El estreno fue este lunes 8 de febrero, pero «De repente con Chavez» es un espacio radiofónico que el propio gobierno venezolano ha calificado como de «guerrilla comunicacional». Puede emitirse, siempre desde Radio Nacional de Venezuela (RNV), cualquier día a cualquier hora, cuando el presidente lo considere necesario. Tras sus programas en TV y su columna en la prensa, Hugo Chavez añade ahora el canal de radio en su estrategia política de comunicación directa con la población.

Hugo Chavez en su programa de radio
(Foto: Prensa Presidencial)

El presidente venezolano argumenta que está librando una «batalla mediática» con los «medios privados de la oligarquía» que han intentado «manipular a la opinión pública con informaciones falsas». Y para contraatacar, Chavez explica que se le ocurrió la idea del programa radiofónico por sorpresa, como parte de la «artillería del pensamiento».

Hace tiempo que Hugo Chavez descubrió los beneficios de saltarse los filtros o intermediarios convencionales en su política de comunicación. En vez de someterse a entrevistas o protagonizar debates parlamentarios, él opta por explicar sus ideas, propuestas y leyes en persona en su programa de TV  «Aló presidente«o en su columna dominical «Las líneas de Chavez«. Ahora además contará con este espacio en la radio para definir lo que él considera las «líneas comunicacionales de la Revolución Bolivariana».

La oposición por su parte ha criticado esta iniciativa y habla de «omnipresencia» de Chavez en los medios acusándole de querer silenciar la libertad de expresión. En su primer programa -cuyo inicio puede escucharse en la web- habló del problema energético del país, anunciando la creación de un Estado Mayor Electrico, y de rebajas de precios en el Hipermercado Bicentenario.

En España resulta casi imposible saber qué personalidades practican la filantropía solidaria o cuanto dinero han donado a causas benéficas. En Estados Unidos sin embargo, los datos aparecen publicados en listas como la de Slate, que identifica a las 60 mayores donantes del año pasado. Hay algunos nombres «clásicos» como Melinda y Bill Gates, Michael Bloomberg, George Soros u Oprah Winfrey, aunque los dos primeros filántropos de 2009 son pocos conocidos fuera de EEUU: los Druckenmiller con 705 millones de dólares y John M. Templeton.

La lista de filantropos de Slate

En el caso de Stanley y Fiona Druckenmiller, hay que decir que la donación fue a su propia fundación, la Druckenmiller Foundation, que apoya las investigaciones médicas y la lucha contra la pobreza. Dar dinero a la ONG «de la casa» es algo tan frecuente entre las grandes fortunas de EEUU, que cuatro de los cinco primeros «filántropos» de la lista siguieron ese esquema.

John M. Templeton legó 573 millones de dólares a su Fundación que da becas para investigaciones de ciencia y religión mientras que Bill y Melinda Gates, hicieron donaciones a la suya en 2009 por valor de 350 millones.

En cuarto lugar aparece el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg que colaboró con nada menos que 1.358 ONG´s donando un total de 253 millones a causas como la lucha contra los accidentes de trafico, las artes, asuntos publicos, etc. Y la quinta es Louise Dieterle Nippert que donó 185 millones de dólares a la fundación Greenacres que ella y su marido crearon en 1988.

Slate también aporta datos y fotos de otros filántropos conocidos como Geroge Soros, Paul Allen, Larry Ellison u Oprah Winfrey. Hay también una base de datos que permite consultar esta misma clasificación desde 1996 hasta 2009 y comprobar el origen de las fortunas de estos grandes donantes.

Después de la convulsa semana pasada, los ciudadanos hemos descubierto la actividad de la especulación financiera y los riesgos que tiene para una economía como la nuestra. No es que descubramos mucho, pero ahora podemos sentir el aliento en la espalda. Los mercados han echado el ojo a la debilidad española. Somos el objetivo de los «inversores especulativos extranjeros». Según se nos advierte, ellos pueden dar las vueltas a nuestras cuentas, dañarlas por años, y ahogarnos todavía más en la crisis. Y el procedimiento es aterrador.

«Nada de lo que está ocurriendo, incluyendo los editoriales de algunos medios extranjeros con sus comentarios apocalípticos, es fruto de la casualidad o inocente, responde a unos intereses particulares», -ha explicado Blanco

Y es cierto que la semana pasada llegamos a acumular algunos titulares muy agresivos: ??¿Quien es el siguiente? ¿España?¿Portugal?» -decía el norteamericano Wall Street Journal. «Temores de un Tsunami al «estilo Lehman» cuando la crisis golpea a España y Portugal«, decía el Daily Telegraph.

Es lo que opina el Ministro de Fomento, aunque a decir verdad, las críticas en la prensa económica internacional no son nuevas. Hoy mismo, Victor Mallet, publica un texto en el Financial Times titulado : ??El apoyo de Zapatero decae aún más?.  ??Los problemas fiscales dejan a España vulnerable. Las medidas de austeridad aspiran a ahorrar 50 mil millones de euros?.

??Analistas e inversores en bonos soberanos de la eurozona, no obstante, siguen escépticos. Capital Economics ha descrito las propuestas de reducción de déficit portuguesas y españolas como ??miserables? comparadas con las de Grecia. ??A menos que se anuncien más planes fiscales, los rendimientos españoles y portugueses es probable (sic) que suban más? […]

Es dificil de creer, como dice Blanco, que haya una relación entre la actuación de algunos diarios y la de los especuladores. El problema no es que se critique a España en la prensa, sino que nuestro país sea facilmente objeto de las operaciones financieras por su debilidad económica, y esto donde se sabe es en la prensa.

Sea como fuere, lo que si que es cierto es que hay un grupo de inversores extranjeros jugando con la debilidad de nuestro país. El ataque viene desde fuera y no tiene clemencia alguna. Hoy no es tiempo de divisiones internas. El futuro de nuestro país depende de la capacidad que tengan las fuerzas políticas para unir sus fuerzas. Si el PP juega por su lado y el PSOE por el suyo, perderemos. Porque el enemigo está fuera y viene a por nosotros. Fin de la partida.

La tecnología y la red 2.0 han consagrado a un nuevo tipo de usuario capaz de enviar un email mientras ve un video de Youtube, actualiza su estado en Twitter o Facebook, atiende una llamada al móvil y chatea en Messenger. Es lo que se ha bautizado y puesto de moda como Multitarea (multitask, en ingles).

Pero un estudio de la Universidad de Stanford acaba de determinar que lejos de ser más ??eficientes?, las personas que hacen varias cosas a la vez tienen peor rendimiento cognitivo. Y otro experimento asegura que rebaja la capacidad para hacer un test de inteligencia más que fumar marihuana.

 

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Tres investigadores del Laboratorio de Comunicación entre Humanos y Medios Interactivos de la Universidad de Stanford sometieron a unos 250 estudiantes a pruebas para en principio tratar de determinar si las «personas multitarea» poseían una capacidad de atención y priorización superior a la del resto. Y el resultado es que, experimento tras experimento, estos demostraron ser notablmente peores en todo aquello que se pensaba que podrían haber sido mejores: concentración, almacenamiento y organización de información y capacidad para pasar de una actividad a otra.

Los aficionados a la multitarea tienen más dificultades en diferenciar lo irrelevante de lo importante, poniendo ambas tareas al mismo nivel. «Tienen siempre toda la información ante ellos, pero no pueden separar las cosas en su mente», asegura Eyal Orphir, uno de los investigadores.

Otro estudio llevado a cabo en el Instituto de Psiquiatría del King´s College en Londres hizo que dos grupos completaran un sencillo test de inteligencia. Al grupo de control se le permitió concentrarse en la tarea. El grupo experimental, en cambio, debía responder e-mails y mensajes instantáneos mientras completaban el test.

Estos últimos obtuvieron resultados 10 puntos por debajo de los del grupo de control. Aun peor que un grupo que realizó ese mismo test en condiciones similares tras haber fumado marihuana y que «sólo» tuvo 8 puntos menos.

Multitarea
(Foto: Flickr/JayceG)

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Eugene Robinson – Washington. Un amigo mío tuvo una vez un Toyota que no se le paró en la vida. El cuentakilómetros tenía solo un vago recuerdo de haber superado los primeros 161.000 kilómetros, la carrocería estaba en un estado lamentable y la pintura había desaparecido, y el interior estaba desgastado, pero seguía funcionando. Finalmente acabó aparcándolo en el aeropuerto, quitó las matrículas y se marchó.

Pero eso fue hace más de 20 años, mucho antes de que Toyota se convirtiera en fabricante de automóviles más grande del mundo. Ahora el pedal del acelerador no funciona bien en algunos de los modelos de la empresa y los frenos no funcionan bien en otros. Una marca que antaño fue sinónimo de «indestructible» se ha convertido en el chiste de los bares de monólogos.

Las acciones de la compañía han perdido el 20 por ciento de su valor durante las últimas semanas, ayudadas por la advertencia lanzada el miércoles por el Secretario de Transportes Ray LaHood de que los propietarios estadounidenses de casi 6 millones de modelos de Toyota y Lexus con el problema del acelerador ni siquiera deben intentar conducir los coches. LaHood rápidamente retiró su apocalíptica advertencia, explicando que todo lo que quería decir era que la gente no debía aplazar la visita al taller. No es lo que yo llamaría mensaje de confianza.

La lección obvia para Toyota: cuidado con lo que deseas. Toyota se dispuso a conquistar el mundo. Al tener éxito, la empresa creció tan rápidamente que su alardeado dominio del control de calidad – la artesanía y el cuidado que hacía que la gente quisiera comprar un Toyota desde el principio – no supo estar a la altura.

Durante años, Toyota dominó la clasificación tanto de calidad en la compra como de fiabilidad. Pero los modelos de la empresa empezaron a empeorar antes del presente desastre de imagen.

Creo que esto es más que un relato de la historia de Ícaro, que voló demasiado cerca del Sol. También puede ser un relato de castigo al estilo Prometeo por haber robado el fuego de los dioses.

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Toyota no es el único ladrón. La semana pasada me dejé caer por el Salón del Automóvil anual de Washington, que se parece mucho a la extravagancia de Detroit pero a pequeña escala. Quise confirmar los rumores de un renacimiento de la industria automovilística estadounidense – y de hecho, tanto Ford como General Motors montaron impresionantes plataformas.

Había mucho entusiasmo por el permanente prototipo del Chevy Volt, un híbrido eléctrico que funcionará casi exclusivamente con electricidad -, pero también hubo rumores del Nissan Leaf, un compacto eléctrico que llegará a los salones de exposición primero. El abanico de tecnologías de automoción de Ford fue impresionante – El Fusion, el Escape – pero había más multitudes agolpándose en los mostradores de los fabricantes de Corea del Sur, especialmente Hyundai. Los coreanos están haciendo lo que hicieron antes los japoneses – ofrecer más prestaciones por menos dinero – y parecen haber resuelto los problemas de control de calidad que una vez plagaban a Hyundai y Kia. En la próxima década, son mis candidatos a comerse a todos los demás.

Pero volvamos a Prometeo: no importa el país de origen de la empresa cuando se abre el capó y no se ve un carburador. Tampoco se ve un filtro de aire, un distribuidor o cualquiera de las demás piezas que los mecánicos de taller con cierta edad recordarán con cariño.

Los automóviles solían ser dispositivos mecánicos. Ahora son catálogos de repuestos que saben para lo que sirven gracias a un ordenador. En la mayoría de los coches, el cambio de velocidad, los pedales y el volante no son más que interfaces de controles electrónicos. Cuando algo no funciona en un coche, ya no se abre el capó y se desmontan piezas del motor una a una como solía hacerse. Se conecta un dispositivo lector y se pregunta al coche qué le pasa.

La tecnología ha hecho más seguros los automóviles, más eficientes y menos perjudiciales para el medio ambiente. Pero un ordenador es tan bueno como su software. Algunos expertos creen que los problemas de aceleración de Toyota en realidad pueden estar causados por errores de programación, no por un pedal defectuoso. Y los frenos del Prius, que no sólo sirven para detener el automóvil sino que también recargan la batería del híbrido, ya han sufrido una actualización del software, según The Wall Street Journal.

La competencia de Toyota no debería ser tan chulita. Sus coches son también son controlados digitalmente, y por lo tanto igualmente susceptibles a la era de la tecnología de la información – el fuego robado del Monte Olimpo. Levante la mano si cree que es una gran idea hacer los coches tan fiables y libre de problemas como, glups, nuestros ordenadores.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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El pasado viernes 29 de enero en la tertulia de Hora 25 hablamos de Manuel Pizarro y su salida del Congreso. Manifesté mi desconfianza hacia quienes utilizan la política como una plataforma. Vienen de la empresa privada y vuelven después a ella. Como ejemplo hablé de su indemnización y dije que se había marchado de Endesa con una indemnización de 10 mil millones de euros. Evidentemente la cifra no es tal y como dije, sino de 22 millones de euros, que fueron repartidos entre los ejecutivos.
Se embolsó aproximadamente 20,8  millones según el cálculo de Público.es.

En principio pareció una anécdota. Durante su participación en un mitín conservador en el que desgranó el ideario político con el que pretende aspirar a la presidencia en 2012, un blogger del Huffington Post reparó en que llevaba escrita una «chuleta» en la palma de su mano. Tan sólo eran cuatro ideas básicas. Pero ahora muchos comentaristas y bloggers consideran que el detalle es una perfecta metáfora de la poca preparación de Sarah Palin y la falta de contenido de su discurso.

 

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La primera convención del «Tea Party», un movimiento de activistas ultraconservadores, contó con la asistencia de más de 1.000 personas que pagaron por ver a Palin. Su participación se anunció como la reaparición de la ex gobernadora de Alaska y su retorno a la primera fila de la política nacional con claras aspiraciones para el 2012. Ironicamente, en su discurso la ex candidata a vicepresidenta con John McCain, criticó a Obama por su gestión económica… y por usar el telepromter en sus intervenciones.

El zoom sobre su mano reveló que Sarah Palin en cambio prefería escribirse las ideas en forma de chuleta. «Energy, Budget-Tax cuts y Lift American Spirits» (Energía recortes de presupuesto-impuestos y levantar el espíritu de los americanos) eran las palabras garabateadas en su palma.

Al parecer la republicana no recurrió a este esquema durante su discurso, pero sí en el coloquio posterior en el que se le formularon varias preguntas. De hecho en la cobertura de la CNN puede verse como tras la pregunta del moderador, Palin da una respuesta vaga, luego se mira la mano y empieza a hablar de… energía.

 

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Al margen de la anécdota, los analistas y bloggers demócratas consideran que esto demuestra una vez más algo que ya se puso de manifiesto en la campaña de 2008: a Sarah Palin le falta preparación y experiencia y su discurso es populista. En su mano no llevaba datos concretos sino sólo conceptos generales e ideas que apoya: «Es una aspirante a presidente que aparentemente no es capaz de recordar sus principios fundamentales y necesita una chuleta para responder sobre lo que cree».

Ben Smith de Politico se ha fijado además en otro detalle. En su mano Palin escribió primero «recorte de presupuestos». Luego tachó esa palabra y debajo escribió «impuestos». Lo llamativo es que la diferencia entre ambos conceptos es precisamente el punto central de las criticadas políticas económicas de los Republicanos… asi que algunos se preguntan: ¿para qué necesitaban escribirse ese detalle?

Sarah Palin es la enésima figura pública que cae víctima del «efecto zoom» que también ha afectado a Sarkozy, Bush o Fernando Alonso.

Sarah Palin
(Foto: Flickr/samelching@sbcglob.net)

ACTUALIZACI?N:

Daniel Tercero apunta a que también usaron «chuletas» políticos españoles como José Montilla o Carme Chacon.

Por el rabillo del ojo, que es lo único que me puedo permitir en la vida de locos que elegí hace tiempo (¿fui yo?), voy viendo como el futuro se va volviendo cada vez mas incierto. Si las casas de apuestas valorasen el futuro ¿dónde estaría la ventaja?

Hemos comprendido bien la crisis, sabemos que la codicia de los mas poderosos nos ha llevado al abismo, y sabemos que no es más que un síntoma de un Sistema basado en el consumo que se consume; y sin embargo ¿qué estamos haciendo?
Observo con cierto estupor como las advertencias no están siendo escuchadas. Lo que es mas extraño, no oímos tambores de revolución. Si hay intelectuales que tienen una alternativa (no una arenga, como esta) están callados, son demasiado pequeñoso ni Internet es capaz de movilizar algo asi ¿quién tiene esperanza en que todo esto se vaya a corregir?

Europa se consume, América del Norte se rearma, Asia quiere vivir un nuevo 1980, África no existe, y América del Sur…
Solo nuestra sangre en el rió nos hará reaccionar. Veremos nuestra sangre y la de los nuestros por el rabillo del ojo. Sera tarde.

Tenemos que pensar en hacer algo. YA.

Insiste, de nuevo, a Maria Dolores de Cospedal en aquello de que Zapatero ha dilapidado la herencia que dejó el PP. Ya lo dijo Aznar hace unos días.

Me pregunto a que herencia se refieren exactamente: ¿a la de la burbuja de la construcción? ¿a la del modelo neoliberal? ¿a la de las stock Options y las subprime de su amigo Bush? ¿a la de la inestabilidad en los precios del petróleo por los conflictos armados?

El PP dejó miles de vacas sí, pero en medio del desierto del Gobi. Ya me dirá usted que quiere que haga con ellas, porque donde me diga yo las pongo. Destapemos de una vez la propaganda.

 

 

Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Richard Cohen – Washington. Casi nada de lo que hace la administración Obama en materia de terrorismo me hace sentir más seguro. Ya se trate de garantizar a los terroristas capturados que no van a ser sometidos al interrogatorio por asfixia simulada, o de leer o no sus derechos a los terroristas, o si se trata de la confusa y legalmente alambicada norma que dice que ciertos terroristas han de ser juzgados por la vía militar y otros por la civil, lo que brilla por su ausencia es el firme reconocimiento de que lo que tiene preferencia no es el mensaje enviado a los críticos de los Estados Unidos, sino el mensaje enviado a los propios estadounidenses. ¿Cuándo vas ésta oh administración a despertar?

Poco a poco, las circunstancias obligan al Presidente Obama y sus colaboradores a reconciliarse con la realidad. El plan original de juzgar a Jalid Sheij Mohammed, el llamado cerebro del 11S, en Nueva York aparentemente ha sido abortado. Finalmente al Departamento de Justicia cayó en la cuenta de que acordonar una zona tan grande del Bajo Manhattan y extender un perímetro de seguridad alrededor del distrito financiero no solo costaría la friolera de 200 millones al año, ello destruiría la economía de la zona. Un juicio celebrado en esas circunstancias daría a KSM, como se le conoce, una segunda oportunidad de devastar el centro de Nueva York.

Es sorprendente que a ninguno se le pasara esto por la cabeza. Las informaciones publicadas afirman que el Departamento de Justicia informó el alcalde Michael Bloomberg de sus planes casi en el momento de anunciarse. Esta celeridad es claramente producto de cierto entusiasmo en las instancias del Departamento de Justicia – otra oportunidad más de demostrar al mundo que George W. Bush se ha ido y con él los intentos odiosos de juzgar a los terroristas como si fueran, bueno, terroristas. ¡Un juicio civil! ¡Justo en el corazón de Manhattan! Obama debería preguntar a su amigo el Fiscal General Eric Holder en qué leches estaba pensando – igual que nosotros tendríamos que preguntar a Obama por qué tiene tanta fe en el buen juicio de Holder.

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En un ejemplo similar de falta de juicio, un sin duda encantado Omar Faruj Abdulmutalab fue informado de que tenía una cosita llamada derechos constitucionales y que podía, si le apetecía, dejar de cantar información acerca de la supuesta tentativa de volar por los aires un aparato comercial en pleno vuelo a Detroit el día de Navidad. A Abdulmutalab le fueron leídos sus derechos tras solo 50 minutos de interrogatorio en total y, después de haber visto probablemente más de un episodio de «Ley y Orden», rápidamente cerró la boca.

Funcionarios de la administración defienden lo sucedido en Detroit y afirman, en contra del sentido común y verdad en sí, que disponen de valiosa información de Inteligencia – qué más quisieran. Pero Abdulmutalab se acogió a su derecho a guardar silencio antes de que los expertos en terrorismo de Washington pudieran verle. Ha pasado más de un mes desde la última vez que abrió la boca, e incluso si se reanuda la cooperación – podría haber un acuerdo con el fiscal en ciernes – a estas alturas sabrá tanto de la actual ubicación de diversos miembros de al-Qaeda como el presentador Regis Philbin.

El cierre anunciado de Guantánamo también ha sufrido las consecuencias de la peculiar ingenuidad del estilo Obama. Es ya evidente que hay algunos malos recluidos allí que deberían ser detenidos hasta si son ancianitos con derecho a ingresar en la asociación AARP del jubilado. Es cierto que al mundo no le gusta Guantánamo, pero también es cierto que el mundo no es un objetivo de al-Qaeda.

KSM, Abdulmutalab y otros acusados de terrorismo deben ser juzgados. Pero estos dos no son estadounidenses en ningún sentido de la acepción y se les acusa de terrorismo, equivalente a un acto de guerra – un virtual Pearl Harbor, en el caso de KSM. Un tribunal militar sería el lugar idóneo para ellos. Si es lo bastante bueno para juzgar a un militar estadounidense acusado de asesinato o cosas así, es lo bastante bueno para un extranjero con ideas de asesino múltiple.

Sin duda, George Bush ensució la imagen de Estados Unidos en el extranjero con lo que parecía ser una justicia aleatoria y el encarecido apoyo de Dick Cheney a desagradables prácticas de interrogatorio. Pero hay más en juego aquí que la imagen de Estados Unidos en el exterior – a saber, la seguridad y la paz mental de los americanos dentro de Estados Unidos. Bush es condenado por los hechos del 11S – pasó estando él, luego la responsabilidad es suya – y con toda probabilidad llegó a extremos insospechados por garantizar que nada parecido a esos ataques volvía a suceder.

La administración Obama, por otra parte, parece haber llegado a extremos insospechados por demostrar al mundo que no es la administración Bush y, casi sin reparar en medios, garantizar que todo el mundo disfrute de las libertades civiles estadounidenses. Pero la libertad civil fundamental es la sensación de seguridad y esto, es triste decirlo, se ha erosionado bajo Barack Obama. En repetidas ocasiones, el gobierno ha mostrado una tremenda falta de juicio. El silencio de Abdulmutalab es el grito desgarrado que indica que algo no va bien.

Richard Cohen
© 2009, Washington Post Writers Group
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