Tiene alas desplegables y permite tanto circular por una carretera como realizar vuelos cortos a velocidad limitada. El coche-avión se llama Transition y ha sido desarrollado por Terrafugia, una compañía fundada por ex alumnos del MIT. De momento es solo un prototipo y no es el primer automovil volador, pero sí uno de los más sofisticados y prometedores.

 

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Su motor es de 100 caballos y gasta 7.83 litros gasolina sin plomo cada 100km en autopista. Tiene una autonomía de 725 kilómetros a una velocidad media de vuelo de 185 kilómetros por hora. Puede convertirse en coche o avión en sólo 30 segundos. Para conducirlo no se necesita ser piloto de aviones como explica en Tendencias 21, sino recibir una formación complementaria a la del carnet de conducir.

La asociación de ideas la ha hecho Mariano Rajoy, como no podía ser de otra manera. Pero el paralelismo es una simpleza, y además, de un calado profundamente antidemocrático. Al Presidente le corresponde elegir su gabinete, tantas veces como quiera. En eso consiste la legitimidad de las urnas.

Y el escenario ha cambiado. Nos gustaría que fuera de otra manera pero es así. Ni España, ni el resto de países de nuestro entorno, se encuentran en la misma posición que hace un año. No hay empresa que esté trabajando sobre los mismos supuestos ¿debería ser diferente un gobierno?

Los ciudadanos merecen el mejor gobierno, adaptado a la situación actual, sin hipotecas políticas. Debe ser cambiado tantas veces como sea beneficioso para los ciudadanos. Sin temor. Porque sería terrible que Zapatero hubiera mantenido un gobierno pensado para otro contexto sólo por evitar las críticas de Rajoy. Sería falaz, antidemocrático y muy poco patriotico. Pero Rajoy es así.

Para evitar incidentes como los de las recientes manifestaciones anti-Bolonia, el Colegio de Periodistas de Catalunya (CPC) y la Conselleria de Interior de la Generalitat han acordado que los informadores que asistan a manifestaciones, catástrofes o grandes accidentes lleven un brazalete numerado, personal e intransferible. Esta decisión deja en el aire preguntas como ¿qué pasa con los periodistas ciudadanos o quienes graban incidentes con sus móviles? ¿cómo afecta a los informadores de medios digitales? Eduard Sanjuan, periodista de TV3 y miembro del Colegio de Periodistas de Cataluña explica en radiocable.com en qué consiste y la implicaciones del brazalete.

Un foto-periodista agredido en una manifestacion

El brazalete serviría para «identificar a los informadores y que los Mossos d’Esquadra les faciliten su trabajo». Pero sobre todo según Sanjuan es una forma de unificar las identificaciones y poner orden especialmente en el sector de foto-reporteros.

El brazalete será personal, de color naranja y tendrá vigencia de dos años. El protocolo, que ya ha sido firmado por el CPC y la Generalitat, incluye también a los periodistas de otras comunidades y medios extranjeros, que podrán obtenerlo poniéndose en contacto con el Colegio.

En cuanto a la implicaciones que esto supone para el periodismo ciudadano o de medios digitales, Eduard Sanjuan explica que en principio este acuerdo es para defender a los profesionales de la información de las agresiones… y «de la competencia desleal». Por ello para obtener el brazalete es necesario tener el respaldo de algún medio de comunicación. Sin embargo asegura que hay fórmulas para que los «nuevos periodistas» -aquellos que trabajan para un blog o medio digital- puedan también acogerse al acuerdo.

«Me parece imperdonable, el titular que ha salido en El Pais, Europa Press, Expansion, etc: ??Estoy contento de poder llamarle amigo mio.»

Si tomas unos minutos para ver el video, se escucha claramente: ??I??m glad to call him a friend? que traduce muy fácilmente a ??Estoy contento de llamarle un amigo.? Lo que han publicado [los periódicos españoles] sería: ??I??m glad to be able to call him my friend? en inglés,  que es mucho mas personal y insinúa que hay algo impidiendo esta amistad.

¿Es simplemente una traducción pobre o quieren exagerar la amistad entre esos dos presidentes? La verdad, es que la expresión en ingles es algo educado que se dice cuando no tiene mucho que decir. Es una modalidad de educación genérica y francamente me da la impresión de Obama quería acabar con el encuentro con la prensa y ponerse a trabajar en algo serio?como el lanzamiento del cohete en el Corea Norte.

[sigue Alana Moceri]

La corresponsal en España del diario aleman Handelsblatt ha escrito un artículo en el que advierte que nuestro país está ahora en economía más cerca de la Segunda División que de la Liga de Campeones y que debe acometer reformas estructurales. En radiocable.com Anne Grüttner explica que cree que es necesario cambiar un mercado laboral «injusto»: conviven un 60% de trabajadores muy protegidos -más incluso en Alemania u otros países- y un 30% de temporales que siempre son despedidos en las crisis. Habría que establecer algo intermedio y en general modernizar la economía. Aun a riesgo de tomar medidas impopulares.

Anne Gruttner

Anne Grütner considera que los gobiernos españoles no han acometido las reformas en tiempos de bonanza, pero éstas son necesarias para garantizar una base de crecimiento sostenible en el futuro. La más importante es la del mercado laboral, pero también habla de cambios en la negociación salarial que debería más flexible para las empresas y no estar adaptada automáticamente a la inflación, sino a la productividad y al estado de las empresas.

La corresponsal del Handelsblatt sin embargo se declara contraria a los dramatismos de la «teoría de los PIGS» -expresión anglosajona que engloba a Portugal, Italia, Grecia y España como países que podrían tener serios problemas e incluso salir del Euro-. No cree que sea un riesgo real para nuestro país que tiene una deuda muy baja y unas empresas muy competitivas internacionalmente. Pero sí piensa que se deben hacer cambios para modernizar la economía que probablemente sean impopulares, un poco como hizo el ex canciller Schroeder en Alemania.

Can Tunis es un barrio barcelonés ya desaparecido. José González Morandi y Paco Toledo rodaron alli un documental. Se enteraron de que la zona iba a ser demolida y pensaron que había una historia que contar. Pero optaron por un nuevo tipo de narración y de narrador: un niño gitano de 11 años es el encargado de repasar, mientras va conduciendo su coche, la situación del barrio e imaginar cómo será su futuro: chabolas, droga y prostitución. Este impactante fragmento ha llegado a Internet y ha provocado el interés de muchas webs y blogs como La Huella Digital.

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La película «Can Tunis» se estrenó en 2006, pero ha recibido varios reconocimientos más recientemente.
José González y Paco Toledo convivieron tres años con los vecinos y en una entrevista en La Vanguardia declararon: «Teníamos claro que no queríamos hacer un reportaje periodístico, porque teníamos la intención de adentrarnos con profundidad a la realidad de Can Tunis. Tampoco pretendíamos hacer una ficción cinematográfica, ni hacer actuar a nadie. Quisimos convertir la cámara en un elemento transparente que mostrara la pura realidad de la vida en el barrio.»

El niño no es el único protagonista del documental. De hecho lo son en cierta forma todos los habitantes del barrio, que en el preestreno del filme aseguraron sentirse plenamente reflejados. Algo de lo cual ambos directores se muestran orgullosos, ya que su intención siempre fue mostrar la realidad sin calificar a nadie de delincuente ni tener ningún prejuicio.

 

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La barriada de Can Tunis fue en su día conocida como el «supermercado de la droga». Fue el motor económico principal. Entre 800 y 1200 toxicómanos acudían a diario para adquirir estupefacientes. Eso hizo que todos los habitantes del barrio, aunque no fueran traficantes, sí aprendieron a convivir y a tener un contacto directo con el mundo de la droga. En especial los niños que jugaban en torno a drogadictos que se pinchaban, conducían coches robados y siempre querían ser los ladrones en juegos de «policias y ladrones».

Todavía quedan márgenes para definir ese papel. Hagámoslo. Seamos ambiciosos.

El sistema político mundial está patas arriba. Es por culpa de la crisis económica, por la falta de acuerdo global sobre una ética y una moral  para todos -social, laboral, religiosa-, que nos permita convivir, y por la extraordinaria transformación tecnológica y de comunicación que ha provocado Internet-

Así se entiende que para resolver la crisis financiera -una sola de esas patas- se hable de «refundar el capitalismo» de «inaugurar un nuevo tiempo» o de «volver a la política con mayúsculas». Porque las respuestas antiguas -el capital descontrolado, el liberalismo feroz- han fallecido como falleció el comunismo y han demostrado ser ineficaces, propias de otro tiempo.

El multilateralismo, y la negociación política se instalan como un nuevo axioma. Pero el multilateralismo también tiene espinas, obliga a compromisos, a realizar cesiones en defensa del bien común (cada vez más común), y a menudo esos compromisos son dolorosos.

En este nuevo contexto es en el que España se ve empujada a enviar más tropas a Afganistan. Sucumbiendo a las peticiones de los fuertes. Más allá de este asunto anecdótico y concreto, el tema nos sitúa en el debate: ¿cual es el papel que debe jugar España en el nuevo mundo? Porque en mi opinión todavía quedan pequeños márgenes para definir ese papel.

España ha iniciado caminos ambiciosos en el ámbito de la justicia universal y los Derechos Humanos. Es cierto, sin embargo, como hemos señalado otras veces, que cuando lo ha intentado, aparece la mano invisible de la impunidad. Sin embargo es un papel enormemente edificante. Lo tiene todo: es social, democrático, justo y pedagógico.

Por tanto, si España va a redefinir el papel que tiene que jugar en el mundo, debería  protagonizar el de la justicia. Dejemos que el de policía lo reclamen otros. Aprovechemos la coyuntura histórica para sembrar la semilla ética del futuro.

En 2004 dejó de celebrarse la Red Bull Rampage, probablemente la carrera de descenso en BMX más arriesgada del mundo. En 2008, sin embargo se reanudó. En la red se pueden ver las mejores imágenes y videos de estos decensos, similares en filosofía al esqui o snowboard freeride, que se celebran en las escarpadas montañas de Utah y donde los ciclistas bajan por rampas y barrancos que ponen los pelos de punta.

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Las caídas estuvieron a la orden del día, como esta de Cam McCaul.

Pese al gran interés que despertaba en nuestro país el encuentro de 45 minutos lo cierto es que ha sido acogido con una cierta tibieza por la prensa norteamerica. Como hemos podido comprobar otras veces, noticias que despiertan todo tipo de elucubraciones y debates en España tienen un moderado recorrido en los EEUU.

Pero que la repercusión haya sido moderada no significa que no exista.  Del encuentro ha hablado explicitamente el periódico Chino Xinhua, ha sido mencionado brevemente por la agencia AP, por Time, y con extensión por la edición latinoamericana del Herald Tribune:

 Ambos presidentes «mostraron gran interés en el fortalecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y España y «la renovación de la amistad» entre los pueblos de los dos países», recoge el diario.

The Christian Science Monitor publicó también un extenso artículo sobre ambos mandatarios el día anterior a la reunión.

??El Gobierno español no pierde el tiempo cuando se trata de arreglar las relaciones con Estados Unidos. Se espera que anuncie un incremento de sus niveles de tropas en Afganistán de los actuales 778 soldados a más de mil para reforzar la presencia de la OTAN allí ante las elecciones presidenciales de agosto. El incremento sería ante todo simbólico, pero ilustra cuán lejos está yendo el Gobierno socialista del presidente José Luis Rodríguez Zapatero para reencauzar unas relaciones que llegaron a su mínimo nivel […] ??Los esfuerzos diplomáticos españoles comenzaron mucho antes de la elección de Obama y estaban destinados a la naciente estrella. Zapatero alabó al candidato y al hombre, aunque algunos columnistas dudasen de la prudencia de respaldar a un candidato.

 

E. Robinson

Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Eugene Robinson – Washington. No han pasado aún tres meses desde la histórica investidura del Presidente Obama, y ya se tiende a olvidar que el primer presidente negro de los Estados Unidos es, de hecho, negro. Puede que haya esperanza para nosotros después de todo.

En la cacofonía de comentarios acerca del presidente -es un soplo de aire fresco, es demasiado progre, es demasiado moderado, está siendo demasiado generoso con los bancos, es una especie de socialista encubierto, está restaurando la grandeza de la nación, nos conduce a la perdición- es sorprendente lo poco que es mencionada la raza como un asunto o como un rasgo siquiera. Eso no es sino natural, puesto que a duras penas la raza podría ser más irrelevante de cara a la multitud de problemas de urgente solución con los que a diario se enfrenta Obama. Contemplándole en acción, mientras da la patada al consejero delegado de General Motors o conversa informalmente con la Reina Isabel en el Palacio de Buckingham, somos testigos de la demostración cotidiana de la irrelevancia de la raza. Y eso, potencialmente, es la definición de transformador.

Eric Holder, nuestro primer fiscal general afroamericano, tocaba una fibra sensible hace unas semanas cuando decía que somos «esencialmente una nación de cobardes» a causa de nuestra vacilación a la hora de hablar con franqueza entre nosotros sobre la raza. Menos atención recibía el resto de su discurso, en el que celebraba los considerables progresos que hemos hecho en materia racial, pero también lamentaba la forma en que tendemos a segregarnos en nuestra vida privada. ??Teniendo en cuenta todo lo que hemos sufrido como nación durante la lucha de los derechos civiles,» decía, «me es difícil aceptar que el resultado de esos esfuerzos consistió en dar lugar a una América que es más próspera, más racialmente consciente y aún así socialmente segregada de manera voluntaria.?

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Holder daba en el clavo en su llamamiento a un diálogo integral y franco en torno a la raza en este país, y me encantaría poder estar seguro de que algo parecido podría tener lugar de verdad. Dudo que suceda, no obstante. La gente que se siente cómoda hablando de la raza no necesita el estímulo, y aquellos que sienten amenazados por la materia encuentran formas de esquivarla. Nuestras cabeceras más importantes dan lugar con regularidad a exámenes de longitud épica del asunto de la raza que son meticulosamente difundidos, están brillantemente redactados y son presentados maravillosamente. Habiendo estado implicado en unos cuantos de estos proyectos, me enorgullezco de ellos. Pero la verdad es que son más admirados que leídos.

Yo diría, no obstante, que la decisión del miércoles por parte de Holder de anular la imputación chapucera del ex Senador Ted Stevens bajo cargos de corrupción tuvo un impacto real sobre el diálogo racial que tiene lugar dentro de nuestra cabeza. Holder repasaba los antecedentes de errores de la fiscalía y conductas cuestionables y adoptaba una medida tajante y decisiva. En un tema que no guardaba ninguna relación con la raza, un negro ocupaba el cargo de mayor responsabilidad al respecto.

Ese es el tipo de estampa que Obama y su familia proporcionan a diario. A menudo la historia es relatada mediante imágenes en lugar de palabras. Cuando vemos Obama y su esposa e hijas abordar el Marine One, el helicóptero presidencial, para desplazarse a Camp David, estamos viendo una primera familia diferente a cualquier otra. Cuando vemos a Obama conversando formalmente con el Presidente ruso Dmitry Medvedev con el fin de abrir una nueva ronda de conversaciones sobre reducción de arsenales nucleares, vemos a un negro que ocupa el puesto de líder del mundo libre. Cuando vemos a otros jefes de estado tratando a Obama con la deferencia que se reserva a los Presidentes de los Estados Unidos, como vimos en la cumbre económica de Londres esta semana, vemos viejas premisas y prejuicios que son desmentidos.

Obviamente, la historia recordará el innovador logro aportado por Obama como nuestro primer presidente negro. Pero no es así como será juzgado. Las generaciones venideras juzgarán su presidencia no según lo grande de su impacto simbólico, sino según el éxito que tenga Obama en la gestión de la peor crisis económica desde la Gran Depresión -y, aún más importante quizá, según su éxito o su fracaso a la hora de encarrilar a la nación en un nuevo rumbo más progresista a través de sus iniciativas en sanidad, energía y educación. Este es un presidente que no tiene ningún interés en presidir simplemente. Pretende liderar.

No le queda otra, teniendo en cuenta las circunstancias que hereda. La industria automovilística ha de ser reestructurada. Los bancos han de ser inducidos, u obligados, a empezar a prestar de nuevo. Los norcoreanos amenazaron con lanzar un proyectil balístico de largo alcance. Pakistán es atacado desde dentro. Nadie dispone de tiempo para simbolismos.

Nos centramos en la capacidad de Obama, no en su color. Al hacerlo, somos una nación mejor.

Eugene Robinson
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