda, uno de los esclavos dice al otro: «Tal como están las cosas, estoy muy contento de tener aún empleo».

Resulta que este es el mantra de la nueva economía y su icono: el trabajador agradecido. Cuando busqué en Google «agradecida de tener un trabajo» – así es como evalúo las tendencias en estos tiempos – obtuve 3,7 millones de resultados de la búsqueda. La gratitud está de moda.

Pensaba en esa lectura de las estadísticas que presume que la productividad vuelve a subir, esta vez alrededor del 6,6 por ciento. Esta «buena noticia» significa que se está trabajando más en el mismo turno.

Pero esto no quiere decir nada de la gente que trabaja duro o de si está ocupada en lo que los economistas llaman un «acelerón,» con todas sus implicaciones Charlie Chaplin para nuestros propios «Tiempos Modernos». Tampoco dice cómo muchos lugares de trabajo tienen a cuatro personas haciendo el trabajo que antes hacían seis u ocho.

La atención de la Gran Recesión se ha centrado correctamente en el casi 10 por ciento de trabajadores en paro. Pero se ha hablado mucho menos de los daños colaterales sobre el 90 por ciento que «aún tiene empleo» pero que se fija en los puestos que han quedado desiertos. Con miedo. Con agradecimiento.

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En muchos lugares de trabajo, por supuesto, se están fabricando muchos menos reproductores – o coches o ropa – lo que exige que haya menos responsables de fabricación. Pero los hay, después de todo, tantos como casos a ser gestionados por menos trabajadores sociales. El número de plantas a ser limpiadas por menos conserjes es el mismo. No hay menos noticias que cubrir en las salas de prensa. Y ya no quiero ni pensar en las aerolíneas regionales.

El gobierno no hace un seguimiento de cuántos están haciendo el trabajo de sus antiguos compañeros de trabajo. Tampoco cuantifica la inquietud económica. Lo más cerca que llegamos a cuantificar al trabajador agradecido son las cifras que demuestran que los que dejan el puesto — los que se marchan voluntariamente — se encuentran en mínimo histórico. Confíe en mí, no se están quedando porque de pronto adoren a los jefes.

Y ya que estamos en el tema, estoy deseando apostar a que mucha gente que hace esas horas extra no remuneradas trabaja además en casa. Y una gran cantidad de trabajadores sorprendentemente productivos no piden las horas extraordinarias.

En lo que la economista Heather Boushey llama «economía al desnudo,» hasta aquellos con empleo se sienten indefensos e incapaces de negarse. «Esto pone al empresario al volante de verdad,» dice Boushey, «y el que está sentado en el asiento del copiloto no puede ni sugerir pisar el freno.»

El efecto más inmediato se da sobre las familias. El pequeño secreto oculto es que los trabajadores con familia — hablo de las madres — siguen siendo vistos como «menos productivos». «La discriminación de las madres sigue siendo la forma más clara y más abierta de discriminación,» dice Joan Williams, de la Facultad de Derecho de la UC-Hastings. «Cuando los empresarios tienen que meter la tijera, empiezan por los trabajadores de bajo rendimiento que pueden confundirse fácilmente con madres. Las personas que se ven en el punto de mira tienen miedo. »

No es coincidencia que la cifra de quejas de discriminación por embarazo se haya elevado un 12 por ciento con respecto a 2008. A esos efectos, la cifra de trabajadores que llaman a la línea Hastings WorkLife con historias de ser despedidos por tener que atender a los hijos se ha duplicado. Hasta hemos visto un descenso en la tasa de natalidad en California y Florida, donde la crisis inmobiliaria afectó más.

El discurso de conciliación de la vida laboral con la familiar ha desaparecido en la misma medida que los planes de jubilación basados en acciones. Sigue habiendo un estigma que acompaña al horario flexible, y sólo la mitad de los trabajadores cobra el sueldo de baja por enfermedad. Como dice Debra Ness, de la Asociación Nacional de la Mujer y la Familia, los trabajadores con miedo «son menos propensos a solicitar las prestaciones y menos dados a utilizarlas si las tienen». En efecto, si el miedo es más contagioso que la gripe A, ¿qué va a suceder cuando los trabajadores elijan entre jugarse su seguro de salud o su puesto de trabajo?

Tras el estallido de la burbuja tecnológica, registramos una recuperación con menos empleo. ¿Puede traducirse la Gran Recesión y el trabajador agradecido en una recuperación con menos prestaciones?

En el famoso sainete de Mel Brooks acerca del viajero del tiempo, se le pregunta cómo se desplazaban en los primeros tiempos. Su respuesta: «Sobre todo con miedo». El miedo a ser perseguido por un animal.

Bueno, el miedo es lo que mantiene productivos a una gran cantidad de trabajadores. El miedo es lo que hace que muchos de los que aún trabajan se vuelvan alérgicos al cambio cuando más lo necesitan. ¿Cuándo vamos a ver la luz al final del túnel de la Gran Recesión? Tal vez cuando la gratitud empiece a ser irritante.

Ellen Goodman
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La corresponsal en España del Corriere Della Sera, Elisabetta Rosaspina, publica hoy un artículo bajo el título «Fuera de España» donde habla de la consulta sobre la independencia celebrada días atrás en Arenys de Munt.

 

 

Para Rosaspina la noticia «tiene un interés internacional», tal y como demuestra el eco que ha tenido el tema en la prensa extranjera.

Se ha hecho una consulta privada, porque no se celebró en dependencias del Ayuntamiento, y es más que nada simbólica… Al fin y al cabo, simboliza lo que opina la gente de un pequeño pueblo de 8000 habitantes, como si se hubiera hecho un referéndum de verdad, como pasó años atrás en Québec.

Para la corresponsal italiana, el Gobierno español «más que preocupado» por el resultado a favor de la independencia de Catalunya, está «atento a lo que está pasando» ya que «se habla de un encuentro entre 60 Ayuntamientos catalanes interesados» para hacer consultas similares.

«En Italia tenemos a un ministro, Umberto Bossi, que es líder de la Liga Norte, un partido independentista… Ayer habló de la independencia de una región histórica de Italia», explica comparando la situación de nuestro país con el suyo. A ello añade que en Italia «hay mucha tension por lo que puede decir el Tribunal Constitucional sobre el Estatut» ya que si la «interpretación» fuera «restrictiva» se «generará tensión, sobre todo en Cataluña».