El prestigioso diario estadounidense publica un analisis económico en su edición electrónica sobre los temores al contagio hacia los bonos españoles, italianos y belgas y por extensión al euro. Lo llamativo es que como elemento gráfico, el WSJ destaca el fotograma de un video en el que aparecen varias banderas con escudos preconstitucionales.

El articulo del WSJ

El texto está firmado por Mark Brown y Eva Szalay y ofrece una recapitulación de las últimas noticias de los mercados sobre la «salud» de los bonos europeos y las declaraciones de varios responsables economico comunitarios. Pero además incluyen un video en el que Paul Vigna, uno de sus expertos, analiza la situación y los temores sobre la solvencia de España y Portugal. Y para ilustrar sus palabras ha recurrido a imágenes de banderas de ambos países de Associated Press… aunque en el caso de la española no han reparado en que al menos dos de las que aparecen en la foto tienen el escudo franquista.

Hace apenas dos meses otro reportaje del Wall Stret Journal sobre España desató la polémica. Calificaba al país de «Lehman Brothers de Europa» con un tono despectivo y mezclando imágenes y referencia a los tópicos de fiesta, baile y siesta con analisis económicos.

La Fundación José Saramago ha recuperado la grabación de una intervención del escritor portugues en la que se pronunciaba rotundamente en contra «esta infamia» que es el maltrato contra la mujer. El Premio Nobel fallecido el pasado 18 de junio proponía en el 2005 que hubiera «manifestaciones de hombres» para protestar contra esta violencia.

Sus palabras sirven ahora a la Fundación para lanzar una campaña de concienciación que llama a los hombres a manifestarse públicamente en contra del terrorismo machista.

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Las palabras de Saramago fueron dichas en un acto institucional en Granada ante el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y del entonces Presidente del Gobierno Andaluz y hoy Vicepresidente, Manuel Chavez.

El propio escritor explicaba que proponía ,

«algo que quizá pueda parecer un poquito raro: que en toda España, en toda la Península Ibérica, en toda Europa o en todo el mundo, se organicen manifestaciones de hombres, solo de hombres. Las mujeres se quedaran en las calles, en las aceras aplaudiendo el paso de los hombres. Manifestaciones protestando contra esa infamia que es el maltrato a la mujer.»

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Eugene Robinson – Washington. Los cables diplomáticos estadounidenses secretos dados a conocer por WikiLeaks dan sobre todo una impresión: es difícil ser una superpotencia.

A fecha del lunes, menos de 250 de los 251.287 despachos diplomáticos confidenciales del Departamento de Estado prometidos habían visto la luz. Tal vez en alguna parte de ese enorme tesoro haya pruebas de lo contrario, pero lo que hemos visto hasta el momento demuestra que los rumores post-Guerra Fría de hegemonía global americana son muy exagerados. Si alguna vez hubo un momento en que ser una superpotencia significó no pedir nunca disculpas, pasó hace mucho tiempo.

Las evaluaciones filomediáticas maliciosamente personales de los líderes mundiales dadas a conocer en las comunicaciones son jugosas, pero no sorprendentes realmente. Quiero decir, es muy entretenido leer acerca de las muchas y variadas excentricidades del dictador libio Moammar Gaddafi — su miedo a volar, su reticencia a hospedarse más allá de la primera planta de los hoteles, su dependencia de una enfermera ucraniana descrita como «una rubia voluptuosa» que es la única que «conoce la rutina de él». Pero lleva Gadafi lleva chiflado algún tiempo.

De igual manera, no nos sorprende saber que el Presidente francés Nicolás Sarkozy es despótico, puesto que decir «hipersensible y autoritario» — que es como le describe un diplomático en un cable — es simplemente otra forma de decir «presidente francés». La noticia de que el Primer Ministro italiano Silvio Berlusconi disfruta de «salidas nocturnas frecuentes» y sufre de «debilidad por las fiestas salvajes» no es precisamente material de última hora. Y describir al Presidente afgano Hamid Karzai como «un caballero extremadamente débil que no prestó atención a los hechos pero que era fácilmente influenciado por cualquiera que apareciera a contarle las más peregrinas historias o tramas en su contra» suena amable, igual que decir que el océano es muy grande.

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Más interesante es la forma en que los líderes árabes vienen alentando a Estados Unidos a lanzar un ataque militar contra el programa nuclear de Irán. De nuevo, sin embargo, es más cuestión de intensidad que de otra cosa. Sabíamos que los vecinos de Irán se mostraban cautos y desconfiados; no sabíamos — públicamente por lo menos — que eran tan abiertamente hostiles.

En mi caso, la revelación es lo difícil y absorbente que es ejercer lo que tendría que ser el derecho de una superpotencia: presionar a la gente.

Hasta los déspotas de remansos estratégicos que van dándose aires son lo bastante valientes para desafiarnos. Una repercusión positiva de la imagen de vaquero «de gatillo fácil» de George W. Bush, nos decían los partidarios, era que eso hacía que América fuera temida en el mundo. Ja. Un cable fechado en julio de 2007 procedente de la embajada estadounidense en Zimbabue describe, en humillante detalle, la forma en que el dictador Roberto Mugabe ignoró la presión estadounidense hacia la reforma democrática y siguió con su estilo criminal y represor.

Más trágicas son las comunicaciones de Afganistán que describen nuestra impotencia en un país que en tiempos se llamó «el cementerio de imperios» y que, teniendo en cuenta la experiencia de la Unión Soviética hace tres décadas, bien podría llamarse «el cementerio de superpotencias». Un mensaje procedente de Kabul, firmado por el embajador estadounidense Karl Eikenberry, describe un encuentro con el hermanastro de Karzai, Ahmed Walí Karzai, que «es considerado corrupto de forma generalizada y un traficante de estupefacientes». Con eufemismos, el cable describe «uno de nuestros principales retos en Afganistán: cómo combatir la corrupción y conectar a la población con su administración, cuando los funcionarios públicos clave son corruptos».

¿Se acuerda de los tiempos en los que los regímenes títere se comportaban, ya sabe, igual que títeres? Ya no, al parecer.

La ilustración más clara de lo duro que se ha puesto en estos tiempos aparece en los cables que describen la tentativa de Estados Unidos por encontrar naciones dispuestas a admitir reos de la prisión de Guantánamo. En palabras del New York Times, «Eslovenia fue informada de aceptar un preso si quería reunirse con el Presidente Obama, al tiempo que a la isla nación de Kiribati se le ofrecieron incentivos por valor de millones de dólares para aceptar reos musulmanes asiáticos». Ninguno de los países cumplió.

Esos musulmanes asiáticos, absueltos de cualquier implicación terrorista, siguen siendo un extremo delicado. Funcionarios estadounidenses temen que los caballeros puedan enfrentarse a procesos políticos si son devueltos a China. Nuestros diplomáticos venían inclinándose por Alemania — aliado leal, según recuerdo — para aceptar parte de ellos, pero los alemanes han dado rodeos y vacilado. ¿Por qué? A causa de las insistentes exigencias chinas de que los musulmanes no sean enviados a un tercero.

Ese es el otro tema que asoma entre los cables de Wikileaks: El ascenso de China como fuerza a tener presente en cuestiones globales. Los chinos distan de alcanzar la posición de superpotencia, pero parecen estar en ruta.

Que alguien les diga que tengan cuidado con lo que desean.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Richard Cohen- Washington: «Diga lo que quiera de WikiLeaks – y a mí no me gusta nada lo que ha hecho — que no obstante sería útil a su fundador, Julian Assange, seguir a George W. Bush mientras recorre el país a saltos promocionando su nuevo libro, «Decision Points». Cuando, por ejemplo, Bush intente justificar la Guerra de Irak diciendo que el mundo es un lugar mejor sin Saddam Hussein, Assange podría echar mano a su mochila de despachos gubernamentales estadounidenses filtrados y citar la observación del rey saudí Abdalá hecha en privado de que la guerra había entregado Irak a Irán como «regalo en bandeja de oro».

Irak tiene ahora una administración dominada por chiítas y muchos altos funcionarios que mantienen relaciones inquietantemente buenas con Irán. Siempre fue la política estadounidense utilizar el Irak de Sadam como contrapeso a Irán puesto que realmente era Irán el que planteaba un peligro para la región. Ese peligro queda ya ampliamente documentado en los nuevos despachos de WikiLeaks – incluyendo la revelación de que Corea del Norte ha vendido a Irán misiles capaces de alcanzar, digamos, Tel Aviv o, un minuto o dos después, El Cairo.

Hasta cierto punto, los documentos filtrados contienen la forma más cruda de cotilleo. Es divertido enterarse de que el líder libio Muammar Gaddafi está paralizado psicológicamente por todo tipo de tics neuróticos y no viaja sin su enfermera ucraniana, descrita como «una rubia voluptuosa». Está bien ver a esa parodia de fanfarrón, el italiano Silvio Berlusconi, caracterizado en el bolsillo del ruso Vladimir Putin y divertido preguntarse, en un momento propio del Tío Gilito, cómo haría el vicepresidente de Afganistán para sacar del país 52 millones de dólares en efectivo y atravesar la aduana de los Emiratos Árabes Unidos el año pasado mientras usted y yo éramos retenidos por llevar un pequeño envase de champú. Hay algo raro aquí, sospecho.

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La alarma del mundo árabe ante la inminencia de una bomba iraní salta a la vista en los despachos filtrados — como las tentativas metódicas y eficaces de la administración Obama por aislar a Teherán. El saudí Abdalá suplicaba a Washington que «corte la cabeza a la serpiente» mientras todavía haya tiempo, y los Emiratos Árabes Unidos «convinieron con (el General estadounidense John P.) Abizaid en que el nuevo Presidente de Irán (Mahmud) Ahmadineyad parece desequilibrado, hasta demente». Unos meses más tarde el jefe de la defensa de los Emiratos, el príncipe heredero Mohammed bin Zayed de Abú Dhabi, decía a Abizaid que Estados Unidos tiene que tomar medidas contra Irán «este año o el que viene». Si los cables enviados desde Jordania y Egipto pudieran leerse, no serían diferentes. El mundo árabe (sunita) aborrece y teme a Irán por motivos sectarios y también porque desposa una doctrina revolucionaria del tipo que reyes y dictadores encuentran inquietante.

?ste es el mundo de nos dejó George Bush. Existe por doquier menos en su libro, donde los hechos se omiten o se reorganizan de forma que la guerra en Irak parece el producto de la razón pura. Como ha apuntado mi colega, el infatigablemente infatigable Walter Pincus, Bush logra poner patas arriba tanto la cronología como la importancia de las diversas inspecciones de los sistemas de armamento de Irak a fin de insinuar que cualquier otro presidente al que le fuera entregado el mismo conjunto de datos habría ido a la guerra. «Traté de abordar la amenaza de Saddam Hussein sin guerra», escribe. En ese apartado, simplemente carece de credibilidad.

Las pruebas que se acumulaban por aquella época mostraban que Irak carecía de un programa de armamento nuclear y tampoco tenía armas biológicas. En cuanto a su programa de armas químicas, aunque más difícil de desentrañar, no sólo ya no existía, sino que de haber existido, era motivo insuficiente para ir a la guerra. El gas venenoso lleva presente desde la Segunda Batalla de Ypres. Eso fue en 1915. «La ausencia de arsenales de armas de destrucción masiva no alteraba el hecho de que Sadam fuera una amenaza», escribe Bush. Cara gana él, cruz pierde usted.

Leyendo el libro de Bush, viéndolo en sus diversas apariciones televisivas, sigo pensando en Menajem Begin, el difunto primer ministro israelí. En 1982, Begin llevó a Israel a la guerra en el Líbano. Ello costó a Israel hasta 675 vidas, 4.000 heridos graves y su imagen de invencible en el campo de batalla. Begin asumió la responsabilidad. Dimitió y se convirtió en un ermitaño, un caballero deprimido y castigado.

No sugiero ese rumbo a Bush – solamente que se lea los despachos de WikiLeaks y que, por el bien de la historia y las lecciones que ofrece, vuelva a evaluar sus tan cacareadas decisiones. Su insípido enfoque sobre la toma de decisiones — conócete a ti mismo, pero no necesariamente los hechos — es directamente repelente. En la cubierta del libro, Bush aparece vestido de vaquero. Un disfraz de Peter Pan sería más apropiado. Al igual que él, Bush nunca ha crecido.

Richard Cohen
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El corresponsal de Europe 1 explica en radiocable.com que aunque el resultado de las elecciones a la Generalitat es un aviso para el PSOE a nivel nacional, a su juicio, los catalanes han votado sobre todo contra el Tripartito y a favor de la alternancia. Por eso Henry de Laguerie considera que la interpretación que se está haciendo en Francia de estos comicios a nivel nacional como «una derrota para Zapatero es resumir demasiado».

Henry Laguerie

Para Henry de Laguerie, en estos comicios el electorado del Tripartito se ha encontrado «desubicado». Considera por ejemplo que a muchos seguidores de Montilla les ha «sorprendido la alianza con los independentistas» y no estaban de acuerdo con «algunas cosas que se han hecho dentro del debate identitario». Ademas cree que el «sector nacionalista e independentista de Cataluña está muy decepcionado con ERC, por eso un pequeño partido como el de Joan Laporta ha sumado 4 diputados».

El corresponsal habla también de un «voto de castigo» por la crisis y «se vota a la derecha, eso se ve en toda Europa». Y también cree que tras el debate sobre el Estatut mucha gente ha votado en clave nacionalista. Pero sí considera que el resultado «no es una buena señal» para el PSOE a nivel nacional y «debería tener cuidado porque yo creo que mucho catalanes que habían votado al PSC antes, esta vez han votado al PP. Hay escaños que no han ido a CiU, sino a los populares.»

Un video grabado en la redacción de El País y colgado en el canal del diario en Youtube muestra el momento de la publicación en su edición en Internet de los documentos secretos de la diplomacia de EEUU filtrados por Wikileaks. Se puede comprobar la tensión previa al lanzamiento de la información y como Vicente Jimenez, subdirector del diario, teléfono en mano da luz verde con un «El New York Times ya lo tiene… Y Le Monde. Venga va metamoslo ya. Ya».

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En la grabación se ve como la plana mayor del periódico -entre los que aparecen Gumersindo Lafuente o Borja Echevarría- tiene todo listo para la publicación del website especial con los documentos y el analisis de los mismos, pero decide esperar para hacerlo en coordinación con los otros grandes medios a los que Wikileaks ha adelantado la filtración.

Vicente Jimenez es quien «detiene» el lanzamiento on line de los documentos hasta que comprueba que el New York Times y Le Monde ya los están divulgando. Una vez publicada la filtración, la redacción de El País estalla en aplausos.

En su página web, El País también publica un video de su director Javier Moreno que comenta los detalles de la filtración, como ha tenido acceso a los documentos el diario español y su posición al respecto. Y asegura que para El País «mantener y garantizar la seguridad de las fuentes ha sido fundamental. Por lo cual hemos decidido no ofrecer u ofrecer solo parcialmente algunos de los cables en los que se basan las historias que vamos a dar a conocer en los proximos días» [VER VIDEO]

El sábado visité el recién inaugurado Fab Lab de Madrid.

Este Fab Lab está en un palacete de la plaza de Santa Ana y ha sido apoyado por la marca de vodka Absolut. Pretende convertirse en un lugar de encuentro para creadores pero su filosofía va más lejos. Eso si logran convivir ambos conceptos porque la creatividad revolucionaria no casa demasiado bien con el márketing empresarial de Absolut.

Como algunos sabrán el Fab Lab es un concepto que nació en el Mit, el Instituto tecnológico de Massachusetts, y que tiene un objetivo tan vanguardista como revolucionario. Se trata de poner a disposición de la gente todo tipo de maquinaria industrial automatizada para construir objetos a precios asequibles. Hay 12 Fab Labs de este tipo en todo el mundo -uno de ellos en Barcelona- y en total unos 20 si contamos los no oficiales. Algunos están en lugares tan sorprendentes como Nairobi.

Al concepto se le conoce como fabbing y ya hemos hablado alguna vez de ello en radiocable.com pues tiene aplicaciones increibles.

El objetivo es permitir que la gente disponga de los medios de producción de los objetos; que puedan convertir los bits en átomos.

Quizá suene un poco complicado pero imagina que quieres una silla específica, personalizada, adecuada a tu tamaño o al diseño de tu habitación, pues te descargas el diseño de Internet o te lo haces tu mismo en 3d y te vas a un Fab-Lab con tu pendrive donde la máquina te entregará la pieza construida.

Algún día, incluso, estas máquinas podrían ser particulares y de la misma forma que uno imprime en casa una foto, podrá «construir un objeto» con una de estas impresoras o mejor dicho «modeladoras» en 3d.

Así contado no deja de parecer un workcenter de la carpintería y el metal, y sin embargo, el resultado es revolucionario. Imagina que pasará con el diseño y las patentes industriales si puedes descargarlas de un Napster en Internet y fabricártelas tu mismo.

No solo eso, es toda una revolución en los medios de producción que pasan de ser estandarizados a unipersonales. Porque ¿crees que todo el mundo tiene las mismas necesidades?. Buen ejemplo de esto lo vivió Ikea que descubrió con sorpresa un insospechado aumento de ventas de sus floreros en EEUU. La gente los compraba para utilizarlos como vasos tamaño maxi.

Puede que algún día -y no será muy tarde- descubramos que la producción estandarizada, fue una imposición comercial de escasa usabilidad social y ese día todos tendremos tecnología doméstica en casapara fabricarnos la cubertería. Igualito que en Star Trek y tan cerca…

Existe desde 1998, pero el Centro Internacional de Prensa de Barcelona tiene los días contados. Se creó para dar apoyo logístico a los corresponsales extranjeros en la ciudad, pero está previsto que cierre a partir del 1 de enero a causa de la crisis. Sin embargo varios periodistas de una veintena de países diferentes luchan por mantenerlo abierto y se ha creado incluso una página en Facebook pidiendo que se salve el CIPB.

Detrás de la decisión del cierre parece estar una deuda de un millón de euros en concepto de alquiler  del CIPB al Colegio de Periodistas de Cataluña, que albergaba la sede. «Son momentos muy delicados para la profesión, que el año pasado perdió en Cataluña 700 puestos de trabajo. Hoy el colegio necesita destinar sus ya escasos recursos a tareas de formación y bolsas de trabajo, eso es ahora prioritario», exponen los rectores para justificar el cierre de estas instalaciones.

El Centro Internacional de Prensa de Barcelona acoge de manera estable a una treintena de corresponsales que trabajan desde Barcelona para medios de comunicación de 17 países, como Alemania, Argentina, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos y Marruecos. Pero los propios periodistas aseguran lo usan muchos más profesionales y se están moviendo para luchar contra el cierre. Además de reuniones con responsables y partidos políticos, sopesan realizar algun tipo de acto de protesta público.

Actualmente, la periodista Rosa Maria Calaf es la presidenta del centro, que ofrece 18 puestos con los medios necesarios para el trabajo de los periodistas, que pueden consultar los 41 diarios y revistas disponibles, teletipos de las principales agencias de noticias y usar los ordenadores con conexión a Internet. El CIPB dispone también de un plató de televisión, cinco cabinas telefónicas y dos faxes.

El Colegio de Periodistas negocia con el resto de los miembros del consorcio (Generalitat, Ayuntamiento y Cámara de Comercio) refundar el CIPB en un organismo que funcione ante acontecimientos concretos de gran envergadura, como la visita del Papa. Pero muchas de las voces que se oyen en la red consideran que sería «un desprestigio para Barcelona».

Una convocatoria electoral siempre representa una fuente de esperanza para los políticos: «quizá las encuestas se equivoquen»; «puede que finalmente se consiga impulsar la movilización»; «no estaremos tan mal…» etc.

Desde esa perspectiva el patinazo del PSOE ha sido sonoro y, sin embargo, en realidad, no ha pillado por sorpresa a nadie. Todo el partido sabía que los resultados electorales en este contexto de crisis iba a ser malo y llevaban días preparándose para la derrota. Otra cosa diferente, opinan los socialistas, serán las generales. Tras la crisis vendrá la calma, lo que sumado a una eventual disolución de ETA, devolverían algo de credibilidad a la maltrecha reputación de Zapatero y del PSOE.

Cataluña, por otro lado, ha sido históricamente uno de los graneros de voto en las elecciones generales para el PSOE. En las generales se produce un aumento de entre 500.000 y 800.000 votos allí para los socialistas, -respecto a las autonómicas. Aunque nadie debería descuidarse porque toda elección da unas pistas.

Pero ¿quién pierde realmente en estas elecciones? ¿pierde Zapatero o es el tripartito el que pierde? No son, aunque lo parezca, la misma cosa. El tripartito fue un experimento impulsado por Montilla con partidos de ideología nacionalista antagónica al PSC y a espaldas de Zapatero. Se gestó solo tres días después del resultado electoral y se negoció con Zapatero estando fuera de España. Un partido federal como el PSC se vió obligado a gobernar con un partido soberanista como ERC. Aquello desembocó en el polémico Estatut. Tanto ERC como el PSC han pagado por ello. No ha sucedido así con Joan Herrera que mantiene posiciones y dibuja las posibilidades del verde camino de Juantxo López de Uralde.

El nacionalismo, por su parte, obtiene una victoria clamorosa en su versión más moderada y encuentra ahora su espacio altisonante en Laporta. Suben los votos, sí, pero también suben los tonos y eso siempre es una mala noticia.

El ascenso de la derecha ha sido la gran sorpresa. Veamos primero el PP. Nunca hubo un partido mas anticatalán que el popular y sin embargo ahí le tienen con una lideresa brindando con Cava sus excesos sobre la inmigración y siendo premiada por ello por el electorado. Rajoy tiene motivos para felicitarse pero no debería engañarse: solamente han subido 50.000 votos.

Y si hay alguién que ha destacado en su posición xenófoba ese ha sido el ultraderechista Anglada cuyo resultado -cerca de 70.000 votos- ha sido sorprendente y mira ahora altivo hacia Madrid. Se crea, por tanto, ese espacio del que advertíamos aquí no hace tanto.  Mal augurio para la sociedad, desde luego. Son tiempos de crisis y la historia nos lanza tantas advertencias…

 

 

Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Richard Cohen – Washington. Cuando tenía 11 años, mi padre creyó que era hora de enseñarnos la capital de la nación a mi hermana y a mí. Sólo tengo vagos recuerdos de ese viaje – el calor, el terreno de los aledaños a la Casa Blanca, el Jefferson Memorial. Sí recuerdo que cogimos la Autovía 1 por Baltimore (no había I-95 aún) y fue allí que vi mi primer cartel con la palabra «de color» escrita – una casa de huéspedes, me parece. Era el año 1952, y Estados Unidos era una nación apartheid.

Es Sarah Palin quien me trae esos recuerdos. En su nuevo libro, pide cuentas según parece a Michelle Obama por supuestas declaraciones infames de la campaña de 2008: «Por primera vez en mi vida adulta, estoy orgullosa de mi país porque parece que la esperanza vuelve por fin». Al instante, los Republicanos se lanzaron al ataque. Entre las primeras en hacerlo estuvo Cindy McCain, que dijo, «yo estoy y siempre estaré orgullosa de mi país». Fue un golpe bajo, pero la elección de Palin por parte de su marido para la lista electoral y el montón de golpes bajos de Palin («tribunales de eutanasia», etc.) aún estaban por venir.

Michelle Obama se explicó rápidamente. Ella estaba orgullosa de la participación en las primarias – tantos jóvenes, etc. Evan Thomas, escribiendo perspicazmente en Newsweek, pensó — como yo — que estaba diciendo otra cosa. ?l se puso a escarbar en la tesis doctoral de ella en Princeton — «Los negros formados en Princeton y la comunidad negra» — para descubrir a una mujer que se sentía, o era inducida a sentirse, «más consciente de mi ‘color negro’ que nunca antes». No fue una declaración de racismo. Era una exposición de los hechos.

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Es terrible que Palin y tantos otros no logren comprender ese hecho — tantos hechos de la historia estadounidense en la práctica. No muestran el atisbo más remoto de poder apreciar la historia de la familia Obama y que en el caso de Michelle, sus antepasados eran esclavos – Jim Robinson, de Carolina del Sur, su tatarabuelo paterno, fue uno. Hasta después de ser liberados estaban consignados al estatus de obreros de segunda clase, teniendo prohibido votar en gran parte del Sur, se les disuadía de hacerlo en parte del Norte, se les relegaba a escuelas segregadas, restaurantes, iglesias, hoteles, salas de espera de estaciones, la parte de atrás del autobús y el otro carril de las vías, los tanatorios, los cementerios y, siempre que los blancos pudieran soportarlo, el propio cielo.

Era el gobierno lo que oprimía a los negros, implantando las leyes que les encarcelaban y los ahorcaban por delitos graves y mundanos, les azotaba si huían en busca de la libertad y, en la Guerra Civil, los masacraba si eran capturados luchando por el Norte. Y aún así, si los afroamericanos vacilan al suscribir la maravilla mítica de América, ellos son acusados de racismo — de tener el descaro de saber más de su propia experiencia y su historia de lo que Palin y el resto creen que deberían saber.

¿Por qué los políticos como Palin o los tertulianos como Glenn Beck insisten en que los afroamericanos hagan borrón y cuenta nueva con su propia historia – tan en blanco como al parecer están Palin y Beck? ¿Por qué tienen que insistir en que los negros se unan apoyando la repelente historia que en una ocasión hizo que América fuera a la guerra contra sí misma? Además de Princeton, Michelle Obama se licenció por la Facultad de Derecho de Harvard. Es prácticamente imposible que no tenga conocimiento de la historia de los afroamericanos – nada de Ellis Island para ellos, inmigrantes con su colorida ropa nativa saludando a la cámara. ¿Debe de olvidarlo todo simplemente por haber ido a facultades elitistas de las ocho antiguas — estar agradecida por lo recibido y al cuerno lo demás? ¿Por qué habría de estar más agradecida que Cindy McCain?

Sarah Palin fastidia diciendo que podría presentarse a presidente. Pero no tiene la cualificación — no sólo en los sentidos usuales (unos cuantos), sino porque no conoce el país. No podría ser la presidenta de la América negra ni de la América hispana. Sabe más de osas que de afroamericanos — y claramente tiene más interés en lo primero que en los segundos. ¿Descolgó el teléfono simplemente alguna vez y preguntó a Michelle Obama lo que quería decir con sus comentarios? ¿Le preguntó por sus orígenes? ¿Cómo era Princeton? ¿Cómo fue para sus padres o sus abuelos? Puedo dar una pista. Si viajaban a Washington, aminoraban y se detenían donde la señal indicaba «de color» — y las irritadas Palin de la época tocaban indignadas el claxon y seguían su camino por su carril.

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