Banda Sonora de la Globalizacion
Llevamos una temporada con la música de que las Instituciones Financieras tienen que tener una relación diferente con los Estados democraticos a otras Industrias de la Economía.
No puedo negar que para este ciudadano de a pié sea, cuando menos, la música de una película de intriga, aunque tambien podría ser del género terror.
Las implicaciones de esta Industria en el conjunto de la Sociedad (refiriéndome a la Sociedad Global) son de una naturaleza sistemica como ninguna otra, pues su objeto no es otro que el dinero mismo; el lenguaje mismo de la Economía es su Producto.
Sus intereses son determinantes en nuestra capacidad Política, como ninguna otra Industria, en la Sociedad Global. Por exagerarlo de forma gráfica, solamente tendría comparación con la Iglesia medieval.
En los tiempos que corren, en los que el nuevo catecismo deben ser los Derechos Humanos, plantearse una relación nueva, complementaria a la actual pero también a los intereses Políticos de la Sociedad de forma sostenible, parece muy pertinente.
Ya sabíamos que la Globalizacion plantearíaba el problema en términos de lograr la Sociedad Global de la Democracia, es decir sostenible en terminos de Derechos Humanos.
Ahora sabemos que eso pasa también por lidiar con una Sociedad Global Financiera. Hacerlo rápido y bien es importante. La música suena a verdaderamente prioritario.
El riesgo de que se enquiste el problema y nos pase como con el Calentamiento Global nos traerá nuevos desastres, nuevamente en versión Global. Es decir, un enorme sufrimiento para muchos.
Fascinante intriga. Cercana al terror. Porque ¿quién le va a poner el cascabel al gato cuando el único lenguaje verdaderamente Global en el dinero?
El éxito de Enrich es la unión de dos cabezas pensantes, que no sólo comparten negocio, también colchón y una buena pandilla de niños. Por un lado todo lo relacionado con la gastronomía y el producto que aporta Víctor y por el otro, el buen hacer con la decoración o las relaciones de María Vega de Seoane. A esta pareja deberíamos sumar el desparpajo y la profesionalidad de Carmen González Carralero que provenía del Ramsés pero que ha pasado por varios restaurantes internacionales de prestigio.
La carne fue esta vez representada por un cabrito traído desde Asturias, enrollado y confitado en aceite de especias y lacado en su jugo que haría recuperar a más de un vegetariano intransigente, aunque la última vez tuve el antojo del Steak Tartare de Solomillo de Buey gallego, cortado a cuchillo y acompañado de patatas Fritas (de las buenas) y pan tostado como en pocos sitios saben hacer.
Se nota que Víctor me ha conquistado, pero con el nivel de su cocina era relativamente sencillo. Si además te dejas aconsejar por Carmen en lo que beber el deleite estará asegurado.
















