Hans Kellner, corresponsal de la radio Deutschlandfunk publica un entrada en el blog del Circulo de Corresponsales Extranjeros en España donde analiza la situación económica, lo que puede hacer Rajoy y la necesidad de que la UE ayude. Asegura que aunque por un lado la «crisis es el precio que España paga por su arrogancia en los años del boom… pero también hay cuestiones de ética política. Un amigo se ha caído. Necesita una mano que le ayude a levantarse. Actuando así seria la Europa con la que los Europeos soñamos.»

Hans Kellner

Son muchos los elogios para Mariano Rajoy: Se habla de ??seriedad??, ??sensatez??, ??contención??. También cabe esperar que pierda algo de estas características y que precise al pueblo soberano no sólo su pretensión de recortar 16,5 mil millones de euros, sino que diga también dónde.

También sería útil que Rajoy empiece con lo que ha prometido, decir la verdad. Su anuncio del recorte de los 16,5 mil millones se basa en que España cierre este año con un déficit de un 6%. Se sabe desde hace meses que esto no va a ser así. Funcas habla de un 8%. En este caso, los recortes tendrían que ser de unos 40 mil millones.

¿Dónde recortar? Las comunidades autónomas ya han roto con muchos tabúes. Una mujer acusa a la Generalitat de Catalunya de ser culpable de la muerte de su madre. La mujer gravemente enferma no fue operada en el debido tiempo por al cierre de quirófanos como medida de ahorro, dice la hija. En las escuelas públicas de Madrid hay menos profesores para más alumnos. Y en Castilla-La Mancha las mujeres que huyen de sus parejas violentas no sabrán a dónde ir. La región cierra las casas refugio. Y eso que dicen que aún no hemos visto los tiempos duros.

No obstante, Rajoy no tiene más alternativas que seguir recortando. ¿De dónde sacar tanto dinero? Incluso si cambiase de opinión sobre las subidas de impuestos, sólo con quitarles el dinero a los ricos no sería suficiente. A la vez, los mercados sólo darán dinero si no se pierde el objetivo de un saneamiento rápido de las cuentas públicas.

En este panorama no hay margen para la política económica activa que España necesita para volver a crecer. En vez de recortar en educación debe invertir en su futuro. Pero mientras los mercados no facilitan la financiación necesaria para esto, Angela Merkel se cierra en banda cuando se le pide eurobonos y sigue insistiendo en la prohibición de la compra directa de deuda pública por parte del Banco Central Europeo ?? una práctica habitual de practicamente todos los demás bancos centrales importantes. En vez de ello manda paquetes de ahorro como regalos de navidad al sur. Por cierto: ¿Con qué derecho? Mientras la deuda soberana de España ronda el 60 por ciento, la alemana está por encima del 80 por ciento de su PIB.

También es cierto, los españoles son los primeros culpables de su crisis. Eran pocos los que avisaron de los peligros de una economía especulativa que invertía en algo tan poco productivo como es el ladrillo. Además fueron objeto de burlas por aquellos que soñaron con hacerse ricos. Esta crisis es el precio que España paga por su arrogancia en los años del boom. También es cierto que sin una Unión Europea solidaria, Eurobonos y un Banco Central más activo u otros fórmulas de apoyo mutuo, España y el sur de Europa no van a salir de esta crisis y Rajoy fracasará. Sería el fracaso de Europa. La Unión tiene que replantearse sus políticas económicas y financieras a fondo.

Europa es una unión de destino. A nadie le va a ir bien económicamente si a uno de sus miembros le va mal. Pero también hay cuestiones de ética política. Un amigo se ha caído. Necesita una mano que le ayude a levantarse. Actuando así seria la Europa con la que los Europeos soñamos.

 

 

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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No espere sentado a que algún tipo de movimiento Occupy Beijing monte un campamento. Los visitantes de la Plaza de Tiananmen han de superar controles de seguridad de estilo aeroportuario, y no es probable que alguien trate de introducir de contrabando una pancarta, y mucho menos una tienda de campaña. La vasta plaza azotada por el viento es un lugar tranquilo. Los líderes de China tienen intención de conservarla así.

Aléjese de la plaza en cualquier sentido, no obstante, y enseguida acabará inmerso en algún estridente conflicto de naturaleza comercial. Cualquier cosa que haya leído acerca de la velocidad y la escala del desarrollo aquí no le dará una idea hasta que lo vea de primera mano. El contraste entre la desinhibida actividad económica de China y su reprimida vida política no podría ser más acusado.

El retrato icónico del Presidente Mao que preside Tiananmen parece anacrónico. En los centros urbanos al menos, la China actual ha abandonado el comunismo en favor de una especie de hipercapitalismo. Hasta las autoridades reconocen los errores de Mao, la ruinosa Revolución Cultural sobre todo.

Pero el retrato de Mao sigue ahí. El gobierno ha reformado su imagen esencialmente presentándolo como un nacionalista que puso punto y final a siglos de decadencia imperial y dominio exterior, elevando a la China soberana a su correspondiente posición de gran potencia.

«Hemos sido muy ingenuos», dice Hong Lei, portavoz del Ministerio de Exteriores. «Admitimos que cometió errores importantes para el país. Pero nunca damos una desaprobación al 100% de los logros del Presidente Mao».

Y en cualquier caso, dice Hong, la forma de ver la evolución de China es que el país ha entrado ya en una nueva fase de transformación abierta por la revolución de Mao. No importa que China se esté precipitando por unos derroteros que Mao nunca habría seguido.

Tiene sentido que un gobierno que aspira a conservar el monopolio del poder creado por Mao quiera conservar viva la herencia del secretario del partido. Pero muchos de los transeúntes de Tiananmen la tarde del jueves eran recién llegados del interior — entre los millones de inmigrantes que abandonarán este año las regiones rústicas para hacinarse en las ciudades de China — y parecen mirar fijamente el retrato de Mao con un aire de sorpresa, no de ironía. Es el recordatorio de que a pesar de toda la sofisticación de los grandes núcleos urbanos, la mayor parte de China sigue siendo rural y pobre.

Vivir en el país comunista sin comunismo exige un refinado sentido de lo que está permitido y de lo que no. Los periodistas reconocen practicar la autocensura y, cuando es necesario, obedecer a pies juntillas la línea del partido. El empresario se asoma al límite de la denuncia explícita de una política del estado pero no dará el salto, retrocediendo en su lugar al silencio incómodo. Los tertulianos saben que pueden criticar a las autoridades por su nombre en concepto de incompetencia o de corrupción, pero sólo hasta cierto punto; un experto en medios chinos dice que tales ataques al presidente, al titular de una cartera ministerial o a cualquier otro alto funcionario son impensables.

«Tenemos un límite», dice Hong. «Ningún medio de comunicación puede vulnerar la legislación o la constitución». Dice que esto significa que «el sistema político elemental debe respetarse. No se puede derrocar al estado».

Para mí, existe una diferencia evidente entre criticar a cualquier autoridad, incluso al jefe del estado, y defender una nueva revolución. Un periodista chino puede ver también la diferencia — pero estará mal asesorado si la expresa abiertamente.

Aun así, la historia importa. La otra noche cené en casa de Hao Jiang Tian, un reconocido intérprete de ópera asiduo del Metropolitan entre otros lugares de prestigio de todo el mundo. Tiene 50 y tantos años, y fue fascinante — y siniestro — escucharle a él y a varios de sus contemporáneos describir la forma en que sobrevivieron a los años de la Revolución Cultural.

Tenían edad de estar en el instituto, pero pudiendo continuar con su educación fueron enviados a realizar labores de peonaje en la construcción u obligados a alistarse, o eran desterrados a trabajar en el campo. Tenían hambre, estaban agotados y siempre tenían miedo. Cuando acabó por fin el levantamiento de pesadilla, tuvieron que reconstruir sus vidas partiendo de cero.

Escucho estas historias sentado a una mesa repleta de viandas. El enorme y elegante apartamento de Tian se encuentra en un edificio nuevo — todos los rascacielos de Pekín son nuevos — que cuenta con la distinción de ser uno de los contados edificios «verdes» de la ciudad, al hacer un uso innovador de la energía geotérmica. En nuestra compañía se encuentran dos reconocidos arquitectos, inquilinos también del edificio, y un artista famoso.

No, China no es un país libre. Pero sí, ha cambiado.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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Richard Cohen

Columnista en la página editorial del Washington Post desde 1984.

 

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Es una mañana de lunes y empiezo mi jornada igual que empiezo normalmente, con las esquelas. Es una jornada particularmente abundante — Vaclav Havel, el novelista, dramaturgo y ex presidente de Checoslovaquia y más tarde de la República Checa. Tenía 75 años. Kim Jong II, el dictador enloquecido de Corea del Norte, también ha fallecido. Tenía 69, más o menos — nadie lo sabe con certeza. Y la publicista Suzanne Hart también ha fallecido. Se metió en un ascensor averiado y murió aplastada. Tenía apenas 41 años.

De los tres, Hart era la menos importante en el sentido convencional. No gobernaba dictatorialmente ningún país y no escribió ningún éxito de la ficción y no pasó tiempo encarcelada por disidente. Era simplemente una más de las innumerables mujeres trabajadoras de Manhattan, una oriunda de la región de los lagos que vino a Nueva York y se enamoró del lugar. Trabajaba en una agencia publicitaria, para rematar el cliché.

Leo las esquelas porque son pequeñas moralejas o mini-sagas, vidas vividas de forma plena y a veces triunfalmente. Kim era un monstruíto inteligente, un caballero de aspecto ridículo que llevaba zapatos con alzas y pelo alaciado. De alguna forma logró permanecer en el poder, dándose homenajes mientras su país moría de hambre y tomaba el pelo a Estados Unidos. Tenía un único activo — un programa de armamento nuclear — y le sacó partido. No sólo sabía lo que quería, obtenía lo que quería.

Havel tenía madera de héroe. Fue valiente en un sentido difícil de emular. Su valor no pertenecía a la categoría puntual y espontánea de la valentía en combate — ni a la que te lanza a las vías a apartar un bebé del camino de la máquina del tren. Fue más bien la determinación cotidiana a permanecer firme frente a un régimen comunista que a veces mataba a sus enemigos pero que casi siempre los encarcelaba hasta que se venían abajo y se volvían dóciles. Sólo hay que leer a Milan Kundera, otro checo más, para apreciar lo valiente que era Havel. Como Tomas Garrigue Masaryk, primer presidente de Checoslovaquia, Havel no gobernó tanto — aunque gobernó — como encarnó una ética, un liberalismo de corte occidental.

Pero para Kim como para Havel, llegó su hora. Eran ancianos y estaban enfermos — Kim de un infarto, Havel de una vida de fumador empedernido y de pasar demasiadas noches en calabozos húmedos. Hart era otra historia. Ella no personifica una muerte anticipada sino una muerte tan inesperada que hace contener el aliento. El ascensor. Todos tememos a los ascensores, pero todos sabemos — al menos nos lo decimos a nosotros mismos — que nuestros temores no son racionales. Hay múltiples mecanismos de seguridad, frenos a manta, chismes electrónicos para detener la caída.

Con Hart, sin embargo, pasó algo. Se metió en el ascensor. Subió de golpe y las puertas no se cerraron. Quedó planchada. Todo Nueva York, una ciudad cuyas arterias son ascensores, contiene el aliento. «¿Lo has oído? ¿Lo has oído?» dice la gente una y otra vez. Fue como si el ascensor hubiera atacado a la mujer — otra pesadilla urbana más.

«Si quieres hacer gracia a Dios, cuéntale tus planes» es la versión del refrán que he oído. Mi propia versión de esto viene de cuando era reportero de sucesos en Nueva York y tenía que redactar los partes policiales. Un tipo de una oficina con vistas a Times Square decidió colgar la bandera. Abrió la ventana y descubrió el mástil, cuando un soplo de viento le arrancó la bandera de su mano. Cayó siete plantas — y mató instantáneamente a una mujer que pasaba por debajo. El arma letal fue el águila americana de bronce de la punta.

Yo redacté el parte, pero no se me olvidará nunca. Mucho de la vida estaba en él — un paso más apretado, más lento, un tren que se pierde, un desayuno que se toma o se deja. Todo esto es la diferencia entre la vida y la muerte. Desconozco si aquella mujer tenía algún plan. Sí sé que ningún Dios se habría reído.

Suzanne Louise Hart vivía en Brooklyn con un arquitecto llamado Christian Dickson. Su esquela dice que «estaba particularmente interesada en la arquitectura paisajística» y que había entrado en el oficio de la publicidad como artista gráfica. Un grupo de amigos y parientes aparece mencionado — un padre, una madrastra, un hermano, sobrinos y nietos e incontables más. En la imagen que acompaña, ella sonríe – «un rayo de luz allí donde iba», reza la esquela. Es en la práctica una sonrisa que se cae de la página.

Era lunes, y como es usual había empezado por las esquelas. Se supone que están relacionadas con la muerte. Pero en realidad tienen que ver con la vida.

Richard Cohen
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«El vicesecretario general de Comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, ha manifestado su preocupación por el nuevo intento del Ejecutivo de Zapatero de recortar los derechos individuales y las libertades públicas.. (…)

«El hecho de que haya introducido de tapadillo y por la puerta de atrás una disposición en la Ley de Economía Sostenible que recorta la libertad de publicación en Internet, que reinventa la censura, que reinventa el secuestro de publicaciones y que corta en grandísima manera la capacidad de circulación, es un ejemplo de lo poco que Zapatero y su Gobierno creen en los derechos civiles y en los derechos fundamentales», ha añadido..» [aquí el texto completo]

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Pero dos años después, el 26-12-2011: el nuevo titular del Ministerio de Cultura, José Ignacio Wert, del PP,  cerró su discurso haciendo mención a la Ley Sinde. Según La Razón, Wert ha declarado la «Guerra inminente a la «piratería»»

Antes del verano, las medidas «antipiratería» entrarán en vigor. Es uno de los encargos prioritarios del ministro Wert a José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, junto a la Ley de Mecenazgo

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Según la propia página web de la Moncloa, el gobierno de Mariano Rajoy  «ha aprobado una subida «temporal y equitativa» de impuestos para compensar la desviación del déficit previsto».

Han pasado cosas, desde el 26-08-09 cuando Mariano Rajoy decía que «una subida de impuestos sería la puntilla para las familias»:

El líder del PP, Mariano Rajoy, se mostró hoy «radicalmente en contra» a la subida de impuestos que propuso el ministro de Fomento, José Blanco, y abogó por «todo lo contrario» para aumentar la recaudación del Estado.

 Si, han pasado cosas desde que Montoro decía que

«la subida de impuestos traera mas paro y extendera la recesion economica«

y ponía como modelo a Alemania que había anunciado que bajaría el IRPF, -justo lo que acaba de subir el PP-

La más importante que ha pasado: que ahora gobiernan.


Rajoy critica subida de impuestos por europapress

 

«No, salir, sale por cojones. Porque el Plan Hidrológico o sale en esta legislatura o no sale nunca. Porque pasan dos cosas que tenemos mayoría y hemos perdido en Aragón. Yo se lo digo ahora que va a ser así. Esta vez sale por narices. En diciembre sale de las Cortes y entra a tramitarse la ley, que va a ser un paseo militar.

Tenga usted la seguridad porque el presidente ha dicho en el Consejo de Ministros  -estando yo- que esto salía por huevos…»


[El vídeo puede verse aquí y el momento está en el minuto 12:19]

1. Las deliberaciones del Consejo de Ministros son secretas y así se consigna en el juramento que hacen los Ministros (min 8:20).

2. El trasvase no salió, ni por huevos, ni por cojones, ni con desfiles militares.

Los corresponsales del Wall Street Journal, Der Spiegel, Reuters, Europe 1 y Agencia Lusa detallan en radiocable.com los retos que tiene por delante el nuevo gobierno español. Y más alla de la crisis, cada uno incide en un aspecto particular: reducción del deficit, descontento en la calle, paro, dignificar la política y ser claros con Europa.

Primera foto en Moncloa del Gobierno de Rajoy

Jonathan House del Wall Street Journal cree que el mayor reto para el nuevo gobierno de Rajoy será convencer de que puede controlar el deficit público: «se va extendiendo la percepción de que no se cumpliran los objetivos de 2011 y los de 2012 eran muy ambiciosos y va a tener pocos días para actuar teniendo en cuenta que va a tomar posesión pocos días antes de 2012. Quizá tengan que aprobar un decreto de urgencia sobre presupuestos con recortes». Y menciona también el sector bancario y sus importantes necesidades de financiación.

Helene ZuberHelene Zuber de Der Spiegel destaca que el gran reto para Rajoy será «como conseguir que todos los españoles y no solo los 10 millones que le han votado sigan con él durante los meses de política de austeridad».S i el paro sube y no hay oposición en el Parlamento a su política de ajustes muy duros, «la oposición va a nacer en las calles: habrá huelgas y oleadas de protestas de jóvenes sin trabajo. Habrá una oposición fuera del Parlamento» y gestionar este descontento será fundamental para el nuevo gobierno. Especialmente, -destaca la corresponsal-, porque «Rajoy, a diferencia de Rubalcaba, no ha dicho a los españoles claramente lo que les espera y lo duro viene ahora».

Fiona OrtizFiona Ortiz de Reuters cree que Rajoy se enfrenta al mismo desafío que el resto de Europa: «encontrar un equilibrio casi imposible de encontrar entre austeridad y crecimiento… porque hya muchas dudas de que se pueda seguir con recortes tan drásticos y estimular la economía».

Asegura además que para España esto supone un problema añadido: «asesores de Rajoy ya han admitido que no van a poder crear empleo este año. España necesita por lo menos un par de años de crecimiento bastante robusto para crear empleo». Por eso avisa que aunque Rajoy pueda solucionar el problema con la deusa, seguirá teniendo que afrontar el problema mayor: el paro.

Henry de LaguerieHenry de Laguerie de Europe 1 piensa que el principal reto es «cambiar la tendencia negativa con el paro, pero también: intentar conseguir que los ciudadanos españoles crean más en la política y en la posibilidad de que los políticos puedan cambiar las cosas. (…) Rajoy parece intentar hacer todo lo posible para que no haya debates políticos. El debate es imprescindible en la democracia, es el signo de que una sociedad está madura y habla.»

Antonio Garcia SampaioAntonio García Sampaio de Agencia Lusa considera que «los primeros mensajes de Rajoy tendrán que ser para los mercados y para Europa. España tiene que decir que quiere hacer con sus cuentas por un lado y por otro que quiere hacer con Europa. Se habla tanto de confianza que los mensajes tienen que ser claros, con objetivos clarosy metas claras».

-¿Cómo vive la política?
-Como un magnífico campo para el apostolado, la santificación y el servicio a los demás, como mi vocación personal y específica, el lugar donde Dios quiere que esté. Para un católico, dedicarse a la política, aquí y ahora, es un reto apasionante.

-¿Qué pasó en 1991?
-Me encontraba de viaje oficial en Estados Unidos, invitado por el Departamento de Estado. Un fin de semana nos llevaron a Las Vegas. Allí, por medio de un gran amigo, que sin duda fue un instrumento de la providencia de Dios, ?l salió manifiestamente a mi encuentro. Lo recuerdo y pienso en san Pablo: ??Donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia? (…) [articulo completo]

 

[visto en el blog de Nacho Escolar]

Entrevista en EL PAIS a Iñaki García Arrizabalaga, Víctima del terrorismo, que se ha reunido con un recluso de ETA. Francamente interesante:

¿En qué piensa usted que es positiva la reunión entre víctima y preso?

En primer lugar, y hablo por mi caso, es bueno para la víctima. A mí me reconfortó y me afianzó en el camino a seguir. Creo que también fue bueno porque rompíó esquemas: yo debería estar enfrentado a muerte con esa persona. A nivel social, creo que se lanza un mensaje: si dos personas ensayan la reconciliación a nivel personal, la sociedad en su conjunto debería entonces ensayar la reconciliación a nivel social. [leela aquí completa]

Yo me pregunto si esta forma de entender la reconciliación, nos es dada por la influencia cultural del cristianismo y la religión, o es propia del ser humano ¿que opinas?

E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Me inclino a creer que el resultado aparente de la cumbre del cambio climático celebrada en Durbán, Sudáfrica, podría acabar siendo un acuerdo muy bueno. Algún día. A lo mejor.Esa es mi opinión, pero dista mucho de ser universal. Tras el encuentro, la reacción inicial osciló básicamente entre el «Avance histórico: el planeta está salvado» y «Fracaso trágico: el planeta está sentenciado». Juicios tan radicalmente distintos proceden de autoridades y activistas que albergan la misma opinión general del cambio climático — que es real y que hay que hacer algo al respecto — y que entienden por completo el acuerdo alcanzado por los delegados reunidos en Durbán.

Optimistas y pesimistas discrepan sobre todo en lo que creen que pueden hacer los gobiernos para limitar las emisiones de carbón y metano que están calentando la atmósfera, y en el momento en que es probable que lo hagan. Mi conclusión es que por ahora, por lo menos, el avance conceptual alcanzado en Durbán es mejor imposible.

Este avance es, potencialmente, sustancial: por primera vez, las autoridades de los países que son los mayores emisores — China, la India y Estados Unidos — han accedido a negociar limitaciones legalmente vinculantes.

Bajo el antiguo marco del Protocolo de Kyoto, que por ahora sigue casi por completo en vigor, los países en rápida industrialización se negaron a quedar confinados dentro de límites que imposibilitaran su desarrollo. Estados Unidos se negó a firmar el acuerdo de Kyoto o cualquier otro tratado de reducción de las emisiones mientras China, la India, Brasil y los demás gigantes económicos emergentes tuvieran carta blanca.

Como cuestión práctica, esto se tradujo en que mientras los socios europeos trabajaron para satisfacer los objetivos de emisión — o simularon estar trabajando, en ciertos casos — las fuentes más relevantes de emisiones quedaban libres de límites. Cuando se adoptó Kyoto, China estaba muy por detrás de Estados Unidos como emisor; ahora va muy por delante. La India superaba recientemente a Rusia entrando en el tercer lugar.

Las conversaciones de Durbán parecían quedar en agua de borrajas hasta que el delegado chino, Xie Zhenhuá, anunció que Pekín estaría dispuesto a considerar un marco de regulación de las emisiones vinculante legalmente. Con China responsable ya del 23% entero de las emisiones contaminantes del mundo, esto es un enorme paso adelante.

La India, sin embargo, no estaba tan segura de acceder a negociar «un marco jurídico» que especificara compromisos vinculantes. Los delegados dedicaron una cantidad ridícula de tiempo y esfuerzos a pulir esa fórmula, pasando primero a «protocolo o instrumento legal» y retrocediendo luego a «resultado legal». Los delegados europeos reaccionaron de forma airada, anunciando que «resultado legal» es tan vago que deja espacio a la posibilidad de límites de emisiones voluntarios más que obligatorios. La Unión Europea amenazó con abandonar la cumbre entera.

El ministro de medio ambiente de la India dio la réplica indignada. «La India no se va a dejar intimidar nunca por amenazas», anunciaba tajante Jayandi Nataraján.

Se encontró una fórmula de compromiso: Antes del año 2015, los delegados negociarán «un resultado convenido de validez legal». ¿Qué significa esto? Dentro de cuatro años, se supone que habrá una especie de tratado — que cubriría por igual a los países desarrollados y los países en vías de desarrollo — que limitará las emisiones contaminantes. Este tratado o documento comparable se supone entrará en vigor en 2020.

Los que consideran Durbán una amarga decepción señalan que las chimeneas industriales y los tubos de escape de los automóviles seguirán emitiendo gases, que el calentamiento atmosférico seguirá su ritmo sin interrupciones, y que los líderes mundiales seguirán sin haber hecho nada en la práctica. Los representantes reunidos en Durbán accedieron a negociar un pacto que no entrará en vigor hasta dentro de una década prácticamente — y eso siendo optimistas.

Pero a mí me parece que podría bastar. El verdadero avance de Durbán consiste en mantener vivo el lento y tortuoso proceso de negociaciones del clima — con los principales emisores mucho más implicados ya. Esto gana tiempo para que emerjan soluciones reales.

En Shanghai cené hace poco con Edwin Huang, responsable de márketing de Suntech Power Holdings, una empresa afincada en la cercana ciudad de Wuxi que es el mayor fabricante de placas solares del mundo. «Nosotros estamos creando puestos de trabajo estadounidenses», me decía: una de las plantas de fabricación de Suntech se encuentra en California.

China se está poniendo seria con las energías alternativas. Las emisiones van a seguir subiendo, pero un compromiso por parte de China solamente basta para empezar a contener el avance. A medida que empresas como Suntech — y, esperaría, la competencia estadounidense — rebajen el precio de las placas solares, empezaremos a gestionar el problema. Para el año 2020 o incluso 2015, los límites de contaminación pueden parecer menos problemáticos.

Pero es necesario mantener con vida el proceso de negociación hasta que sea posible alcanzar un acuerdo significativo. De manera que sí, puede decirse que la conferencia de Durbán solamente logró marear la perdiz. Por ahora, sin embargo, eso puede ser suficiente.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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